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CAMISAS Y BERENJENALES


ESTABAMOS en la playa, el agua estaba llena de medusas o aguas vivas, y, a pesar de ello, unos amigos se empe?aron en ba?arse en el mar. ??Por qu? corren un riesgo innecesario??, les dije. Y un se?or, ya mayor y de mucha experiencia, que estaba por all?, coment?: ?Los j?venes siempre suelen meterse en camisas de once varas?. Acept? el comentario, pero me dio la impresi?n de que la frase o el aforismo no estaba bien empleado. Ba?arse o adentrarse en el agua salada era una acci?n que a ellos incumb?a, de la que eran protagonistas y en la que, al fin y al cabo, iban a tener responsabilidad. Meterse en camisas de once varas, tal como yo he le?do y he interpretado, es meterse ?en lo que a uno no le incumbe o no le importa?, es decir, meter la nariz en cercado ajeno, poco m?s o menos. Pero de todas maneras la gente la viene empleando en las dos formas que dejo apuntadas, o sea, como intentar algo que es peligroso y arriesgado, o como querer enterarnos o tomar partido en algo que no va en absoluto con nosotros.

La explicaci?n de este dicho, que, como expreso, suele utilizarse con harta frecuencia, no es nada f?cil; m?s bien parece algo rebuscada. Una camisa de once varas equivaldr?a hoy a una camisa de m?s de nueve metros, y meterse en esa camisa parecer?a, por lo tanto, un dislate, a no ser que se quiera entrar en el Libro Guinness. Pero como todo, y especialmente los aforismos, viene de atr?s, tenemos que ir al pasado para saber de qu? mangas y de qu? camisas hablamos.

La adopci?n de un ni?o o ni?a nunca ha sido f?cil. Ni lo es ahora, ni lo fue en el pasado. En la Edad Media inclusive hab?a que llevar a cabo serios tr?mites, los cuales terminaban con la ceremonia o ritual de adopci?n. Consist?a ?sta, en que el padre adoptante met?a al ni?o por la manga, que sol?a ser muy holgada, de una camisa de gran tama?o tejida al efecto, debiendo sacar al peque?o luego por el cabez?n o cuello de la misma. Al efectuar esto, el futuro padre cog?a entre los brazos al peque?o y le daba un beso, con lo que confirmaba finalmente la deseada paternidad.

Como ni antes ni ahora el adoptar a un peque?o es cosa balad?, ya que se contraen serias responsabilidades, y puede que, a pesar de nuestros buenos deseos, el adoptado responda o no a lo que nosotros esperamos de ?l, pienso que ese dicho de ?meterse en camisas de once varas? se refiere, m?s que a otra cosa, a que antes de materializar este deseo, debemos pens?rnoslo mucho. Advirti?ndosenos, por otra parte, que la cuesti?n es grave y la responsabilidad muy grande, al se?alarse una camisa de once varas, que no hay persona que pueda pon?rsela.

Tambi?n existe otro consejo muy antiguo que nos induce a que no nos metamos en un berenjenal, con lo que se nos quiere decir que evitemos l?os o jaleos de los que es dif?cil salir. Alude el consejo, metaf?ricamente, a esos campos en que crecen las berenjenas, muy inc?modos para caminar, por sus tallos rastreros y hojas con aguijones. Los ingleses consideraban venenosa a esta planta antiguamente y dec?an que causaba la locura, llam?ndola ?manzana loca?. Volviendo al comienzo, meterse en el mar con aguas vivas, es tambi?n como entrar en un berenjenal.


FLORILAN

 

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