Santa Cruz de Tenerife

Carmen Blanco despeja "El camino de la vida" en los pasillos de La Candelaria

La muralista madrileña construye un microuniverso inspirado en la belleza de los motivos naturales y las propiedades relajantes de la pintura en las salas de oncología 1 y 2 del centro hospitalario. En el caso de "Las hojas voladoras", su segunda obra, la también fotógrafa trabajó doce horas diarias durante seis días.
DAVID FUENTEFRÍA, S/C Tfe.
12/ago/04 20:51 PM
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"El camino de la vida" y "Las hojas voladoras" son los sugerentes títulos de los dos murales de más de 50 metros cuadrados que, en una insólita conjunción de monocromía y espiritualidad, lucen en las salas de oncología 1 y 2 del Hospital Universitario de La Candelaria. Con ellos, la madrileña Carmen Blanco reivindica, además de la belleza evocadora de los motivos naturales, las propiedades terapéuticas de la contemplación de la pintura, que, confesó, "siempre tuvo presentes" a la hora de realizar este trabajo.

"El camino de la vida" es una composición de peces de diversos tamaños que se dirigen hacia la misma dirección, y en el que predomina el color azul; "Las hojas voladoras", por otro lado, consta de un torrente de hojas verdes que, como animado por el viento, parece desplazarse también a lo largo de la amplísima pared.

"Si en la primera de las obras predomina el color azul es porque éste es muy relajante, muy limpio; lo cierto es que sí pensamos en esta interpretación desde el principio, lo que hizo destacar al proyecto por encima del resto de bocetos", explicó Blanco. "Lo mismo sucedió con Las hojas voladoras. El verde es un color más brillante, tal vez, pero que logra los mismos efectos, por lo que en su momento se vio apropiado para las salas de oncología", añadió.

La autora reconoce que su obra no es algo que pueda verse habitualmente en un centro hospitalario: "Se trata de un lugar de tránsito habitual, y nadie se espera encontrarse una cosa así", indica. El tiempo que exige un trabajo de estas características tampoco minó la inquietud de la autora, que terminó el segundo mural en sólo seis días, "pero trabajando doce horas diarias". "Cuando el trabajo gusta y atrae, los minutos pasan más rápido", apostilló.

La también fotógrafa señaló que las dos obras suponen su primer trabajo de estas características en Tenerife, "aunque en Madrid ya he pintado murales en otros lugares públicos, como colegios, guarderías y alguna cafetería", que pueden contemplarse en la página de internet www.muralesmaravillosos.galeon.com.

Diplomada en Artes y Oficios, la actividad pictórica de Blanco ha discurrido por caminos igualmente sorprendentes, merced por ejemplo "a una colección de más de 500 piedras canarias pintadas, otra idea que surgió también en Tenerife, a raíz de una visita a la playa". "Recuerdo que en el viaje de vuelta me traje en la maleta una buena cantidad de ellas, por su especial color y textura pulida", asegura. Como pintora y fotógrafa, además, "he basado mi obra en mis viajes, pintando las cosas que captaba con la cámara y trabajando un estilo cercano al impresionismo, aunque algo más particular y variado". "Cuando viajo, busco una fotografía que después pueda convertirse en mural o cuadro. Los países árabes son los que más atraen en el apartado cromático", asegura.

Respecto a su trabajo como muralista, la autora manifestó que "después de hablar con la persona o institución interesada, presentó varios bocetos, de los que al final se escoge uno". "Los motivos siempre son variados, porque dependen también del contexto en que vayan a ubicarse", explica. Así, en la obra de Blanco pueden encontrarse temáticas geométricas y motivos vegetales, y también reproducciones de ideas o dibujos que previamente hayan ideado los dueños de la superficie sobre la que se trabajará. La artista también se ha inspirado en cuadros conocidos, "siempre según las necesidades".

La artista reivindica el mural como forma de expresión, pero no manifestaciones cercanas como el graffiti: "Creo que las cosas tienen que estar controladas. Lo de pintar en todo tipo de fachadas no me gusta; creo que es un problema que afea muchísimo las ciudades. En Madrid, es una constante que las paredes se limpien y enseguida vuelvan a aparecer pintadas". Sin embargo, ello no obsta "para que también existan otros murales controlados, con el mismo estilo, que no sólo son bellos sino que cumplen perfectamente su papel reivindicativo o expresivo", dijo.