Santa Cruz de Tenerife

El que maneja los hilos

Tras conocerse el auto del juez Garzón que hallaba indicios de cohecho en la actuación de Miguel Zerolo y Luis Suárez Trenor ha saltado a la luz el nombre de José Manuel Carlos Llorca como la verdadera figura que se esconde tras los negocios de Fórum Filatélico.
G. MAESTRE, S/C de Tenerife
7/dic/06 18:26 PM
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Cuando a primeras horas de la tarde del pasado 4 de noviembre saltaba la noticia de que tanto el alcalde de Santa Cruz de Tenerife, Miguel Zerolo, como el presidente de la Autoridad Portuaria, Luis Suárez Trenor, aparecían en un auto dictado por el juez Garzón por un posible caso de cohecho relacionado con la empresa Fórum Filatélico, pocos sabían de la existencia de José Manuel Carlos Llorca Rodríguez, y menos aún de lo que ello representa.

Este personaje, nacido en 1949 en Cataluña, es considerado en el informe de la Fiscalía como el supuesto instigador y pagador de las comisiones ilegales a los responsables políticos y vecinales de Santa Cruz de Tenerife para la realización de distintas operaciones inmobiliarias en la ciudad, estableciéndose la relación directa entre ellos por el hecho de que la concesión de ambas obras sería para el Grupo Unido de Proyectos y Operaciones S.A., que pertenece en su totalidad, a Fórum Filatélico.

En el escrito elaborado por el Fiscal se habla de Llorca como el punto de coincidencia entre las empresas interesadas en el Parque Marítimo de Anaga y la recalificación de dos parcelas en Valle de Tahodio, así como por ser el responsable del pago de las comisiones ilegales. En este sentido, el documento alude a la existencia de una nota confidencial que recoge que "existen unos compromisos económicos asumidos por la anterior dirección del Parque Marítimo Anaga y que, en estos momentos, es imposible modificar".

La presencia de Llorca en el auto judicial no ha sorprendido al juez Garzón, puesto que la presunta estafa llevada a cabo por los dirigentes de Fórum Filatélico a más de 350.000 clientes de toda España sacó a la luz una auténtica madeja jurídica de testaferros, subcontratas y paraísos fiscales que tenían el mismo denominador común: Llorca.

Prófugo de la justicia desde que fuera condenado por blanqueo de capital procedente del narcotráfico en Marbella, en la "operación Ballena Blanca", Llorca se encuentra en paradero desconocido desde 2005 y hay una orden de busca y captura internacional.

Personaje de película

Pese a que su verdadera identidad es la de José Manuel Carlos Llorca, ha utilizado a lo largo de los últimos 30 años un sinfín de identidades falsas que responden a Carlos Llorca, José Manuel Yorca o Simon York, y todo ello aunque tiene su DNI caducado desde hace más de dos décadas, al igual que su pasaporte; hasta el carnet de conducir le caducó en 1988, lo que no le ha impedido pasearse por la Costa del Sol conduciendo un vehículo valorado en más de 90.000 euros, o viajar siempre que ha querido hacerlo.

De familia humilde de tradición catalana, Llorca salió de su pueblo rumbo a Londres sin tener ningún tipo de estudio, y menos aún conocimiento del inglés. Es en la capital británica donde comienza a desvanecerse su pista, hasta es que es detenido en 1987 por la Brigada de Delitos Monetarios por crear sociedades destinadas a la evasión de capitales, sin que se sepa a ciencia cierta cómo obtuvo esas cantidades de dinero, y mucho menos cómo consiguió crear una cadena de sociedades fraudulentas.

Este fue el comienzo del "empresario" que, con su traslado a Marbella después del "problemilla de Londres", creó un auténtico imperio de sociedades en forma de laberinto, con el que operaba con dinero procedente de negocios oscuros, especialmente narcotráfico, para blanquearlo.

La compleja fórmula destapada por la "Operación Ballena Blanca" se basaba en que Llorca se compraba a sí mismo propiedades con dinero ajeno y las revendía perdiendo dinero, luego el capital se desviaba a través de docenas de operaciones bancarias para, al final, volvérselas a comprar a un módico precio y venderlas a precio real de mercado. La plusvalía obtenida de todo ello se repartía entre Llorca y las comisiones, y el dinero era blanqueado sin demasiadas sospechas.

Sin embargo, Llorca supo cubrirse las espaldas y destacó siempre por su discreción más absoluta, lo que le llevó a no ser visto en prácticamente ningún acto público y a tener un limitadísimo círculo de amistades, así como a no dejarse fotografiar bajo ninguna circunstancia, hasta el punto de que ni siquiera en los registros efectuados en su vivienda se ha encontrado imagen alguna, siendo la única existente la perteneciente a su carnet de conducir de cuando contaba 29 años, esto es, de hace 28 años.

Difícil implicación

Para mantener este buscado anonimato, Llorca creó una complicada maquinaria jurídica con la que llevar a cabo sus negocios sin la necesidad de tener que figurar en ningún sitio y mucho menos firmar documentos, entre los que destaca sobremanera el Fórum Filatélico y las empresas que lo componían.

Si bien el máximo responsable a todos los efectos de esta entidad de sellos era Francisco Briones, lo cierto es que Llorca aparece como el auténtico personaje que mueve los hilos, pero en la sombra, hasta el punto que parece francamente complicado lograr documentos o pruebas fidedignas que lo impliquen contundentemente en la estafa millonaria.

Aún así lo cierto es que, legalmente, y hasta que Briones no pague la deuda que se le debe a los accionistas, todo indica que el verdadero dueño de la empresa filatélica está oculto tras una denominada "sociedad pantalla", lo que, de momento, le permite observar desde la lejanía el fraude descubierto que ha generado un déficit patrimonial de unos 3.400 millones de euros, y todo ello pese a que la Fiscalía no tenga dudas de que Llorca ha sido el auténtico gestor, no sólo de Fórum Filatélico, sino también de sus filiales.

Hasta ahora la única prueba contundente que lo implica es que el Juzgado número 5 de Marbella ha podido rastrear movimientos de capital superior a 13 millones de euros procedentes de Fórum a través de algunos de sus testaferros.