Santa Cruz de Tenerife

Siete barrancos habitados corren el riesgo de sufrir avenidas torrenciales

Un plan realizado por el Cabildo insular analiza la situación de las cuencas que durante cientos de años se han poblado en la Isla, pese a diversos acontecimientos catastróficos que recoge la historia. El geógrafo Tomás Sentís, redactor del plan, entiende que "es más importante formar a la gente que hacer grandes obras".
M. CHACÓN, Los Llanos
20/ene/07 18:38 PM
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"Existe un umbral en el que la naturaleza, por mucho que avance la tecnología, siempre supera a la ingeniería humana y por eso los que estudiamos los posibles riesgos que sufrimos las personas por desastres naturales entendemos que se salvan más vidas con una buena labor de formación que realizando grandes inversiones para evitar lo inevitable". Así lo entiende Tomás Sentís, geógrafo y redactor del primer estudio de prevención de riesgos por avenidas torrenciales en La Palma elaborado por el Cabildo insular, cuando se refiere a la actual situación de riesgo en los barrancos de la Isla.

Cincuenta años después de la tragedia del Llanito, en Breña Alta, en la que 24 personas perdieron la vida por una avenida de aguas torrenciales (hasta 700 litros por metro cuadrado cayeron en aquel fatídico 16 de enero de 1957 en menos de 24 horas), este geógrafo se refiere a la existencia de un plan en el que se especifican las zonas reales de riesgos por avenidas torrenciales, coincidentes con áreas habitadas y urbanas de la Isla. En total, siete zonas conformadas por diversas cuencas y barrancos, en las dos vertientes insulares con mayor población, especialmente las del Riachuelo, Tenisca y Las Angustias, en el Valle de Aridane, Barranco Seco, Las Nieves, El Carmen, Juan Mayor y Caldereta, en Santa Cruz de La Palma, y El Llanito y Amargavinos, en Las Breñas.

Tomás Sentís tiene claro que "los barrancos están todos mal, no por como se encuentran, sino por los emplazamientos que en ellos existen, y si algo así volviera a suceder, ninguna inversión nos podría preparar para ello". En ese sentido, apuntó, "hay una serie de elementos que empeoran la situación, pero las soluciones no pasan tanto por obras de gran ingeniería sino por una labor de formación hacia las personas afectadas o que viven en zonas de riesgo".

En ese sentido, señaló, "debemos engrasar los mecanismos de activación, que es lo más importante para salvar vidas humanas. Se debe trabajar mas en concienciación de la gente desde las escuelas y en los barrios, lo más urgente posible, cada año que pasa aumenta el riesgo si no se le explica a la gente lo que hay que hacer, lo que no se debe hacer, que lugares de refugios hay y que cosas se deben tener en la casa, todo lo que representa el protocolo de actuación en caso de presentarse una situación de riesgo. El ejemplo más cercano se ha visto en Santa Cruz de Tenerife, donde el problema se acrecentó debido a que la gente no sabía que hacer. La ignorancia, en los momentos de crisis, se cobra más vidas".

Así, el geógrafo puntualizó que en la actualidad, "el Cabildo pretende desarrollar un proyecto en ese sentido, cuidando el protocolo. Desde el área de Medio Ambiente se quiere coordinar a los grupos de seguridad implicados en el tema, para realizar simulacros en los puntos negros, para que veamos que puede ocurrir y corregir errores".

En cuanto a la ordenación de los barrancos, Sentís considera "evidente que no se pueden construir viviendas en zonas de protección de cauce. Sobre las que ya están, se deben tomar a medio plazo ciertas medidas, porque se trata de situaciones heredadas".