Santa Cruz de Tenerife
JOSÉ MÉNDEZ SANTAMARÍA

Los Rodeos hace 30 años. Estuvimos allí

27/mar/07 1:54 AM
Edición impresa

NO NOS GUSTA escribir sobre calamidades y cosas malas que han ocurrido en nuestro entorno a lo largo de la vida, que uno ha podido ver y ser testigo presencial de las mismas durante esos cerca de los 30 años que militamos voluntariamente en una formidable institución denominada Cruz Roja, y que hoy es una ONG, siglas harto conocidas de los amables lectores. El cambio de denominación no ha influido en el cambio de los siete principios que ésta tiene desde el año 1965, y que son: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, carácter voluntario, unidad y universalidad.

Pero cuando se acercan fechas en las que celebramos y conmemoramos hechos de recuerdo imborrable, a los 25, 30, 40, 50, 75 años, siempre se piensa hacer alguna cosa, amén de que la prensa desempolve de sus archivos preciados documentos tanto gráficos como literarios. Por ello, y como homenaje a aquellos que estuvieron en este luctuoso suceso, deseamos "copiar" lo que en otros momentos dijimos o escribimos, entre otros, en el libro dedicado a esta institución, "Cruz Roja en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. De ayer a hoy", editado en el año 2005.

El domingo 27 de marzo de 1977, bajando por la carretera dorsal de La Esperanza, oímos el ulular de las sirenas. Seguimos camino del aeropuerto, ya que íbamos a despedir a un familiar que marchaba a Madrid. En las despedidas se aprovechaba para matar un poco más tiempo y tratar de ver a la familia. Una despedida en el puerto o aeropuerto era todo un acontecimiento y casi una obligación.

Al ver la magnitud de lo que allí se oía, y en calidad de director provincial de Socorros y Emergencias de la Cruz Roja, dejamos a la familia y, casi sin despedirnos y buscarles la forma de ir a Santa Cruz, nos presentamos a las autoridades, donde a los pocos momentos, ya en la sala de autoridades del aeropuerto, se instaló el puesto de mando para llevar a buen fin el auxilio a las víctimas de un desgraciado accidente, que se había producido en el aeropuerto de Los Rodeos. Luego se confirmaría la mayor catástrofe aérea ocurrida en el mundo hasta el momento. Y creemos que aún hoy sigue siéndolo.

Toda una noche en el aeropuerto, ante unas escenas dantescas de terror e impotencia. Dos Boeing 747, uno de la Pan American (Pan-Am) y otro holandés de la KLM chocaron en la misma pista, por causas que no somos quiénes para comentar ni tener los debidos conocimientos y no queremos entrar tampoco en el prólogo de esta desagradable película. Muchos días más se habló de esto. Nosotros, dentro de la Cruz Roja, lo comentábamos.

A las pocas horas del extraordinario choque, el que suscribe, coordinador como director provincial de Socorros y Emergencias entre los efectivos de la Brigada de Tropas de Socorro nº 13 y su Cuerpo Auxiliar Femenino (C.A.F.) de Cruz Roja del Mar y algunos muchachos de cierta edad de la Cruz Roja de la Juventud, de todos los destacamentos que había en la isla se presentaron allí, para ofrecer su ayuda, para hacer lo humanamente posible. Con los medios que teníamos, sobre las 8 de la noche, quiero recordar, teníamos cerca de la treintena de ambulancias y más de un centenar de hombres en plena actuación. No existían los teléfonos móviles ni ordenadores ni otros inventos de hoy. La radio y la televisión hicieron una gran labor y, a través de dichos medios de comunicación, el personal se pudo ir reuniendo.

En cuantos casos hemos sido testigos de catástrofes donde es necesario la colaboración de todas la fuerzas que componen esa Protección Civil que tan bien funciona y funcionó en aquellos tiempos, tenemos grabado lo que un periódico local en una edición extraordinaria del domingo 10 de abril, en primera página y en un recuadro, decía: "Dedicación y pericia? se pudieron ver en la realidad cuando tuvieron que actuar conjuntamente el domingo 27 en Los Rodeos. Nuestra intención ha sido mostrarles a todos con sus peculiares funciones, que conjugaron con su hacer un ejemplo del deber y de la solidaridad humana. No hubo jefes ni subalternos. Hubo dedicación y pericia en el terreo que a cada uno correspondió".

Esto nos agradó pues se reconocía la labor de todos. Hemos de recordar, ahora a 30 años vista, que a la hora de repartos y honores, éstos se los llevaron muchas personas que se lo merecieron. De la Cruz Roja nadie se acordó, apenas les llegó algún que otro café caliente. Estamos seguros de que los que sí le llegaron fueron los que pagamos nosotros mismos.

Por ello, nos agradaría la publicación de la fotografía anexa. Es un documento gráfico sobre el acto celebrado en el Gobierno Civil de la provincia para dar oficialmente las gracias a la Cruz Roja Española en Tenerife por los servicios prestados con motivo de tan desgraciada tragedia. Asistió un buen número de voluntarios que participaron en las labores de rescate.