Santa Cruz de Tenerife

Telegramas al cielo

Ricardo Melchior, presidente del Cabildo de Tenerife, abrió una cita en el Auditorio que estuvo llena de emoción. Los ocho discursos tocaron el corazón de los asistentes al primer acto que se organizó ayer para conmemorar el 30 aniversario del accidente de Los Rodeos.
JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.
28/mar/07 01:59
eldia.es

Once velas de color crema, catorce adornos florales, un piano negro, cinco banderas... Sobre esta escena se desarrolló el acto organizado por el Cabildo de Tenerife en el Auditorio para conmemorar el 30 aniversario del accidente aéreo de Los Rodeos. En un plano inferior, en el perímetro acotado a los invitados, se sentaron los familiares de los fallecidos, supervivientes, políticos, seres anónimos que la tarde del 27 de marzo de 1977 se arrojaron a la pista de Tenerife Norte para arrimar el hombro en el operativo de rescate. Noventa minutos de respeto, nostalgia y muchos agradecimientos, adornados con la exquisita voz de la soprano Raquel Lojendio. Ojos humedecidos.- Faltaban 40 minutos para la apertura oficial. En la trasera del Auditorio una mujer de unos cincuenta años y 175 centímetros de altura mira el horizonte en soledad. Viste chaqueta y pantalón oscuro -un tono gris, tirando a negro- y acaricia una fotografía bicolor entre sus dedos. Fracaso en mi primera tentativa por obtener su testimonio: frena mi avance con su palma izquierda y me comenta en un español algo atropellado, que no quiere hablar. Eso sí, antes de marcharme hace un curioso comentario. "Nunca había visto un castillo tan cerca del agua", señalando a la construcción que se levanta en un costado del Parque Marítimo. Poco a poco pierde el miedo, pero nunca llega a soltarse. "Era mi hermano, iba en el KLM y sabía que algún día tendría que venir a la Isla en la que perdió la vida". A continuación, se pone a andar en dirección a la puerta principal. Antes de llegar, una azafata sale a su encuentro y le entrega un ramo de flores. Lo aprieta contra su pecho y en silencio se introduce en un corrillo con unos compatriotas.

Palabras con vida.- Los discursos que se escucharon ayer por la mañana en el Auditorio, los ocho, estaban cargados de sentimientos. El presidente del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior, fue requerido en el escenario por Marjolein Baan, a quien le tocó hacer de maestra de ceremonias de una cita histórica. El primer párrafo que pronunció Melchior para referirse al siniestro de 1977 fue escueto pero rotundo: "Hace hoy (por ayer) tres décadas nuestra Isla debió afrontar un acontecimiento tan triste como inesperado", dijo. La intervención del presidente de la institución insular se centró en la capacidad que tiene el ser humano para superar momentos difíciles: "Estoy convencido de que no resulta fácil enfrentarse a un destino como ese", añadiendo que "quizás, alguien con menos entereza habría elegido el olvido como fórmula para apaciguar la pena que les produjo aquel suceso. Sin embargo, los miembros de la asociación han querido mantener vivo el recuerdo de sus familiares, de personas que entonces se encontraban muy cerca de ellos y que un mal día desaparecieron para siempre", exaltó segundos antes de que se requiera la presencia en la tarima de Antonio Sierra López. El jefe de Sanidad en 1977 no empleó mucho tiempo en su alocución y, sobre todo, la llevó al perfil sanitario. "Las muestras de solidaridad que se dieron aquel día ante un episodio tan duro fueron incontables, pero yo quisiera destacar la labor que se hizo en los centros hospitalarios que atendieron a los heridos y a los cincuenta estudiantes, tanto de medicina como de enfermería, que nos ayudaron en el proceso de embalsamamiento", precisó Sierra.

Un estallido seco

Con la primera pieza que interpretó Raquel Lojendio la sala principal del Auditorio se vio atrapada por una atmósfera casi idílica. Sólo el sonido de una explosión seca, en el ecuador de su actuación, provocada no se sabe bien si por la fractura de foco o por un acople en un micrófono, generó un susto menor entre los asistentes. Fue como un petardazo que desvió la atención de éstos durante unos segundos y, por supuesto, fabricó unos cuantos murmullos. Incluso, se llegó a distinguir alguna sonrisa.

Toneladas de emoción.- Cuando le tocó hablar a Karen Tafuri, una norteamericana que se vio privada del cariño de su madre a partir del accidente mortal de Tenerife Norte, y a Jan Groenewoud, un holandés de 50 años que puso en marcha la Fundación de Víctimas después de perder a siete familiares, los niveles emocionales estaban al límite. Sus historias, que hemos exportado

a la página 5, sembraron de pena el recinto. Detrás de ellos apareció la estirada silueta de Leo Van Wijk, director-gerente de la compañía KLM, que aseguró que "esa fecha y ese lugar se han quedado grabados en la memoria de todos", precisando que en la escultura de Rudi van de Wint se concentra el sentimiento de muchas personas. "La hermosura del monumento de la Mesa Mota nos recuerda lo frágil que es la vida", valoró. El sexto orador de la mañana fue Eduardo Aguirre, embajador de Estados Unidos en España. Su lectura fue la más corta. "Hace 30 años 583 perdieron la vida. Estas pérdidas ni han sido olvidadas, ni tampoco han sido en balde. A consecuencia de aquella catástrofe, las leyes de aviación civil fueron modificadas. Nunca vamos a olvidar el 27 de marzo de 1977... Que Dios los bendiga a todos", concluyó.

Mayor seguridad.- Alrededor de la idea anterior giró la intervención del ministro de Transportes, Obras Públicas y Gestión del Agua de los Países Bajos, Camiel Eurlings. El joven político holandés dijo que "hoy (por ayer) exactamente hace 30 años se oyó un choque ensordecedor en el aeropuerto de Los Rodeos. Fue un golpe que todavía resuena en nuestras mentes. Después de aquel suceso los procedimientos de seguridad se han hecho más estrictos y han aumentado los requisitos técnicos para los aviones, pero con todo ello es necesario tener una navegación aérea más segura, aquel accidente nos enseñó mucho". Este acto se clausuró con unas palabras de Adán Martín, presidente canario, que basó su intervención en que "han pasado tres décadas, pero hoy todavía se me hace difícil hablar de la tragedia".