Santa Cruz de Tenerife
JUAN MIGUEL MENA *

La huella sonora del aeropuerto de Los Rodeos

3/may/07 2:17 AM
Edición impresa

EL AEROPUERTO DE LOS RODEOS empezó a funcionar, como un pequeño campo de aviación, en octubre de 1929 a instancias del cónsul de Alemania, para permitir la escala de los aviones correos que comunicaban con sus colonias y áreas de expansión económica.

Para su ubicación se eligió una de las mejores tierras cerealistas de la isla e inicialmente tuvo un carácter provisional. Así lo constata el diario La Prensa, el viernes 8 de noviembre de 1929, con este titular: los propietarios de los terrenos que ocupaba la pista de aterrizaje de Los Rodeos se dirigen al cabildo insular para saber si vendrán más aviones o de lo contrario van a arar el terreno para plantar.

A pesar de las dudas iniciales, la instalación se consolidó, hasta que en 1978 se decide cerrarlo al tráfico internacional y pasa a utilizarse sólo para vuelos con aeropuertos españoles e interinsulares. El grueso del tráfico aéreo se desvía al nuevo aeródromo del sur de la isla.

En los últimos 10 años esta instalación se ha revitalizado. Así Los pasajeros se han duplicado y ya se acercan a los cuatro millones anuales. Este dato no cesa de aumentar y según AENA, el año pasado creció en más de un 11% y el número de aeronaves, en el mes de octubre de 2006, fue similar al del Aeropuerto del Sur.

La nueva y moderna terminal no parece suponer el fin de esta fase expansiva, muy al contrario ya se planean otras ampliaciones, como la del aparcamiento de aviones, la construcción de una nueva torre, la del horario operativo o la implantación de compañías de bajo coste.

Sin embargo, el servicio que presta el Aeropuerto de los Rodeos tiene contrapartidas negativas por su emplazamiento en una zona semi-urbana Hay afecciones a una población de miles de personas que, como ocurre en muchas otras áreas próximas a grandes aeropuertos, están tomando conciencia de que se puede exigir el cumplimiento de las normativas ambientales que les protegen de los impactos contaminantes de una instalación de este tipo.

Así ocurre ya en algunos de los más importantes aeropuertos de la Unión Europea, como el de Heathrow (Londres), Frankfurt, Dusseldorf, Berlín, Munich, Orly (París), Zúrich y Ginebra, donde se restringen las operaciones de tráfico aéreo en determinados horarios nocturnos para garantizar el derecho al descanso de la ciudadanía.

Una vez más, en Tenerife estamos ante un caso en el que se planifica pensando casi exclusivamente en el rendimiento económico a corto plazo, sin la atención adecuada a los aspectos ambientales y los requerimientos sociales de una vida con calidad. Se camina en el sentido contrario al que lo hacen las ciudades y las zonas más avanzadas del planeta.

El ruido no es el único efecto contaminante en un aeropuerto, pero sin lugar a dudas es el más preocupante. Según las líneas básicas de actuación ante el ruido de la OMS, una exposición prolongada puede provocar una pérdida de audición, mayor presión sanguínea, insomnio, constricción cardiovascular, aumento de la frecuencia cardiaca, dificultades respiratorias o cambios en la química cerebral. Estos efectos pueden provocar limitaciones sociales, una menor productividad, problemas de aprendizaje, absentismo laboral y escolar y un aumento del uso de drogas y accidentes.

Barrios de nuestro municipio, como El Coromoto, El Portezuelo, Guajara, Camino la Villa, San Lázaro, la Cruz Chica, Camino de la Mina, o el Ortigal, están directamente afectados por la huella sonora de Los Rodeos y el Ayuntamiento de La Laguna no hace nada para que se contemplen medidas correctoras, como las contempladas en la "Ley del Ruido" (REAL DECRETO 1513/2005, de 16 de diciembre), que fija objetivos de calidad acústica para distintos suelos: residenciales, industriales, recreativos, sanitarios y docentes. Hablamos por ejemplo de apoyar la instalación de aislamientos acústicos en las viviendas de los barrios comentados.

En la propuesta de desarrollo insular sostenible que propugna Alternativa Sí se puede por Tenerife, planteamos, entre otras cosas, la regulación del tráfico aéreo, una información transparente de la contaminación producida, la elaboración de mapas dinámicos de ruidos y la implantación de un Sistema de Gestión Medioambiental para estas instalaciones potencialmente contaminantes.

Entre otras cosas, desde el Ayuntamiento de La Laguna se debería presionar para que nuestro aeropuerto aplicase medidas que contemplen la recogida de las aguas pluviales de los techos, la evacuación y depuración de las aguas en las pistas por su alto poder contaminante (reivindicación seria de los vecinos del barrio de San Lázaro, que en varias ocasiones se la han trasladado al Ayuntamiento), la instalación de una planta de transferencia temporal de residuos para los aceites de motores y pilas, planes ante el peligro que supone la presencia de depósitos de queroseno, así como implantar tasas que beneficien a los aviones menos ruidosos.

Además, deben existir sistemas de control ambiental de ruidos con terminales de medición dentro del aeropuerto y en diversos lugares cercanos y un sistema de control de la iluminación, en consonancia con el apoyo a la observación astronómica según la "Ley del Cielo" de Canarias.

Una vez más expresamos nuestra convicción de que debe existir un equilibrio entre el desarrollo económico y la necesidad de las personas de tener una calidad de vida aceptable en el presente y aspiraciones futuras a un desarrollo sostenible.

* Candidato a la alcaldía de La Laguna por

Alternativa Sí se puede

por Tenerife