Santa Cruz de Tenerife

Rodríguez Brito alerta del peligro que suponen los caseríos en zonas forestales

El consejero insular de Medio Ambiente considera que "no puede ser que haya casas metidas entre los pinos; o quitamos los pinos o las casas; creo que lo mejor es quitar los pinos, pero habrá que ver cómo".
EL DÍA, S/C de Tenerife
6/ago/07 01:38
Edición impresa

Desde el momento en el que se supo que había un incendio en los altos de Los Realejos y que amenazaba con propagarse, fueron muchas las miradas que se dirigieron hacia el consejero de Medio Ambiente del Cabildo Insular de Tenerife, Wladimiro Rodríguez Brito, debido a que en los últimos años ha asegurado en más de una ocasión que la situación de los montes tinerfeños era magnífica y que los medios contraincendios disponibles eran los mejores de la historia.

Sin embargo, cuando el fuego en menos de 7 horas llegó a las puertas de Guía de Isora después de haber recorrido buena parte de San Juan de la Rambla, La Guancha, Icod de los Vinos, Garachico, El Tanque, Los Silos y Santiago del Teide, las miradas se tornaron críticas directas a la gestión hecha antes y durante la tragedia por la institución insular en general, y por Rodríguez Brito en particular.

"La gente se cree que luchar contra los incendios es fácil y busca culpables en todas partes, pero lo cierto es que son pocos los que se dan cuenta de que tienen sus casas metidas entre los pinos y se piensan que hay un "papá" Medio Ambiente que les va a limpiar las orillas de sus casas y así protegerlas. Desde luego creo que, o quitamos lo pinos o quitamos las casas, pero así no se puede. Creo que habrá que quitar los pinos porque mucha gente vive ahí, pero hay que plantearse cómo", señala un disgustado Rodríguez Brito a tenor de lo que ha vivido en esta última semana.

"Lo he pasado tremendamente mal. Me siento injustamente criticado y agredido porque se ha hecho un esfuerzo importantísmo en medios y muchas personas se han jugado su físico. La gente ve muchas películas americanas y se cree que el fuego se apaga fácilmente mandando a una especie de "hombres de Harrelson" o que son los helicópteros los que apagan las llamas, pero realmente no son sino una ayuda auxiliar para bajar el fuego a tierra y hacerle frente ahí", señala el consejero.

En este sentido, Rodríguez Brito explica que una de las razones por las que el fuego se desbordó tanto es "porque la gente ya no tiene las casas rurales sino para hacer barbacoas. No se preocupan por el entorno y dejan crecer todo tipo de vegetación junto a sus casas e incluso plantan helechas y demás y, cuando hay un fuego como el que hemos tenido, ése es el mejor combustible que puede haber para hacerlo aún más grande y descontrolado. El abandono de la agricultura ha sido determinante en estos momentos, hasta el punto de que en aquella zonas donde había cultivos es donde mejor pudimos combatir y reducir el fuego. Nuestro mejor aliado es la agricultura porque mantiene la tierra limpia e impide que los fuegos se aproximen a los caseríos".

Situaciones tensas

Esta última semana ha sido difícil, para mucha gente, pero quizás para el consejero de Medio Ambiente mucho más. "Me he encontrado muy incomprendido por los vecinos. Por ejemplo, fui tremendamente increpado por unos jóvenes de un caserío del norte de Tenerife porque no les permití quedarse para luchar de forma voluntaria contra el fuego. Pero ¿cómo voy a dejar que alguien se ponga delante de un fuego que tenía una altura de varios metros cuando va con pantalones vaqueros, unas chanclas y un machete? Sin embargo, ellos me hicieron a mí culpable de que el fuego se hubiera extendido por la zona por no haberles dejado quedarse. Es necesario que todos reflexionemos. Seguramente el cabildo tendrá muchas cosas que mejorar, pero también hay muchas cosas que los ciudadanos pueden hacer y no hacen", explica el consejero para inmediatamente después añadir: "No se pudo actuar ni mejor ni más rápido porque el fuego se nos fue de las manos debido al fuerte viento, y eso no se resuelve comprando más camiones, o teniendo más personal y más helicópteros pero sí teniendo las tierras en mejor estado".

Un fuego irrepetible

Rara vez confluyen unas condiciones climatológicas tan favorables para un incendio como las que hubo el pasado lunes. A las altas temperaturas que superaban los 40 grados, se unió un viento que rondaba entre los 45 y los 70 kilómetros por hora, una humedad prácticamente inexistente y la orografía canaria.

"El fuego quemó una superficie similar al municipio del Puerto de la Cruz cada hora de las 48 horas que duró; esto indica que ante unas llamas de estas características ningún equipo humano podía ponerse delante y, sin embargo, se logró controlar y sin que hubiera ninguna víctima o herido", explica el responsable insular que, además, recuerda que "deberá pasar algún tiempo hasta que la gente pueda volver a disfrutar del monte y de zonas recreativas como Arenas Negras o La Tahona, porque han quedado destrozadas, pero es que no se puede olvidar que el fuego entra en el interior de los pinos y arde durante días, por lo que se tienen que extremar las medidas de seguridad y, sobre todo, no ir al monte salvo que sea necesario".