Santa Cruz de Tenerife

El Gobierno declara el templo masónico monumento Bien de Interés Cultural

El Gobierno de Canarias declaró ayer BIC con categoría de monumento el templo masónico de la calle San Lucas. El edificio fue obra del arquitecto municipal Manuel de Cámara y será Germán Delgado, otro arquitecto del ayuntamiento, el encargado de su rehabilitación, cuyo proceso ya se ha iniciado con estudios.
CRISTINA ÁLVAREZ, Tenerife
7/nov/07 1:26 AM
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El Gobierno de Canarias aprobó en Consejo de Gobierno la declaración del templo masónico, sede de la Sociedad Añaza, situado en pleno centro de la capital tinerfeña, Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de monumento, delimitando su entorno de protección. Se trata de un inmueble singular, tanto por su arquitectura como por los orígenes y finalidad del mismo, ya que es el único edificio que fue levantado expresamente como logia en España, bajo un proyecto del arquitecto municipal Manuel de Cámara.

Actualmente se encarga de los trabajos de rehabilitación otro arquitecto municipal, Germán Delgado. Los elementos decorativos de la fachada, con un marcado carácter simbólico, y la propia organización del edificio, supeditada al rito masónico, convierten el inmueble en un caso único de la arquitectura canaria.

El inmueble consta de tres niveles articulados en diversas dependencias, debiendo incluirse la galería y la cueva iniciática existentes en el subsuelo. En la planta baja, el vestíbulo o "pasos perdidos" precede a la sala de sesiones, cuya altura coincide con la del edificio. Tiene forma rectangular y su puerta de acceso desde el vestíbulo aparecía flanqueada por dos columnas -réplica alegórica de las del templo de Salomón-.

Los muros se encuentran seccionados por 10 pilares estriados, mientras que los antiguos frescos que decoraban las paredes han desaparecido por repintados posteriores en los años 80.

El techo.- El techo de la sala principal ha desparecido, apreciándose a través de un moderno falso techo de perfilería. Del templo originario se conserva el suelo original y propio de las logias, cuyas baldosas tienen forma de ajedrez.

En la cabecera de la sala destaca un podio precedido de tres escalones y antiguamente separado del resto de la nave por una balaustrada desaparecida. En este lugar, conocido como el Oriente, y bajo un gran dosel rojo se instala la Presidencia de la logia de la Sociedad Añaza. A la izquierda, una puerta da paso a otro módulo por el que antiguamente accedían al templo desde la "cámara de reflexiones" los que cumplían con el ritual de iniciación y se incorporaban a la logia. En la actualidad, el acceso se encuentra cerrado por una plancha de cemento y madera.

Desde el vestíbulo hacia la izquierda figuran otras dependencias, que se prolongan en paralelo a la sala principal por un patio techado. Probablemente fueron usadas como biblioteca.

Hacia la derecha, el vestíbulo da paso a una galería, igualmente paralela a la sala de sesiones, que desciende en el subsuelo hasta alcanzar una cueva natural de unos 15 metros.

La escalera.- Desde el extremo derecho del vestíbulo surge una curiosa escalera en madera, de doble recorrido, que conduce al piso superior. Es aquí donde se encuentra la Sala de Banquetes, situada sobre el vestíbulo y con ventanas a la fechada principal. En el último nivel se localizan las dependencias para invitados, posteriormente destinados a dormitorio de tropa.

La fachada.- La fachada se encuentra ligeramente retranqueada respecto a la calle y se articula en tres cuerpos, rematándose por un frontón triangular en cuyo tímpano aparece representado el "ojo radiante" o simbolización del Dios masónico. Dos columnas palmiformes flanquean la puerta principal prolongándose en los dos primeros cuerpos. Ésta contiene en su dintel una representación alegórica del dios egipcio Horus.

Seis grandes vanos verticales, incluida la puerta de acceso, se disponen simétricamente en la fachada, delimitados por molduras y rematados por secciones que replican columnas egipcias. El tercer cuerpo destaca por su estrechez y en él se alternan los pequeños ventanucos de las dependencias de la planta alta con metopas decoradas con elementos vegetales de carácter simbólico y sencillas pilastras. El entorno de protección se extiende a los inmuebles colindantes con objeto de preservar la integridad del templo masónico respecto a afecciones derivadas de posibles actuaciones urbanísticas futuras, que generarían impactos visuales que dificultarían su contemplación.