Sociedad

La navaja que viaja en avión

Algunos pasajeros critican las medidas de seguridad que se exigen para los equipajes de mano y se critica su eficacia, sobre todo después de que una navaja de considerable tamaño viajara de Tenerife a La Palma sin ser detectada.
DORY MERINO, Tenerife
4/jun/08 1:08 AM
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El calvario de David Raya, el joven catalán que ha tenido que acudir al Parlamento Europeo debido a las trabas que le ponen en los aeropuertos para llevar la medicación que precisa por la diabetes y fibrosis quística que padece resulta más chocante ante el hecho comprobado por EL DÍA la pasada semana, cuando la navaja que aparece en la fotografía viajó en un bolso de mano desde Tenerife hasta La Palma, ida y vuelta, sin ser detectada en ninguno de los controles.

La intención del pasajero que portaba esta arma blanca no era, ni de lejos, causar ningún daño, sino que el objeto se encontraba en el bolso de mano por un descuido. Pero, cuando al finalizar el viaje se dio cuenta de que estaba en el bolso, apareció la sorpresa y también la indignación, al comprobar que la cantidad de medidas de seguridad a las que están obligados los pasajeros parece que no tienen sentido.

Una de dos: o los dos aparatos de escáner por los que entró el bolso no funcionan o las personas que estaban detrás de ellos no identificaron la navaja, que, como se comprueba en las imágenes, es bastante grande.

Hechos de este estilo son los que provocan que los ciudadanos exijan algunas explicaciones ante las exigencias a las que hay que someterse para realizar un viaje en avión.

Por ejemplo, el joven catalán que ha presentado su protesta ante el Parlamento Europeo solicita, entre otras cosas, que se haga público el reglamento de la normativa que está en vigor desde el 6 de noviembre de 2006, que calificó de "absurda, ineficaz y discriminatoria". De momento, este reglamento es "secreto" para los ciudadanos, que no conocen su contenido.

Por este motivo, el pasado 28 de mayo se celebró una rueda de prensa en el Parlamento Europeo, donde el eurodiputado español Ignasi Guardans (ALDE) insistió en que "el problema no es el contenido concreto" del reglamento sino que el aspecto "más grave" e "injustificable" es "el carácter secreto de la norma".

Por lo que parecen "ridículas", en su opinión, las excepciones al no estar al alcance del público ni de los agentes de seguridad de los aeropuertos.

Defendió que para tener un debate entre la protección de las garantías jurídicas de los ciudadanos y las restricciones en nombre de la seguridad primero hay que conocer las normas. De hecho, el reglamento permite portar líquidos y otros contenidos "por necesidades médicas o de dietas especiales", pero no se sabe. "Lo que crea situaciones dañinas es el secreto". La Comisión "lleva anunciando hace meses que lo va a hacer público", recordó Guardans. El Parlamento Europeo ya aprobó en septiembre del año pasado una resolución solicitando que se hiciera pública la norma.