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EDITORIAL

Motivos para la esperanza

14/sep/08 7:22 AM
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Reproducimos en esta misma página nuestro comentario del pasado jueves, titulado ?Los auténticos nacionalistas?, porque lo consideramos importante a la hora de clarificar la actual situación del Archipiélago, y por las repercusiones que ha tenido. Como cabía esperar, dicho texto no ha gustado a los amantes de la españolidad de Canarias, a los nacionalistas oficiales y timoratos de CC y a los teóricos del nacionalismo, empeñados en discutir que si galgos, que si podencos, mientras va pasando el tiempo sin que estas Islas recuperen su soberanía. Alguien, pues toda sociedad posee su cuota de miserables, nos ha acusado de apadrinar al Movimiento Patriótico Canario. Falso. ¿Desde cuándo publicar una información es apadrinar? ¿Apadrinamos ?es decir, apoyamos? los accidentes de tráfico cada vez que publicamos una noticia sobre esta lacra social? De igual forma, ¿apadrinamos los golpes de estado, la violencia doméstica y, en general, cualquier tragedia cuando damos cuenta a nuestros lectores de lo que ocurre en Canarias y en el mundo? Es cierto que sentimos simpatía por la iniciativa del Movimiento Patriótico. Consideramos que quienes la impulsan son capaces de aportar esa savia nueva, esas ideas que necesita esta tierra para alcanzar su soberanía y desarrollarse como nación libre. El nacionalismo de CC, lo hemos dicho antes y lo repetimos ahora, no nos gusta porque no sirve a los intereses del pueblo. NOS llenan de satisfacción, en cambio, las últimas manifestaciones de Paulino Rivero en el sentido de que Canarias necesita un Estatuto especial. Siempre y cuando se trate, como también hemos subrayado en otras ocasiones, de una etapa transitoria hacia nuestra soberanía. Porque la palabra autonomía nos repele con o sin Estatuto específico. No somos una comunidad autónoma de España, sino una nación colonizada por España. Con esta realidad, y no hay otra, el Gobierno de Madrid está obligado a cumplir, como muy tarde en 2010, el mandato de descolonización de las Naciones Unidas. En caso de no obrar así, España no sería un país democrático sino un Estado tiránico, indigno de pertenecer a la ONU. Sin embargo, a la vista de lo dicho por el presidente del Gobierno de Canarias parece que vamos entrando en razón. TAMBIÉN hemos repetido en nuestros últimos comentarios que resulta imperioso informar a la gente sobre las penurias que padecemos por estar sometidos a la Metrópoli. Por eso son importantes iniciativas como el Movimiento Patriótico Canario. Los isleños han de saber que mientras en su tierra no manden ellos sino el Gobierno de Madrid, tendrán que contentarse con las migajas. Como colonia seguiremos en la miseria; como país soberano disfrutaremos de todos nuestros bienes sin que nadie nos los usurpe. ESTO es difícil de entender porque el pueblo está narcotizado hasta el extremo de no ver que no tendremos dignidad ni identidad mientras no seamos libres. Hemos de despreciar y marginar a los amantes de la españolidad, los que temen a la libertad y a los nacionalistas teóricos, sin perder de vista a los diputados del Parlamento de Canarias. No olvidemos que sus ?señorías? autonómicas cometieron la mayor inmoralidad política de toda la historia de Canarias al subirse los sueldos en plena crisis. POR otra parte, nos parece una vergüenza y una traición a estas Islas que se siga hablando de tener la Constitución española como referencia. Acatamos esa Constitución por imperativo legal, pero como canarios no estamos obligados a aceptarla de buen grado. No nos afecta, pues somos un país ajeno a España. Lo que diga la Constitución española sobre Canarias resulta tan irrelevante como lo que pudiese decir sobre las Malvinas o Cabo Verde. No somos españoles, aunque tampoco canarios mientras no alcancemos nuestra independencia. Al carecer de identidad propia por estar sometidos a la Metrópoli, somos un híbrido de españoles, iberoamericanos, europeos y africanos. En definitiva, insistimos en ello, un pueblo sin conciencia ni identidad. QUÉ distinta sería nuestra situación, en cambio, si pudiésemos pasear por el mundo orgullosos de nuestra canariedad. ¿No nos merecemos algo más que ser meros súbditos colonizados por un país distante, con el que deseamos mantener lazos de amistad pero no la dependencia avasalladora que nos impone ahora? Debido a ese afán de recuperar la libertad que les fue arrebatada a nuestros antepasados, nos alegran las iniciativas como las del Movimiento Patriótico Canario y las declaraciones como las de Paulino Rivero. Dé el necesario paso adelante, señor Rivero, y plantee en Madrid y en Bruselas, si fuese necesario ?que lo será?, nuestra aspiración a ser un pueblo libre. Lo que usted no haga se quedará siempre sin hacer porque habremos perdido un tiempo precioso. ¿Por qué esperar? Si hemos de ser una nación soberana, como irremediablemente lo seremos, cuanto antes, mejor.

Comentario de EL DÍA

Los auténticos nacionalistas

HACEMOS nuestras las aspiraciones del Movimiento Patriótico Canario, del que ya hemos hablado en anteriores ocasiones. Estamos ante un nacionalismo puro que proclama la soberanía e independencia de Canarias. Estas personas nos han causado una gratísima impresión durante la visita que realizaron el martes al director y editor de EL DÍA, José Rodríguez Ramírez. Coincidimos plenamente con estos patriotas en que es necesario aglutinar a todo el nacionalismo canario. Al nacionalismo auténtico, añadimos nosotros, pues resulta evidente que el actual no sirve. ¿Qué es un nacionalista si no busca la soberanía de su tierra? No les falta razón a los promotores del Movimiento Patriótico cuando afirman que muchos canarios se consideran españoles debido a la devastación ideológica que ha ejercido España durante seis siglos de colonización. Qué gran verdad. ¿Puede entenderse sin esta enorme presión que un canario se sienta español? ¿Es posible que sea amante de la españolidad de estas Islas un descendiente de un pueblo masacrado? De ninguna manera. La razón de que algunos isleños aún estén mentalmente cautivos de sus carceleros, como si padecieran un gigantesco síndrome de Estocolmo, sólo es una: la Metrópoli ha sabido acallar con el miedo nuestras ansias de libertad. Miedo a la represión y también a un futuro incierto, porque los colonizadores nos han hecho creer igualmente, o al menos lo han intentado, que no podemos subsistir como país libre. Falso. Medio centenar de las naciones que hoy forman parte de la ONU tienen menos de un millón de habitantes. Nuestra población dobla esa cifra. ¿Por qué otros sí y nosotros no? ¿Somos menos emprendedores y más desvalidos los canarios? Todo lo contrario; nuestra gente siempre ha destacado por su laboriosidad allí donde ha emigrado. El nacionalismo que propugna el Movimiento Patriótico Canario es el que necesitan y quieren en estas Islas. No podemos decir lo mismo de CC, que es un nacionalismo acabado. Sus dirigentes no van a ser capaces de resucitarlo ni con cien congresos que celebren. El pueblo ya no desea a quienes sólo se preocupan por seguir en la poltrona para asegurarse su bienestar personal. Las miserias que sufren las familias canarias pueden esperar. Ahí tenemos, como vergonzoso ejemplo, la subida de sueldo de sus ?señorías?. Despotismo en el que CC ha estado acompañada por el PSOE y el PP, aunque de los partidos estatales nada podemos esperar. Por si fuera poco, yerra CC en favorecer a la tercera Isla. Un error que cometieron los ínclitos Manuel Hermoso, Adán Martín, Antonio Castro, Victoriano Ríos Pérez y otros políticos débiles, capaces de relegar a Tenerife con tal de que no ponga mala cara el canarión. Esperamos que Paulino Rivero no siga el mismo camino, porque en ese caso no tendría más remedio que esparcir las cenizas del fenecido nacionalismo oficial. En definitiva, necesitamos personas como los integrantes del Movimiento Patriótico; personas que nos recuerden a los canarios que carecemos de identidad mientras no seamos soberanos y dejemos de obedecer como lacayos a los amos de Madrid

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