Santa Cruz de Tenerife

La falta de fondos para rehabilitar el templo masón irrita a sus defensores

Manuel de Paz, experto en la masonería, y el político y médico socialista José Vicente González expresaron su "malestar" por la decisión municipal.
J.D.M., S/C de Tenerife
15/nov/08 08:32
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"Hartazgo", "indignación", "tomadura de pelo", "tristeza", "déficit democrático", "incumplimiento del acuerdo unánime del pleno municipal y del Cabildo insular" o "abandono de un BIC". Son las expresiones que EL DÍA recogió ayer del profesor Manuel de Paz y del político socialista José Vicente González Bethencourt, dos defensores acérrimos de la rehabilitación del templo masónico de la calle San Lucas, para valorar la noticia de que no hay partidas económicas para ello, ni siquiera para las reparaciones más urgentes como las de la cubierta, en el presupuesto del Ayuntamiento de Santa Cruz para 2009.

Manuel de Paz.- Manuel de Paz, uno de los mayores expertos en la masonería a nivel canario, nacional e internacional, fue bastante parco en palabras. Cuando EL DÍA contactó con el estudioso palmero mostró su "indignación y hartazgo por este asunto, y más aún con el último giro que ha dado". Añadió que "es un tema que se viene removiendo desde el año 2001 y ya me parece una tomadura de pelo". Señaló De Paz que "lo del templo masónico parece como una serpiente de verano, a veces se pone de moda y otras, como ahora, queda relegada y dicen que no hay dinero para una rehabilitación imprescindible".

El experto valoró el inmueble como "de un valor patrimonial extraordinario" y respecto a la propuesta de cederlo a los masones para que lo restauren fue contundente: "Es una manera de quitarse el muerto de encima".

González Bethencourt.- José Vicente González Bethencourt, médico y político socialista, ha trabajado muy duro para hacer realidad la rehabilitación del templo. Señaló que "esta mañana (por ayer) cuando leí en EL DÍA la noticia me llevé un gran disgusto. Creo que el Ayuntamiento de Santa Cruz comete no sólo un grave error sino una gran injusticia con la historia de la ciudad. No se está respetando la memoria de un edificio centenario, muy unido al pasado de Santa Cruz en cuanto a las personas que allí se reunían y que representaban el mundo de la cultura".

González Bethencourt se preguntó "como ciudadano de qué vale que el pleno municipal aprobara por unanimidad rehabilitar el edificio, que haya sido declarado BIC o que el Cabildo colabore en la financiación. Qué respeto a esos pronunciamientos democráticos tiene el alcalde que asume la propiedad del edificio y luego lo deja abandonado. Es como el que adopta a un hijo y lo abandona".

El político socialista añade que "el propio concejal de Patrimonio Histórico, Alfonso Soriano, reconoce que se va a terminar de destrozar el edificio porque no hay dinero ni siquiera para proteger los techos de las lluvias hasta tanto se hace la rehabilitación definitiva. Me consta, porque me reuní con él, que Soriano ha hecho las gestiones necesarias para rehabilitar y proteger los techos y ahora se niega un dinero ya aprobado anteriormente. Esto supone un déficit democrático y demuestra que el equipo de gobierno de CC-PP no va en la línea de defensa del patrimonio de Santa Cruz".

La reflexión de José Vicente González apunta a señalar "¿cómo decir que los masones se hagan cargo del edificio si son personas normales y corrientes? La masonería no tiene fondos económicos para rehabilitar el edificio. Podría hacerse cargo luego de la gestión para convertirlo en un lugar de estudio o un museo. Cultura hace un esfuerzo para traer todos los documentos del Archivo de Salamanca, algo que sólo ha ocurrido con Cataluña, y lo que habría que crear es una Fundación en la que estuvieran integradas las Logias y el propio ayuntamiento".

EL DÍA contactó con algunos otros implicados en el proceso de rehabilitación del templo masónico, que, además de reafirmar su compromiso con el futuro del edificio, no quisieron opinar de forma pública por distintos motivos. Pero todos, como los dos protagonistas que lo hicieron, mostraron su indignación por este último giro negativo de la que ya es una historia casi tan larga como la que atesora el inmueble de la calle San Lucas entre sus muros.