Santa Cruz de Tenerife
ROSARIO DÍAZ ARAUJO GASTRÓNOMA

Finger Food

COMO EN MUCHOS
25/nov/08 7:24 AM
Edición impresa

ámbitos de la vida, a veces, lo que mejor funciona es lo espontáneo. Lo natural, lo que no estaba en los planes.

Las cenas improvisadas y rápidas, donde probamos mucho y no comemos demasiado. Las cenas que aterrizan de latas, tostas y lo que tengamos en la nevera.

Por lo menos una vez a la semana, y si en casa son pocos, es bueno divertirse cocinando. Bueno, cocinando, es una forma de decir.

Picotear. La cena perfecta, si lo que hay en la mesa merece una sonrisa. Porque vamos a aclarar un poco el tema. No es lo mismo poner las sobras de la semana, que abrir un abanico de exquisitos bocados.

Para mí, una buena "picada" tiene que tener, por lo menos, cuatro platillos diferentes. Yo tengo una lista, mental, que me sirve de ayuda cuando no sé qué preparar.

A saber:

Un clásico que nunca falla: tostaditas con queso crema, salmón o cualquier ahumado, un tallo de cebollino y voilà.

Una lata de mejillones en escabeche, también podría ser de ventresca, o navajas; o lo que tenga a mano. Colocar sobre un trozo de pan crujiente, una pincelada de mayonesa y un mejillón.

Embutidos: caña de lomo, jamón serrano, y si es ibérico, ya son palabras mayores.

Una tortilla francesa, o unos huevos estrellados, o revueltos, o como más bronca le dé.

Guacamole: aguacate maduro pisado con un tenedor, cebolla cortada pequeña, pimiento, sal, aceite de oliva y zumo de limón.

Un camembert: al natural o calentado dos minutos en el horno.

Queso Grana Padano: roto o en escamas.

Unos mojos: si tiene ganas, y tiempo, unas batatas hervidas con un puñado de sal marina por encima.

Una provoleta: hecha en una plancha caliente con un hilo de aceite de oliva y un poco de tomillo fresco.

Aceitunas, almendras saladas y pistachos.

Nunca, pero nunca, puede faltar una buena barra de pan recién horneado.

Ahora si Vd. es uno de esos entusiastas y cocinillas, la lista se alarga hasta el infinito. Montaditos, ataditos de espárragos, pequeños quiches de gambas, de jamón, de espinacas; de lo que su imaginación le dicte.

Lo importante de estas cenas es la variedad y la cantidad de colores que dispongamos sobre la mesa. La boca infiel que pasa de un sabor a otro. Divertirnos. En familia, con amigos o en pareja. Comer con las manos, ser originales en las combinaciones. Transformar una noche cualquiera de martes, post oficina, en una fiesta cosmopolita.

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