Economía
JOSÉ FERNANDO CABRERA *

Situación turística y estrategia de futuro

14/feb/09 7:36 AM
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LAS CIFRAS de los últimos años en cuanto a número de clientes, ocupaciones y gasto turístico ponen de manifiesto un retroceso en el liderazgo del Archipiélago y una preocupante disminución de la actividad económica.

Esta tendencia se ha visto agravada por la crisis mundial, que afecta de lleno a las Islas, pero que es a nuestros efectos coyuntural, y que no nos tiene que distraer del análisis. Nuestro problema es fundamentalmente estructural y tiene que ver con la calidad del espacio turístico, renovación hotelera, ocio, formación y promoción.

Hasta hace pocas fechas, Canarias era líder indiscutible en los mercados europeos, especialmente en invierno, cuando poca más oferta había, pero en estos últimos años nuestros actuales competidores, Caribe, Egipto y Turquía, entre otros, han desarrollado una importante planta hotelera, mejorando notablemente sus infraestructuras, y, en especial, el servicio.

Ya no nos encontramos solos en el mercado pues hay nuevos competidores. La época en que nos compraban ya pasó y ahora tenemos que salir a vender. Para ello hemos de ofrecer mucha más calidad, porque en precio no podemos competir con países con salarios hasta diez veces inferiores a los nuestros.

En el contexto nacional, hay que destacar el liderazgo de Cataluña, prácticamente operando sólo en verano, con una política muy inteligente, apoyada en la potenciación de las conexiones aéreas regulares de bajo costo, y ahora con la compra de Spanair, sacándole el máximo rendimiento a sus ocho millones de clientes, muchos de ellos de Canarias.

Comenzando por las infraestructuras públicas turísticas, prácticamente no se ha hecho casi nada en los últimos años, por lo que hay que preparar un gran plan que contemple la mejora de las terminales de los aeropuertos, ajardinamiento, tratamiento de taludes e iluminación de las principales carreteras, así como la renovación del espacio turístico, la construcción de nuevas playas y mejora de las actuales, terminando los paseos marítimos y realizando un plan de marinas y campos de golf. También habría que mejorar el mantenimiento, los jardines y la limpieza viaria, ocultando los contenedores de basura, que en muchas de nuestras avenidas constituyen el principal adorno, y una larga lista que todos conocemos.

Aunque la planta hotelera canaria es magnífica, es cierto que parte de ella, especialmente la extrahotelera, se tiene que renovar o reconvertir, siendo para ello necesario que en la nueva Ley de Medidas Urgentes se encare la transformación con valentía y se planteen soluciones viables y rápidas.

Hay que terminar con urgencia la modificación de la Ley de Actividades que regula la apertura de bares, restaurantes, pubs, etcétera, para potenciar el ocio, pues nos estamos convirtiendo en un destino aburrido. Nuestros clientes vienen a oír música en las terrazas, bailar y divertirse. Son sus merecidas vacaciones por las que durante un año tanto han trabajado y se han sacrificado.

La actual Ley de Actividades, como gran parte de nuestra normativa, parece desarrollada para dificultar la actividad económica y turística, con exigencias desproporcionadas y expedientes larguísimos que desaniman al emprendedor más entusiasta que, ante las enormes dificultades que se encuentra, no puede esperar de uno a dos años por una simple licencia y desiste o se ve obligado a abrir en situación ilegal, en contra de su voluntad y con el riesgo que ello conlleva.

En este sentido, queremos resaltar que esta parte de la normativa que regula el sector se ha redactado a espaldas del mismo, generalmente por personas totalmente ajenas a la actividad y que a menudo plantean exigencias imposibles de cumplir o con unos costos desproporcionados, en razón de su ignorancia de la realidad del mundo empresarial, empujando en ocasiones a la ilegalidad inconsentida por parte de los establecimientos, caso del Reglamento de incendios, piscinas, limusinas, música en terrazas, acuicultura, horario de apertura de locales de ocio, etcétera, dañando gravemente nuestra competitividad.

En materia de formación, en la que se ha mejorado en los últimos años, hay que hacer un importante esfuerzo. Es nuestra mejor inversión y aquí es donde más podemos volver a establecer distancia con nuestros competidores. Especial mención tenemos que hacer a los hoteles escuela que, partiendo de un ambicioso planteamiento de la Ley de Turismo y con unas instalaciones y medios excepcionales, han quedado convertidos en unos centros de formación profesional más, debiéndose transformar en el instrumento de formación de los grandes profesionales y directivos que tanto necesitamos, y que sean reflejo del alto nivel de la gastronomía y hostelería de las Islas.

En promoción, el objetivo es claro: si queremos mejorar nuestras ocupaciones, aprovechando nuestra magnífica planta y con ello el empleo, tenemos que aumentar el número y nivel económico de nuestros clientes.

Si en el Reino Unido y Alemania perdemos cuota por efecto de la competencia, tenemos que ir a otros mercados en los que ahora prácticamente no tenemos presencia, como Francia, Italia, Portugal, Israel o Rusia. ¿Y cómo hacerlo? En primer lugar, promoviendo el establecimiento de enlaces directos y, luego, desarrollando una importante promoción. De esta necesidad surge la idea de la línea aérea canaria, pero no como negocio comercial ni con trasfondo político, sino como instrumento de promoción. Hoy en día sobran aviones para disponer de ellos y no hace falta tener físicamente una compañía, basta con subcontratarlos.

La promoción tiene que responder al Plan Estratégico previsto en el Pacto por la Competitividad, sin que pasado un año de su firma se haya desarrollado, al igual que otros compromisos, concentrando todos los recursos allí donde necesitemos llenar los vuelos, abandonando viejas y desafortunadas prácticas de contrataciones a impulsos, de campañas locales e inversiones en deporte y cultura, que deben financiarse de sus respectivas áreas y que turísticamente tienen muy poca, por no decir que ninguna, rentabilidad.

Tenemos que relanzar nuestra industria turística, clave para nuestro futuro económico y recuperación del empleo, y para ello hay que introducir importantes cambios como los que hemos descrito. Transformación en la que deben participar de una forma decisiva los profesionales del turismo, estando como siempre las patronales turísticas del Archipiélago en esa línea.

* Presidente de ASHOTEL

JOSÉ FERNANDO CABRERA *