Santa Cruz de Tenerife
TRIBUNA INSULAR J. MANUEL DE LEÓN

Canoros y cantamañanas, tápense los oídos

16/mar/10 07:50
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EN BREVE, en todos los frentes de la Naturaleza, explosión de vida, luz y color en armonía con el inicio de la primavera (sábado 20 de marzo). ¡Qué delicia! Con la primavera retorna la bonanza del clima que predomina en la geografía de estas Islas de África y el Atlántico, o del "sonoro Atlántico", según idealizó en sus versos el poeta modernista Tomás Morales.

Agotado por el curso del tiempo, el invierno se retira cabizbajo del hemisferio. Comienza el proceso del deshielo. El agua desciende tranquila por los barrancos y terrazas de las cumbres y medianías del volcán. Luego llega abril y lloviznas a mil; o mayo, el mes dedicado a María amantísima, las nubes vuelven con más agua para las flores que engalanan las cruces de los caminos reales del Archipiélago.

A la vuelta de tanta belleza, el esplendor de la cordillera dorsal: tonos verdes, verde oscuro y/o verde claro; según discurre la luz del Sol con la fuerza de los alisios en el espacio inconfundible del Valle de La Orotava, parte importante del espectáculo natural que aflora en el campo salpicado de fauna y endemismos agradables a los sentidos.

Desde ahora, y a la par de "Las estaciones de Vivaldi", el campo está preparado para el concierto de primavera de las aves. Trinos musicales al compás del maridaje de la brisa con el polen de las flores entre las nubes. Comienza el concierto de nuestro popular y archiconocido canario de plumaje amarillo verdoso. Nada que ver con la "música" de los mirlos (merula), los más madrugadores del campo, de la mañana a la noche silbando y devorando insectos de los jardines y pastizales. Luego, según avanza el día, las alpispas (lavandera cascadeña) se asoman por los humedales a bailar y cantar. Sobre la marcha limpian las huellas de la fiesta. Los campesinos las contemplan y escuchan con respeto. No dañan y, además, según la tradición oral, la alpispa es un animal sagrado. En contraste con los anteriores, o en las filas plácidas de los dioses, el capirote (Sylvia atricapilla). De él se dice, y lo siento por la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que lleva la voz cantante en el nido; la "miembra" ni mu. Desde luego, no quiero echar leña al fuego, pero el capirote es otro de los grandes del espectáculo. Además de un rebelde de armas tomar; muere a poco que lo limiten a espacios con barreras artificiales: "libertad o muerte"? susurra el cantor de los montes (laurisilva) que lo acogen y alimentan a cuerpo de rey.

Punto y aparte para los chorreros (o trigueros), los denominados "pájaros pollo", con hambruna de por vida. Se embuchan de trigo, cebada, centeno y qué sé yo las gramíneas que una bandada es capaz de arrasar en un santiamén. Los campesinos no saben cómo apartarlos del campo. Actitud, por cierto, semejante a los politicastros con mando en plaza. Esto es, sueldos para comer, beber y vivir la vida sin apenas dar gongo. Coche oficial a la puerta, equipo de asesores, teléfonos de última generación, viajes gratis a cargo del erario y paro de contar. Mientras otros pasan hambre y/o ¿duermen? a la intemperie. Bonito Estado de bienestar. ¡Eh! ¿Cómo se explica?

Los políticos, como los pájaros chorreros, que se lo comen todo a poco que uno se descuide, mejor no vayan contando chorradas a la gente. El calificativo, no cabe duda, coincide perfectamente con las tácticas y ademanes de los insaciables que preparan el nido tirando de un lado y rajando del otro; caiga quien caiga y /o gústele a quien le guste.

PD: Uno de los ejemplares que destaco, torpe a más no poder, no queda lo que no hace o inventa para anidar en un puesto confortable de cara a las elecciones de 2011/12. O como bien dicen los que estudian concienzudamente a estos personajes, "se arrastran para situarse en los primeros puestos de las listas".

j.manueleon@hotmail.com