Santa Cruz de Tenerife

Los alumnos con necesidades especiales tendrán más tiempo para los exámenes

Canarias es la primera comunidad autónoma que define medidas específicas para los estudiantes con necesidad de apoyo educativo, un colectivo amplio y complejo que incluye estudiantes con discapacidad, déficit de atención, dislexia o trastornos graves de conducta. Las familias lo consideran un paso "relevante".
M. GÓMEZ, S/C de Tenerife
25/ene/11 01:11
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Canarias se ha convertido en la primera comunidad autónoma española en establecer las medidas para el alumnado con necesidad de apoyo educativo que prevé la Ley Orgánica de Educación (LOE), algo que ha sido celebrado por asociaciones como Dislecan -que agrupa a las familias de niños con dislexia- como un paso "relevante" que acerca a las Islas al trato que se dispensa a estos estudiantes en otros países europeos.

La Dirección General de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa ha publicado recientemente la resolución que dicta las instrucciones concretas que han de seguirse para proporcionar una atención adecuada a los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, un colectivo complejo, constituido por estudiantes con distintas particularidades -discapacidades intelectuales, motoras, visuales y auditivas, trastornos generalizados del desarrollo, trastornos de conducta, déficit de atención, dificultades específicas de aprendizaje- que requieren de distintas respuestas.

La nueva normativa incluye medidas de carácter general, como la que da a estos alumnos -salvo a los que presentan altas capacidades intelectuales- un 50% más de tiempo que al resto para la ejecución de las diferentes pruebas o exámenes.

En el caso del alumnado con discapacidad intelectual, la resolución del Gobierno recoge que la información debe ser "simple, concreta, precisa, organizada y secuenciada" y proporcionarse en distintos formatos, para así "facilitar que el escolar la perciba por el mayor número de vías posible, procurando no excederse en la exposición oral en detrimento del resto". También se recomienda que las tareas sean cortas, fraccionadas en pequeños pasos y que se modifiquen con frecuencia para "mantener la motivación".

Para los discapacitados motóricos, el texto aconseja a los docentes velar por que estos alumnos se encuentren "correctamente posicionados" -con una adecuada movilidad, buen campo de visión y cerca de la puerta- y establece que deberán "conocer sus necesidades y limitaciones", facilitarles un sistema de comunicación alternativo, respetar su ritmo de trabajo y evitar que "actitudes de autocompasión, por parte del alumnado, o de sobreprotección o impaciencia, por parte de los educadores, propicien el abandono en la autoexigencia necesaria para avanzar en el conocimiento".

En cuanto a los visuales, el profesorado debe "respetar el orden y la ubicación de los diferentes elementos del aula y del centro" y comunicar cualquier cambio en este sentido. También ha de colocar a estos estudiantes en primera fila y de espaldas a la luz, evitar gesticular y ofrecer descripciones precisas, entre otras medidas.

Reducir el ruido ambiental, colocar al estudiante junto a un compañero que le pueda orientar, articular claramente, adaptar los libros de texto o usar abundantes recursos gráficos son algunas de las instrucciones que se dan al profesorado para trabajar con alumnos con discapacidad auditiva.

Respecto a los estudiantes con trastorno generalizado del desarrollo, el docente ha de establecer "rutinas estables y funcionales", facilitar la interacción social y la comunicación y propiciar redes de apoyo en clase que favorezcan la participación. También "se debe vigilar el comportamiento del resto de los escolares del centro hacia estos alumnos y alumnas, ya que por su comportamiento y estilo de comunicación singulares pueden propiciar las bromas de sus compañeros y compañeras, ser objeto de burlas o acoso escolar".

Para los alumnos con trastornos graves de conducta, el profesor tiene que fomentar un clima positivo, elogiar los comportamientos que se desean -esfuerzo, terminar las tareas, hablar con amabilidad-, afrontar los "desafíos" con tranquilidad y garantizando la seguridad del estudiante o entrenarse en estrategias que permitan al alumno "autorregular" su actitud.

Para los estudiantes que presentan déficit de atención asociado o no a la hiperactividad (TDAH), se recomienda sentarlos cerca del docente, reducir o fragmentar las tareas para clase, verificar que comprende lo explicado y permitir que realice los exámenes de forma oral o a través de ordenador.

En cuanto a los alumnos en centros de educación especial y aulas enclave, se recomienda emplear "estrategias individualizadas y adaptadas a sus capacidades, intereses y motivaciones", hacer uso de las nuevas tecnologías, aplicar el "refuerzo positivo", establecer rutinas y recurrir a técnicas como el juego simbólico y a la utilización de agendas, indicadores o claves visuales.

Una grabadora en el aula

Cerca de 34.000 alumnos canarios presentan problemas que les impiden un correcto aprendizaje de la lectura, la escritura o el cálculo, según las estimaciones de Dislecan, la asociación que agrupa a este colectivo, uno de los incluidos en la resolución emitida por el Gobierno regional. "El profesorado que en su aula tenga un alumno o alumna con dislexia, disgrafía o discalculia deberá considerar que estos estudiantes presentan dificultades inherentes para leer, escribir o calcular", por lo que es conveniente "potenciar otras capacidades donde el escolar destaque con la finalidad de mejorar su autoestima y motivación". Así, el docente debe evitar la exposición de sus carencias ante el resto de compañeros para no perjudicar su autoestima, simplificar las instrucciones que se dan por escrito, posibilitar el uso del ordenador en el aula para hacer sus producciones y proporcionar un tiempo extra para realizar las actividades y tareas en clase, así como reducir y fraccionar éstas. Una de las novedades que introduce la normativa es la posibilidad de que el estudiante utilice la grabadora en el aula para tomar las instrucciones del profesorado o una explicación, además de disponer de libros de textos grabados y evitar hacerles copiar los enunciados de las preguntas. Las pruebas escritas se desarrollarán en dos o más sesiones y se ampliará el tiempo necesario para ejecutarlas.