Santa Cruz de Tenerife

La ciudad no es para mí

Los jóvenes ya no sueñan con abandonar su pueblo para tener una vida mejor. La cercanía con su familia y amigos, las nuevas tecnologías, el precio de la vivienda y las oportunidades de trabajo han hecho que la mayor parte de ellos prefiera quedarse en el pueblo que le vio a nacer antes que irse a cualquier otro lugar.
EFE, Madrid
26/jul/11 01:23
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Después de la gran desbandada que se produjo en el mundo rural en los años cincuenta y sesenta, que llevó a la desaparición de la vida en muchos pueblos, los jóvenes de hoy se resisten a emigrar a las ciudades y prefieren vivir en el lugar en el que han nacido.

"En los pueblos la vivienda y la vida es mucho más barata y hoy día las redes de internet les permiten comunicarse con el mundo y los amigos", manifestó ayer a EFE el catedrático de Sociología Benjamín García Sanz, director del primer estudio sobre el mundo rural, realizado con los datos del último censo de 2009.

Benjamín García Sanz destacó la importancia de este cambio: "hemos pasado de un mundo rural que perdía población a un mundo rural que gana habitantes y que vuelve a tener niños, muchos de ellos de padres inmigrantes".

"Ruralidad emergente, posibilidades y retos" es el título del estudio, publicado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural Marino, en el que se analizan los cambios en la población rural, las tendencias del presente y del futuro.

El cuarenta por ciento de la población laboral reside en el mundo rural y si no trabaja en el lugar que ha nacido, lo hace en un pueblo o una ciudad cercana, a la que tarda en trasladarse una media de cuarenta minutos, un tiempo aceptable.

García considera que además de razones económicas, en este cambio tienen mucha importancia "las raíces, los padres, los hermanos, los amigos, porque en los años cincuenta y sesenta todos éramos extranjeros en las ciudades grandes, pero hoy los jóvenes del campo se sienten extranjeros en las ciudades, en primer lugar porque no tienen dinero y no se pueden integrar".

El papel de las mujeres en la reactivación de la vida rural, la situación de los mayores, la inmigración extranjera, la actividad y el paro y la situación económica son otros factores que analiza el catedrático.

Esta vuelta al mundo rural se produce a pesar de que los ingresos son inferiores: los de las mujeres, los jóvenes, los adultos y los mayores, en cualquier tipo de trabajo y de lugar de España, excepto en Canarias, en donde son algo más altos que los urbanos.

En el caso de la mujer, la marginación la afecta tanto como mujer como por ser mujer rural: sus ingresos son siempre mucho más bajos que los de los hombres, incluso que los de las mujeres urbanas.

"Ha cambiado el papel de las mujeres, que atienden la casa pero trabajan también fuera y ocupan, cada vez más, importantes puestos en las instituciones -destacó-. La mujer es una pieza clave en la mejora de la vida de los pueblos, y hay que estimular su presencia en el trabajo: tiene conocimientos, tiene capacidad y posee recursos para ello".

Es impensable que la gente que ha nacido en Madrid se vaya a los pueblos -dijo- , aunque se empieza a producir lo que él llama "nueva ruralidad", gente joven que huye de la ciudad porque busca un mayor contacto con la naturaleza, algo que a su juicio crecerá en el futuro con la implantación del trabajo desde casa.

También tienen un papel importante los inmigrantes extranjeros, que son el 10 por ciento de la población rural, y los retornados, diez millones, un 22 por ciento, los que por distintos motivos vuelven al pueblo del que salieron.

"Los pueblos hoy no son lo que eran, el cuarenta por ciento de las viviendas son segunda residencia, gentes que a lo largo del año tienen contacto con esa población, van a pasar las vacaciones, o los fines de semana. Y también juega un papel importante el turismo rural, personas que no han nacido en esos lugares, pero que viajan para descansar y conocerlos".

Otro fenómeno que señala entre los cambios importantes es que el mundo rural ya no es agrario, aunque la agricultura sigue siendo la matriz de la ruralidad.

Y la agroindustria y la industria, porque asentar una empresa en el mundo rural es mucho menos costoso.

En cuanto a los mayores, Benjamín García pone el énfasis en que hay que a este sector poblacional hay que consultarle y ver cual es la respuesta a sus problemas que quiere este grupo, aunque se les suele dar el mismo tipo de soluciones que en la ciudad.