Sociedad

"Los ángeles" de Tenerife

Jóvenes de las parroquias de La Concepción (La Orotava) y La Candelaria (La Vera) se encargaron durante tres días de la animación de las catequesis que ofrecieron los obispos de San Isidro (Buenos Aires, Argentina), Orense y Tenerife en la parroquia madrileña de Los Ángeles.
H.G., S/C de Tenerife
20/ago/11 2:16 AM
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H.G., S/C de Tenerife

El grupo de animación de la parroquia de La Concepción de La Orotava, con el sacerdote Antonio Hernández -responsable en Tenerife también de Proyecto Hombre- y con la coordinación de Tere Expósito, participó desde el miércoles y hasta ayer en las catequesis de los obispos, actividades que se programaron en todas las parroquias de la Diócesis de Madrid.

Los jóvenes del casco de La Orotava, a los que se incorporaron los de la parroquia de La Candelaria (La Vera), han mantenido vivo el espíritu de oración y la ambientación de las referidas catequesis de los prelados en el templo que les fue asignado: la parroquia de Los Ángeles. Mientras ellos han permanecido fijos, en esa iglesia predicó el pasado miércoles -primer día de las catequesis de los obispos- el prelado de San Isidro (Buenos Aires, Argentina), Jorge Casariego, mientras que al día siguiente participó Luis Quinteiro, titular de la Diócesis de Orense, y ayer clausuró el ciclo en Los Ángeles Bernardo Álvarez, el obispo de la Diócesis de Tenerife, que estuvo acompañado tanto por el grupo de animación de La Orotava, como por los seminaristas y una nutrida representación de la Isla que se congregó en el lugar.

Siguiendo las directrices de la organización de la JMJ, el primer día, el obispo argentino desarrolló la idea "Firmes en la fe", parte del lema de las jornadas, mientras que el segundo día el prelado de Orense abordó la idea "Arraigados en Cristo", también parte del lema. Ayer, Bernardo Álvarez se centró en el tema "Testigos de Cristo en el mundo", y abundó en la necesidad de ser misioneros.

El momento más significativo, según explicó el seminarista gomero Cosme Piñero, allí presente, fue cuando tras la predicación se abrió el turno de preguntas. Subió al altar un miembro de la asociación de discapacitados de Barcelona que atiende la Hermandad de Lourdes. En el ambón, siendo precisa casi una traducción, interpretó al obispo: "Hay una parábola que habla de la semilla que cae en tierra, a veces fecunda y a veces cae en tierra mala. ¿Qué hay que hacer entonces?", preguntó. La mejor catequesis de clausura, la presencia de este colectivo. "Su presencia es un testimonio. Me conmovió", dijo Cosme.