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Los amigos del "jefe"

Un economista de 24 años, un aparejador de 33 y un profesor viudo de 47, entre los seminaristas tinerfeños que recibe hoy el Papa.
HUMBERTO GONAR, S/C de Tenerife
20/ago/11 2:17 AM
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HUMBERTO GONAR, S/C de Tenerife

El Papa Benedicto XVI celebra hoy, desde las 10:00 horas, una eucaristía en la catedral de La Almudena, en Madrid. Es su primera misa de esta Jornada Mundial de la Juventud, a la que solo asistirán los seminaristas, grupo en el que estarán los 40 estudiantes del Seminario de la Diócesis de Tenerife, con su rector al frente, Juan Pedro Rivero.

El grupo llegó a Madrid el lunes pasado. Aunque pensaban dormir al raso en la parroquia de Santa Teresa, en Tres Cantos, fueron repartidos por casas de familias de acogida. "Estamos cansados pero tenemos más ganas de vivir esta JMJ", coinciden todos.

Uno de los miembros del grupo es Antonio Delgado (Santa Cruz de Tenerife, 1963), el "abuelo" de los seminaristas de la Diócesis nivariense, desde hace dos años. En Antonio casi se cumple aquello de ser cura antes que fraile. Con 15 años se incorporó a la congregación italiana de los misioneros javerianos, con los que estuvo un año en Madrid, otro en Italia, para regresar a la capital española, donde estudió Teología. Luego, permaneció doce meses como misionero javeriano en Ayaviri (Perú). Retornó a Tenerife para cumplir con el servicio militar en Hoya Fría y, al terminar la "mili", decidió casarse con la que fue su mujer durante 15 años, hasta que enviudó. No tuvo hijos. En ese tiempo ha estado vinculado a la parroquia de San Lázaro, en La Laguna, y ejerció como profesor de Religión, hasta hace dos años, cuando decidió ser sacerdote. Recientemente ha pedido al obispo de la Diócesis recibir la orden del Diaconado, tal vez en octubre.

Antonio Delgado, que reconoce que era contrario a las masificaciones -ya fueran en conciertos o estadios de fútbol-, dijo ayer que esta JMJ ha sido vibrante, máxime cuando conoces gente de otros países.

Cosme Piñero (San Sebastián de La Gomera, 1978) es otro de los seminaristas tinerfeños presentes en Madrid. Aunque tiene 33 años, dice que es una vocación tardía. Su experiencia recuerda el itinerario vocacional del obispo de Tenerife, que, como le ocurre a Cosme, también estudió Aparejadores y luego decidió entrar en el seminario. "Acabé la carrera -cuenta Cosme- e hice un máster en Seguridad y Prevención de Riesgos Laborales antes de incorporarme al seminario en septiembre pasado". Decidió dar el paso porque, asegura, "la fe es lo más grande que tengo en la vida. Mi relación con Cristo hace que mi vida valga la pena". Curiosamente, hasta los 16 años era ateo, asegura, pues reconoce que fue fundamental que un amigo suyo lo invitara a participar en una reunión del grupo Comunión y Liberación, movimiento nacido al amparo del Concilio Vaticano II. "Me dijo que si iba a esas reuniones podía preguntar y me chocó, porque pensaba que la fe era puro dogmatismo. Ahí descubrí un grupo de personas como yo con las que poder hablar sobre cosas importantes de la vida: amistad, libertad, felicidad...". "Decidí sumarme porque vi que gente en circunstancias parecidas a las mías era más feliz que yo. Quise llegar al fondo del porqué y encontré la fe".

La Palma, isla prolífica en vocaciones sacerdotes -y no solo porque el actual obispo sea de allí-, también está presente en la JMJ gracias, entre otros, a David Rodríguez, seminarista nacido en Los Llanos de Aridane en 1986. Aunque de los entrevistados para este reportaje es el más joven, se da la paradoja de que es el que lleva más años en el seminario diocesano, con tres cursos a sus espaldas. Tras formarse en el colegio de Nazaret, en Los Llanos, militó en grupos de iglesia y montañismo, y se trasladó a Tenerife a estudiar la diplomatura de Empresariales. Vinculado a la parroquia Nuestra Señora de Las Nieves, en Finca España, ha participado como catequista y en el grupo de jóvenes. "Me encantaban mis estudios en Empresariales, pero había algo que me tiraba más: buscar la felicidad, y eso pasa por seguir el camino que eligió Dios para mí: el sacerdocio, donde soy feliz.". "Esta JMJ es una experiencia magnífica, aunque ya estuve en Colonia (Alemania). Es magnífico. Una fiesta".