Sociedad

La pobreza aumenta hasta cuatro veces el riesgo de sufrir alguna discapacidad

Un estudio de la Fundación la Caixa relaciona el nivel de renta con la probabilidad de padecer alguna limitación física o psíquica de forma sobrevenida. El nivel de estudios de las personas con discapacidad es mucho más bajo que el de la población en general. Solo el 28% consigue un trabajo remunerado.
EFE, Madrid
13/ene/12 1:10 AM
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EFE, Madrid

El riesgo de sufrir una discapacidad antes de los 65 años está estrechamente ligado al nivel de renta de las familias, según un estudio que revela en concreto que los españoles con menos ingresos tienen cuatro veces más probabilidad de que le sobrevenga algún tipo de limitación física o psíquica.

El estudio social de la Fundación la Caixa, realizado por el equipo de investigación Ioé, fue presentado ayer por el director de la Obra Social de la fundación, Jaime Lanaspa, y uno de sus coautores, Carlos Pereda, en un acto al que también asistieron la secretaria de organización de Cocemfe, el presidente de Cermi, Luis Cayo, y de la Fundación ONCE, Alberto Durán.

Los investigadores han llegado a la conclusión de que la tasa de riesgo en los hogares con ingresos mensuales inferiores a mil euros es cuatro veces mayor (8,4%) que en los que tienen ingresos superiores a 2.500.

Pero además, en el estudio se evidencia que el nivel de estudios de las personas con discapacidad es mucho más bajo que el de la población general: del millón y medio de personas que se encuentran en edad laboral, el 7% son analfabetas (en la población general lo es el 1%) y una cuarta parte no ha terminado la primaria. No obstante, a la mayoría les sobrevino la discapacidad después de los 16 años.

Las conclusiones del estudio, basadas en la última encuesta del INE sobre discapacidad, se refieren al nivel de analfabetismo en este colectivo de 1999 a 2008, un periodo en el que disminuyó sensiblemente, según Lanaspa, pero con el ritmo en que lo hizo harían falta 15 años para su erradicación.

"Hay un circulo vicioso porque vivimos en una sociedad con una distribución muy desequilibrada de la renta, una desigualdad que genera niveles de formación o de salud diversos", señaló Pereda, quien insistió en que "en hogares más precarios y con menos cualificación hay claramente más riesgo de contraer discapacidades".

El avance debería ser más rápido y, sobre todo, según Lanaspa, en lo relacionado con el trabajo: el 28% de las personas con limitaciones consiguen un empleo remunerado frente a un 66 de la población ocupada en general, y para que los discapacitados alcanzaran una proporción similar se tardarían 85 años.

El estudio recoge, asimismo, que dos terceras partes de las personas con discapacidad que se encuentran en edad laboral reciben pensiones, la mayoría contributivas, pero a, pesar de recibirlas, la renta media de esos hogares es un 25 % más baja que la de los que no la sufren.

Otra conclusión es que la cuarta parte de las personas en edad laboral que sufre discapacidad se ha sentido discriminada, pero solo el 9% de ellas lo ha denunciado.

En España, había 3,8 millones de personas con discapacidad en 2008, mientras que en 1999 la cifra era de 3,5; es decir, el total de personas afectadas aumentó en 300.000.

Sin embargo, en términos relativos, este colectivo se redujo en seis décimas debido al aumento de la inmigración, que supuso la entrada de cinco millones de personas, más jóvenes y con una tasa de discapacidad menor, el 2,9%.

En la encuesta del INE se recogen hasta 44 discapacidades, pero el promedio por persona que tiene alguna es de ocho.

Por tanto, tal y como subraya Pereda, el promedio de capacidades de estas personas es de 36, de ahí que sea necesaria una política orientada a "potenciar éstas para que puedan vivir con dignidad".

Los investigadores proponen que la política potencie medidas de apoyo para la inserción laboral de los discapacitados que puedan desarrollar una determinada actividad. Y es que la mayoría de las pensiones de invalidez que se perciben antes de los 65 años tiene carácter indefinido, ya que se parte de un "criterio de incapacidad estático que etiqueta a las personas de forma permanente".