Santa Cruz de Tenerife
COMENTARIO DE EL DÍA

El desastre sanitario pide a gritos una revolución en la calle

9/feb/12 1:50 AM
Edición impresa
DENUEVO, un titular de nuestra primera página;
en concreto, nuestra portada de ayer: “Operaciones
suspendidas y las urgencias colapsadas”. Y,
como antetítulo, “Este Gobierno es una tragedia”.
Lafoto de los pasillos congestionados es elocuente
por símisma. Si una imagen vale mil palabras, esta
foto vale diez mil. Foto e información que claman
por que se produzca una revolución en la calle. Una
revolución de gritos, no de golpes. De gritos para
aturdir los torpes, ruines, ineptos y sinvergüenzas
políticos que son Paulino Rivero y su esposa; la
pareja de déspotas que mal gobierna Canarias de
forma abusiva y tramposa. Tiránica. Una pareja que
debe desaparecer del panorama político. No pretendemos
que desaparezcan como lo hizo la pareja
Ceaucescu, sino que desaparezcan sin violencia del
panorama político. Ya no basta con que se produzcan
algunas manifestaciones en las calles; es necesario
que se desate una revolución. ¿Por qué padece
el comercio, por ejemplo, la inoperatividad del
Gobierno? Porque padecemos la falta de inteligencia
de quienes nos gobiernan. Personas que desconocen
lo que ocurre en el mundo y en Europa. Una
Europa de la que dependemos, por ahora, aunque
no seamos europeos, y una España de la que también
dependemos, igualmente por ahora, aunque
tampoco seamos españoles.
Pero no solo el comercio vamal por culpa de Paulino
Rivero y sus mariachis. Las previsiones de
empleo son cada vez peores. No hay problemas de
paro en el mundo. No los hay en Europa. Los hay
en España y en Canarias. ¿Por qué España y por
qué Canarias? En el caso de estas Islas, porque están
uncidas por la fuerza a la metrópoli. Los canarios
no estamos obligados a padecer las calamidades de
España porque tenemos recursos propios suficientes
para salir adelante en todos los aspectos de la
actividad diaria, ya sea esta la comercial, la industrial,
la agrícola o la tecnológica.
No hay otra salida que no sea la independencia.
La soberanía, si se prefiere una palabra menos agresiva.
De todas formas, si la palabra “independencia”
asusta a los españolistas y a los amantes de la
españolidad de Canarias, allá ellos; pueden marcharse
de estas Islas cuando quieran, y hasta morir
enMadrid, por ejemplo, y ser enterrados en el cementerio
de LaAlmudena. Lo cierto, lo que se está
fraguando ya siEspaña no suelta la teta, es que
esteArchipiélago se convierta en un Estado libre
asociado. Asociado con Marruecos o con quien
quiera Canarias, aunque lamejor opción es con
Marruecos para compartir las aguas y los posibles
yacimientos petrolíferos, sin olvidar el turismo
y la agricultura. Asociación voluntaria,
pero siendo Canarias una nación con Estado y,
sobre todo, libre; no disfrazada de autonomía y
de europea periférica. No una colonia.
Marruecos no es un país de negros; y si lo fuera,
sería igual de digno.Marruecos es un país moderno
que en su momento consiguió su independencia al
liberarse del yugo francés y del yugo español. Es
un país de diplomáticos hábiles. Un país con un
monarca democrático y muy alejado de la tiranía
que ejercieron su padre, Hassan II, y su abuelo,
MohamedV. Por lo tanto, no es un disparate ser un
Estado libre asociado conMarruecos. Lo importante
es ser nación y tener extensión jurisdiccional en
nuestro mar territorial. Nos referimos a los más de
700.000 kilómetros cuadrados señalados por el
Movimiento Patriótico Canario. Importante es
también ser dueños de nuestros recursos; tanto los
que están a la vista como los pendientes de descubrir.
Recursos que hoy en día está explotando España
para su propio beneficio. Recursos igualmente originados
por los derechos de paso pornuestro cielo
y nuestras aguas. Siendo un país independiente, desaparecerían
los problemas de desempleo en nuestras
Islas así como la emigración de nuestros jóvenes.
Si tenemos ambos problemas actualmente se debe
a dos razones: a nuestra sumisión a España y al
hecho de estar en manos de incompetentes, antipatriotas,
egoístas y no decimosmás porque la prudencia
nos hace ser comedidos. Pero sí algo más:
y disfrutar de una justicia propia ejercida por jueces
y juezas nativos y no por algunos mediatizados
por la política, el rencor y el odio.
La desvergüenza alcanzada es de tal magnitud, que
no se investiga quién está detrás de Canarileaks. Esa
sospecha sigue en el aire. Una ignominia semejante
a que nuestros niños pasen hambre y a que los
pacientes se mueran en los pasillos a la espera de
que los atiendan, mientras otros siguen enriqueciéndose
en la sombra y creando empresas en el extranjero,
favoreciendo descaradamente a sus allegados
y amigos compinches, y a algún pájaro tatarita
de Las Palmas. O viajando en helicóptero como si
fuera en un taxi.Aver quién se atreve a negar que
todo lo anterior es exageración o mentira.
Como prueba de ese cinismo de quienes nos
gobiernan que frecuentemente hemos denunciado
en estas páginas, casi al mismo tiempo que la consejera
de Sanidad, BrígidaMendoza, aseguraba en
el Parlamento de Canarias –qué antro político– que
no se había producido ningún desbordamiento de
los servicios de Urgencias, miembros de IC fotografiaban
el caos que reinaba a esa hora en el Hospital
Universitario y en el de La Candelaria; la foto
a la que nos referíamos al comienzo de este comentario.
¿Cuándo nos echamos a la calle, pacíficamente,
pero vociferantes, para echar a esta gente? ¿Cuándo
reaccionará Coalición Canaria?