Santa Cruz de Tenerife

Un siglo de observación en Izaña

El observatorio de Izaña, el primero que tuvo el Servicio Meteorológico Español, cumple cien años de historia el próximo día 1 de enero de 2016.
El Día
6/dic/15 06:41
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Un siglo de observación en Izaña

E l Centro de Investigación Atmosférica de Izaña, ubicado en el término municipal de La Orotava, a 2.376 metros sobre el nivel del mar, cumplirá un siglo de existencia el próximo día 1 de enero de 2016. Fernando de Ory Ajamil es técnico en vigilancia atmosférica global en Izaña y doctor en Historia por la Universidad de La Laguna, y conoce muy bien la trayectoria de este observatorio que, según recuerda, "fue el primero que tuvo el Servicio Meteorológico Español, ahora rebautizado como la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), a excepción entonces de su sede central ubicada en el parque de El Retiro, en Madrid".

De Ory subraya que el nacimiento de este observatorio fue complejo y que se empezó a gestar a principios del siglo XX: "En agosto de 1904 y abril y septiembre de 1905, el catedrático alemán de la universidad de Estrasburgo Hugo Hergesell realizó sus primeras campañas de medidas en aguas canarias a bordo del yate Princesse Alice, propiedad de su amigo y compañero de singladuras científicas el oceanógrafo y príncipe Alberto de Mónaco, el no menos célebre investigador que llegó a descubrir la corriente marina del Golfo".

"En octubre de 1911 una comisión científica española se desplazó a la Isla de Tenerife con el propósito de buscar el emplazamiento más apropiado para el futuro observatorio. Encontró para el mismo la montaña de Izaña, en la cumbre de la dorsal del noreste, que divide la isla en dos partes marcadas por la presencia de amplios valles, a 2.367 metros sobre el nivel del mar. El primer observatorio alemán de Las Cañadas del Teide fue diseñado y emplazado en la altiplanicie cercana de Guajara, con fines más y mejor asociados a la pujante industria aeronáutica alemana".

"Como vino a demostrarse años más tarde, con el enlace aéreo Sevilla-Buenos Aires encargado en 1920 a la Compañía Transmediterránea, el interés original del gobierno alemán, encabezado por Hugo Hergesell, era estudiar las características meteorológicas y la idoneidad del terreno para aprovecharse como aeródromo para zepelines", detalla de Ory en "Cuatro siglos de estudios y actividades científicas de la atmósfera en Canarias. Una breve historia del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña (Tenerife)".

De Ory añade que "el proyecto del observatorio de Izaña fue presentado a la CIAC en la conferencia de Viena de 1912 por el nuevo director del Servicio Meteorológico, José Galbis, quien participó activamente en el proyecto. Tras un cúmulo de interminables retrasos, de orden administrativo, político y económico, el observatorio fue inaugurado el 1 de enero de 1916, desarrollando desde entonces su actividad sin apenas ninguna interrupción".

"El tiempo en el que el observatorio fue inaugurado no fue el mejor para la cooperación internacional. La guerra europea zanjó completamente las visitas de científicos extranjeros. Durante los años siguientes a 1914, la existencia de actividad en el observatorio se redujo a poco más que las observaciones aerológicas convencionales y a las medidas de radiación", detalla De Ory.

Posteriormente, "el meteorólogo canario Inocencio Font publicó en la década de los años 40-50 diversos trabajos y artículos acerca de la climatología y meteorología de Izaña, así como estudios muy interesantes de vientos en altura basados en los sondeos realizados desde 1916 hasta 1935", señala el autor en su breve historia de este observatorio.

La actividad científica del observatorio cesó prácticamente durante el período entre 1930 y 1960 debido a las consecuencias de la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial.

"En el año 1958, coincidiendo con la apertura política del régimen franquista, llegan nuevamente científicos extranjeros a Izaña con ocasión de un eclipse solar. Los astrónomos y astrofísicos usan el observatorio para llevar a cabo estudios sobre la transparencia de la atmósfera y para examinar el grado de idoneidad de ésta para las observaciones astronómicas. En 1968, un equipo de meteorólogos de la universidad de Mainz, se alojaron en el observatorio para validar nuevos instrumentos con los que detectar y medir contaminación atmosférica", explica.

"En los veranos de 1973 y 1974, una serie de sondeos fueron llevados a cabo en Izaña para estudiar microturbulencias atmosféricas, en vista de su trascendental importancia para las observaciones astrofísicas -relata De Ory-. Otros relevantes estudios de diversos científicos norteamericanos sobre transporte de aerosoles, así como de componentes químicos en la atmósfera, se realizaron en este observatorio".

"En 1981, comisionados por el servicio meteorológico alemán realizaron diferentes pruebas para valorar la idoneidad del observatorio como estación Background Atmospheric Pollution Monitoring Network (BAPMoN), representativa de la atmósfera libre en la región subtropical del hemisferio norte. En 1984, los gobiernos de España y Alemania firmaron un acuerdo de cooperación mediante el cual el observatorio se sumaba al programa y la red BAPMoN de la Organización Meteorológica Mundial", destaca.

En 1989, la red BAPMoN se fusiona con la red Sistema Global de Observación de Ozono para constituir el programa de la red de Vigilancia Atmosférica Global "de la que Izaña es una de sus principales estaciones", indica este técnico e historiador. De Ory subraya que "durante los últimos años, el Centro de Investigación Atmosférica de Izaña ha incrementado de un modo espectacular el número y la calidad de las observaciones de la atmósfera y está involucrado en un considerable número de programas y experimentos científicos".

"Hoy nadie vive en el Observatorio Atmosférico de Izaña, pero allí trabajan casi medio centenar de personas entre científicos y personal auxiliar, y a él acuden científicos de todo el mundo que lo prestigian aumentando el conocimiento ya no del clima de Izaña ni de Tenerife, sino del comportamiento de la atmósfera y el cambio climático a escala planetaria", concluye De Ory.