Sociedad

Autismo: más allá de las limitaciones sociales

Hablar, mirar y sonreír son estímulos "dolorosos" que pueden generar una crisis a las personas con autismo. La falta de atención temprana en el Archipiélago genera problemas.
María D. Rocca
2/abr/18 6:17 AM
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Daniel Comín, presidente de la Fundación Autismo Diario, demanda atención temprana en Canarias para estos menores./El Día

María D. Rocca

Ellos escuchan y aunque no siempre te miren están ahí, atendiendo. Las personas con autismo tienen dificultades para la interacción social. Sin embargo el director de la fundación Autismo Diario, Daniel Comín, asegura que esas habilidades sociales -mirar, sonreír, saludar, entre otras- se pueden desarrollar.

Comín explica que algunas de las características generales del autismo son el desorden sensorial motriz, los problemas de comunicación y los intereses restrictivos. Sin embargo, puntualiza que el autismo puede afectar de manera distinta a cada persona.

"Cada niño tiene su propio autismo", señala Comín. Las necesidades de cada persona diagnosticada serán distintas, pues la familia y el entorno afectan de manera diferente a los individuos, "a pesar de que a priori se pueda pensar que es igual".

También explica que las habilidades sociales se desarrollan y la interacción con los compañeros les ayuda, explica el director de la asociación. No obstante, "el sistema educativo no está poniendo demasiado interés en las habilidades sociales porque aunque hay programas en la Consejería de Educación que son fantásticos, la realidad es que, luego, cuando vas a la escuela, no están, no los ves, son programas de papel", explica el director de la fundación.

Asimismo, puede pasar que desarrollen estas habilidades por su propia cuenta, como lo hizo Lara Corujo, filóloga diagnosticada con Síndrome de Asperger, un tipo de autismo que se caracteriza por una mejor comunicación.

Lara cuenta que desde temprana edad se dio cuenta de que no la trataban igual, pues no interactuaba con las demás personas. Por esto, aprendió por su cuenta técnicas sociales. Ensayó frente al espejo sonrisas, miradas y expresiones para luego llevarlas a la práctica en una conversación. Sin embargo, las miradas son un estímulo que las personas con autismo lo reciben de manera exponencial, por lo que es "doloroso" en muchas ocasiones.

"Las interacciones sociales no nos salen natural; nos cansa", dice Lara, y agrega que, incluso, algunas personas con autismo pueden sufrir crisis tras enfrentar situaciones de sobreestimulación. No obstante, considera necesario que desarrollen esas capacidades, pues las van a necesitar "para conseguir trabajo" y, en general, para la vida.

Por su parte, Comín señala que es importante que los alumnos con autismo, Down, enfermedades raras o desorden de neurodesarrollo estudien en aulas ordinarias. Subraya que la educación es un derecho universal y los "niños de desarrollo típico tienen derecho a conocer la diversidad".

"El problema es que el niño llega con problemas al colegio. Hace berrinche, no tiene control de esfínteres y presenta conductas inadecuadas, en un aula con más de 25 niños", dice el director de Autismo Diario. "Eso hace imposible gestionar la clase, porque hay un menor que se encuentra permanentemente como un factor disruptivo".

Debido a estas situaciones, cuando llega el momento de evaluar en qué colegio inscribir al niño surge la duda de si es preferible una aula enclave u ordinaria. Ante esto, Comín asegura que debería tomarse la decisión teniendo en cuenta los primeros años de vida del paciente con autismo.

Para dar con la respuesta, el director de la asociación dice que es necesaria la atención temprana, pues desde los primeros meses hasta los 6 años el paciente y los padres van a recibir ayuda de expertos que determinarán si debe o no asistir a esas aulas enclave.

Pero "Canarias es la única comunidad autónoma que no tiene atención temprana reconocida", enfatiza Comín. En las islas hay aproximadamente más 9.000 menores de menos de 6 años con autismo, Down o trastorno de neurodesarrollo.

Asimismo, en el Archipiélago, "una de cada 162 personas está dentro del espectro autismo", señala el director.

"Hay muchos niños con necesidades especiales que a día de hoy no está cubiertas en conocimiento, prestaciones, asistencia sanitaria y, sobretodo, en el reconocimiento público".

Ante la falta de atención temprana, el director de Autismo Diario afirma que hay muchos alumnos que no deberían estar en aulas enclave. A su juicio, este tipo de educación lo que hace es "segregar a los alumnos" y no permitir que desarrollen sus habilidades sociales, con lo cual no aprenden a "vivir en sociedad".

Educación emocional

Visualizar y normalizar el autismo es una de los objetivos de Lara. Por eso, realiza visitas a los colegios y les explica a los estudiantes qué es el autismo y cómo deben tratar a los compañeros. Asegura que las personas con el síndrome son más proclives a sufrir acoso escolar, por esto resalta la necesidades de que se activen en las escuelas los protocolos antibullying y que haya una "educación emocional" para una mayor comprensión.

El síndrome de Asperger desaparecerá

La última versión del manual de diagnóstico CIE-11 utilizado por la Organización Mundial de la Salud incluye al síndrome de Asperger dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA). Con lo cual, ya no se podrá diagnosticar el Asperger. Esta revisión, que entrará en vigencia en mayo, "no habla de grados, sino de necesidades de apoyo, porque una persona puede tener muy buen lenguaje, pero luego puede tener muchos problemas relacionados con el autismo", explica Corujo, que está diagnosticada con este síndrome. Esta nueva actualización ha traído valoraciones positivas y negativas. Para Lara está bien, porque que alguien tenga Asperger no lo hace "menos autista", porque "el autismo incluye muchos problemas más allá de la interacción social".