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¿Mejor tarde que nunca?

La enfermedad de Parkinson se suele diagnosticar hasta cinco años después de la aprición de sus efectos. Los motivos van desde la falta de pruebas clínicas hasta el hecho de compartir síntomas con otras patologías en fases tempranas.
V. Pavés
15/abr/18 6:31 AM
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El párkison tiene más incidencia a medida que las personas son mayores./El Día

Temblor, rigidez, disminución de los movimientos automáticos e inestabilidad postural. Estos son algunos de los síntomas más frecuentes de la enfermedad del Parkinson. Una patología que afecta a entre 7.500 y 8.000 canarios y cuyo diagnóstico se suele demorar hasta cinco años después de aparecer los primeros síntomas.

Los motivos, como señala José Matías Arbelo, neurólogo y coordinador de la Unidad de trastornos del movimiento del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, van desde la inexistencia de una prueba clínica o marcador que corrobore el diagnóstico de la enfermedad, hasta el hecho de que la patología comparte muchos síntomas con otras enfermedades en fases tempranas.

José Matías Arbelo./El Día

En Canarias, además, según Arbelo, las largas listas de espera para las áreas de neurocirugía y neurología también "influyen" en este diagnóstico tardío. No es de extrañar pues, en las listas de espera quirúrgicas -de neurocirugía-, a fecha de diciembre de 2017, se encontraban 1.833 pacientes aguardando de media 228 días por su operación. En cuanto a las listas de espera para consultas, en neurología alcanzaban las 2.593 personas y en neurocirugía las 4.057.

Tampoco existe un estudio epidemiológico que ofrezca datos concretos sobre la incidencia de la enfermedad en las Islas. De hecho, los últimos datos accesibles se remontan al año 2008, cuando el Instituto Nacional de Estadística (INE) calculaba que la incidencia de la enfermedad de Parkinson en las Islas era de 2,67 por cada 1.000 habitantes. Los médicos, por tanto, deben basarse en datos teóricos de los que se sustrae que la prevalencia en el Archipiélago está el 0,6 y el 0,8%, y que esta aumenta con la edad. De tal modo que, después de los 60 años el porcentaje aumenta hasta el 2% y, por encima de los 80, se incrementa hasta el 4%.

Se trata de una "enfermedad degenerativa muy frecuente" por ello, "hay que hacerla presente y que los pacientes sientan que no están abandonados", reafirma Arbelo. El especialista destaca una triste realidad y es que muchos pacientes llegan a "ocultar la enfermedad para evitar que se les estigmatice". Una de estas creencias es que todos los pacientes que sufren párkinson tienen temblores. "No todo el temblor es párkinson y no todo el párkinson causa temblor", insiste el especialista que advierte que en el 40% de los casos no aparece este síntoma.

Cada paciente es diferente, lo que ha provocado que el tratamiento avance hacia la individualización. "No es lo mismo tratar a un camarero que a un taxista", remarca Arbelo, y es que la edad, las aficiones deportivas y la profesión son determinantes a la hora de seleccionar un tratamiento.

Visibilización para todos

Durante todo el mes, hospitales, profesionales y asociaciones de pacientes tratarán de visibilizar la enfermedad por medio de congresos, conferencias y charlas. Concretamente, en el Hospital Insular de Gran Canaria organizará una jornada de puertas abiertas el próximo 27 de abril, donde se realizarán pequeñas charlas sobre dieta y ejercicio, así como talleres de Taichí y ejercicio físico. Mientras, la Asociación Parkinson Gran Canaria ha realizado mesas informativas y la Asociación Parkinson Tenerife comenzó el mes con una carrera solidaria y continuó realizando charlas, mesas informativas y talleres. En los próximos días tienen previsto realizar una carrera solidaria y culminar el mes -aunque ya en mayo- con un taller sobre comunicación afectiva.

Continúa la investigación

El Servicio de Neurología del HUC está estudiando aspectos tan dispares de la enfermedad como sobre los síntomas no motores en la enfermedad de Parkinson, la prevalencia de la depresión en estos enfermos así como los factores que afectan a la calidad de vida. También han investigado las alteraciones en el control de impulsos y de la conducta compulsiva en la enfermedad y las diferencias clínicas entre los distintos fenotipos motores.