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PERÚ FUJIMORI

La cárcel espera a Keiko Fujimori en la Noche de Brujas

Fernando Gimeno, Lima, EFE
1/nov/18 7:24 AM
eldia.es
. (EFE)

Fernando Gimeno, Lima, EFE La cárcel espera a Keiko Fujimori en la Noche de Brujas, la festividad más tenebrosa del año, que para la principal líder de la oposición en Perú será el inicio de un tortuoso período sin libertad, en principio por 36 meses, para que no obstruya una investigación contra ella por lavado de activos.

Fujimori, hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori, se quedó en Halloween detenida en un calabozo, en medio de la incertidumbre de conocer en qué incómoda prisión le tocará afrontar desde ahora las investigaciones que podrían desencadenar una condena de no menos de diez años.

Nadie se imaginaba que terminaría así la jornada cuando "La China", como se le conoce popularmente, salió por la mañana de su casa para dirigirse un día más al juzgado donde se evaluaba si debía ingresar en prisión.

El juez Richard Concepción, al que el fujimorismo sataniza por haber detenido ya a su líder por una semana entera en este mismo mes, le esperaba con la resolución que la recluía en prisión preventiva por 36 meses.

Todo indicaba que el magistrado, titular del Primer Juzgado Nacional de Investigación Preparatoria, seguiría escuchando los alegatos del fiscal y de los abogados de Fujimori y de los otros diez imputados en el mismo caso de lavado de activos, pero durante ocho largas horas leyó los argumentos de su decisión sobre Keiko.

A medida que nombraba una retahíla de cargos y elementos de convicción, el rostro de Fujimori se fue haciendo más tenso, serio y dramático hasta lanzar una agónica mirada cuando escuchó que la eventual condena podría llegar hasta los 20 años de prisión.

Así tuvo que aguantar cómo el juez la señalaba como la cabecilla de una organización criminal enquistada dentro del partido Fuerza Popular, que ella misma preside, y destacaba la "graves sospechas" de que ella ordenó a su círculo cercano lavar grandes cantidades de dinero para su campaña para las elecciones presidenciales de 2011.

Sin embargo, lo que pesó más para su reclusión son las reuniones que varios testigos afirman que mantuvo con el exjuez César Hinostroza, presunto líder de una gran trama de corrupción judicial, en cuya sala de la Corte Suprema se debía resolver dos recursos de Fujimori para archivar las investigaciones.

Antes de que la esposaran y se la llevaran a las mazmorras, Fujimori se fundió en un prolongado abrazo de despedida con su marido, el estadounidense nacionalizado peruano Mark Vito, su más fiel seguidor y escudero, quien la acompaño sin falta a todas las audiencias.

Se quedó sin embargo sin la posibilidad de despedirse por igual de sus dos hijas menores, Kiara y Kaori, con las que no pudo pasar esta noche de disfraces donde los niños, siguiendo la tradición estadounidense, salen a las calles en busca de dulces de casa en casa.

Lejos de ello, la presidenta del partido fujimorista Fuerza Popular estará pendiente de conocer las limitadas condiciones a las que se deberá acomodar a la prisión donde la envíen.

Una de las opciones más probables es la cárcel de mujeres de Santa Mónica, en el distrito limeño de Chorrillos, por la que ya pasó Nadine Heredia, esposa del expresidente Ollanta Humala, recluida, al igual que su marido, durante nueve meses de prisión preventiva por un caso similar al de Fujimori.

Allí, en la misma prisión donde purgan condena terroristas como Elena Iparraguirre, la número 2 del grupo armado Sendero Luminoso, tuvieron que improvisar un espacio para Heredia, pues en Perú, un país con cárceles saturadas al mantener 85.000 presos en 69 prisiones, tener una celda individual es todo un lujo.

Lo más complicado para Fujimori será estar privada de comunicaciones y no poder seguir dirigiendo su partido ni su grupo parlamentario que, con 61 congresistas, dominaba el parlamento con mayoría absoluta desde un chat de mensajería instantánea que mantenía con sus colabores más cercanos.

En estas condiciones, Fujimori deberá evitar que se desintegre su poder en el Congreso y al mismo tiempo luchar por demostrar su inocencia, cambiar la percepción que tiene la gente de ella como la política más corrupta del país, según las encuestas; y así volver a tentar la Presidencia en 2021 tras dos fracasos consecutivos.

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