Sociedad

El auge de una terapia carente de validez científica

V. Pavés
10/abr/19 6:32 AM
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V. Pavés

Ya lo dijo el médico e investigador alemán Edzard Ernst, "la homeopatía es uno de los tratamientos más inverosímiles dentro del mundo de la medicina alternativa". El científico llegó a esa conclusión después de trabajar durante años para intentar dotar de validez científica a las terapias alternativas cuyo uso se había extendido a principios de siglo. Periplo que cuenta en su libro Un científico en el País de las Maravillas.

En 2010, tras revisar varias investigaciones sobre homeopatía, Ernst publicó unos resultados científicos que significaron el principio de una contienda entre detractores y partidarios de esta pseudociencia. Edzard Ernst publicó Homeopathy: what does the "best" evidence tell us" en The Medical Journal of Australia, un estudio en el que acababa afirmando que "toda evidencia confiable falla al demostrar que la medicina homeopática tiene efectos más allá del placebo".

Como él, varios investigadores han llegado a la misma conclusión en diferentes periodos de tiempo. Una de las revisiones de estudios científicos más importante de los últimos años fue la realizada por el Ministerio de Sanidad de Australia en el año 2015. De los 1.800 estudios científicos revisados, solo 225 habían sido lo suficientemente rigurosos y cumplían los criterios de calidad científica.

El principal laboratorio comercializador de homeopatía en España, Boiron, basa sus principales conclusiones en un único estudio, el EPI3. Una investigación farmacoepidemiológica que ha durado más de seis años y que, según el grupo, "ha obtenido unos resultados muy satisfactorios". Boiron factura 20 millones de euros al año en nuestro país. Una diferencia más que considerable con lo que factura en Francia (370 millones) lugar en el que la homeopatía está mucho más extendida.

"Se trata de un engaño sanitario", explica el abogado alicantino experto en pseudociencias Fernando Frías, que "está confundiendo a mucha gente". En este sentido también se posiciona Natacha Sujanani, psiquiatra del Servicio Canario de la Salud (SCS), que recuerda que "a día de hoy la homeopatía no ha demostrado una eficacia superior al efecto placebo".

Por su parte, Elena Campos, presidenta de Asociación para Proteger al Enfermo de las Terapias Pseudocientíficas (Apetp), argumenta que "a pesar de ser una pseudoterapia reconocida", la homeopatía aún cuenta con médicos "díscolos" que la defienden y las organizaciones médicas colegiales sitúan en el 5% del total en España.

La lucha gubernamental

Según Frías, España está llevando a cabo un estudio para demostrar o no la eficacia de la homeopatía, más allá del efecto placebo, tal y como han hecho ya otros países. "Probablemente el resultado será negativo porque todos los países han llegado a la misma conclusión", explica. También Francia se sumó el año pasado a la investigación de estos productos. Concretamente, el pasado agosto, el Ministerio de Sanidad francés encomendó a la comisión de transparencia de la Alta Autoridad de Salud (HAS) confirmar la validez científica de la homeopatía para decidir si mantiene su subvención.

"Boiron ha respondido a esta declaración de intenciones argumentando que se van a perder más de 1.600 puestos de trabajo si se lleva a cabo la investigación", explica Frías. "Da a entender que ya saben que el resultado va a ser negativo", insiste.

Abanderando el argumentario de los escépticos, también el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España se ha decidido este año a dar los primeros pasos para "proteger de forma integral a la ciudadanía de las pseudoterapias". Porque, a pesar de la inocuidad que se le supone a estos tratamientos, existen peligros más allá de sus simple consumo. Los investigadores a menudo señalan a sus "riesgos indirectos", tomando la posibilidad de que el paciente reniegue de su tratamiento convencional eficaz para optar simplemente por el alternativo. Situaciones de este tipo han ocurrido en nuestro país, que arrastra incluso casos que han acabado con la vida de algunos pacientes. "Hay una falta de percepción de su seguridad", insiste Campos.

Una creencia de 200 años

A pesar de que la homeopatía fue creada hace hoy 200 años, la creencia en que el consumo de estos productos equilibra la capacidad de recuperación natural de los seres vivos, se mantiene a día de hoy. Ni los numerosos estudios que valoran su eficacia única como placebo ni la evidente falta de rigurosidad científica a la hora de llevar a cabo aquellos estudios que parecen posicionarse a favor de la práctica, han conseguido erradicar su uso.

En Canarias, el 0,87% de la población consume este tipo de productos, como desvela la Encuesta Nacional de Salud 2017. Una cifra que se sitúa ligeramente por encima de la media nacional ubicada en el 0,68%. Por su parte, el barómetro del CIS de febrero de 2018 destaca que casi el 30% de la población había utilizado homeopatía en el último año.

También la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología de 2018 concluye que el 25,4% de la población confía mucho o bastante en la utilidad de la homeopatía y que el 5% abandonó su tratamiento convencional por una pseudoterapia.

Esta situación, lejos de ser una anécdota, en diversos procesos judiciales ha sacado a la luz que la ley "no protege al incauto", como remarca Elena Campos. Por lo que la investigadora aboga por que se legisle para actuar "contundentemente" contra las personas que dañen a los pacientes con estas terapias.

Según Frías, la razones por las cuáles la homeopatía sobrevive tan bien a los años es porque es "un placebo de libro". Se vende en farmacias, tiene la misma forma que las pastillas y "no hacen nada", lo que ha conseguido darle "cierta ventaja con respecto a otros tratamientos alternativos más disparatados".

¿Prohibir o no prohibir?

La prohibición de la homeopatía se reivindica desde varios sectores de la sociedad, sin embargo, los especialistas afirman que esta solución no es la más adecuada pues coartaría la libre elección de los pacientes. No obstante, Sujanani señala que, al menos los facultativos deberían estar obligados a "aplicar únicamente aquellos tratamientos que hayan probado su eficacia".

Los expertos parten de la base de que "es difícil que se llegue a erradicar su uso" cuando se trata de un "tema filosófico", como destacó Frías. Sujanani por su parte insiste en que "no se puede prohibir porque la gente es libre de creer en ellos", pero que entonces, deberemos tener en cuenta que la homeopatía "solo se mueve en el terreno de la fe y no en el de la ciencia".