Criterios
ÓSCAR IZQUIERDO*

La mejor manera de terminar una obra es empezarla

17/feb/18 6:26 AM
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Cuando hablamos de infraestructuras tenemos claro que nos referimos a ese conjunto de dotaciones o servicios que son necesarios para el buen funcionamiento de un territorio determinado, que a su vez tiene una implicación directa en su desarrollo económico y en la creación de empleo. Cada euro de inversión en infraestructuras casi duplica su valor en actividad económica debido a su gran demanda de bienes y servicios de otros sectores, además, el retorno fiscal del gasto es casi del 50%, recuperándose medio euro por cada euro gastado, mediante impuestos, tasas y cotizaciones. Por cada millón de euros invertido las infraestructuras generan una media de 18 puestos de trabajo directos e indirectos. Estamos mejorando el bienestar social y aumentando la calidad de vida de los ciudadanos. Es la mejor manera de progresar, de cimentar el presente para levantar el futuro, en eso estamos inmersos la industria de la construcción, con innovación, modernidad, reinventándonos continuamente y aportando soluciones con objetividad y positividad, aunque algunas veces la bisoñez, hace que no se comprendan las propuestas efectivas que planteamos desde nuestra más sincera lealtad y querencia a nuestra tierra.

Es incuestionable que Tenerife tiene que salir del atolladero, nunca mejor dicho, en que se encuentra. Hemos sufrido una excesiva teorización que ha malogrado grandes ideas que se han quedado en la nube, planificación que se ha aprobado, publicado en el boletín y no se ha ejecutado, reuniones interminables donde se han mostrado gráficos, infografías, estadísticas, números, proyectos ilusionantes, para después tener un aeropuerto con una sola pista acompañada de la terminal más chabacana e ineficaz del contorno, una evidente desvertebración territorial de la isla en tres zonas , Norte, Sur, Metropolitana, con nula o escasa intercomunicación, carreteras colapsadas, colas diarias, ciudadanos cabreados, empresas resentidas en su productividad, centros sanitarios construyéndose desde el siglo pasado y no hay manera que se terminen, el Sur de la isla no avanza más rápido en su crecimiento económico porque está estrangulado por la falta de equipamientos estructurales, el Norte porque sufre un abandono crónico en la solución a la descongestión de la TF-5. En fin, es una pequeña, real y triste fotografía de la vida misma.

El desarrollo de la construcción es clave para permitir la movilidad de las personas, para el desarrollo económico del turismo y los servicios, mientras que la logística de las mercancías es vital para la agricultura, la industria y el comercio. La mejora de la red de carreteras favorece la unificación del territorio, tanto social como económicamente y mejora notablemente las conexiones entre los núcleos poblacionales. Todo es más sencillo de lo que muchas veces nos quieren hacer creer, la gobernanza de la cosa pública tiene que pasar necesariamente por la eficiencia y oportunidad tanto en la toma de decisiones, como en el mantenimiento de éstas con valentía política. El pensamiento único, el seguidismo adulador y agradecido no sirve para solucionar nada, sino para enquistar posibles soluciones. Todos aportamos algo al conjunto, no todos tenemos que pensar lo mismo, a la diferencia solo le tiene miedo la mediocridad. Desde la sociedad civil, nos toca exigir que se cumpla lo que se planifica después de años de estudio para dar respuesta a las necesidades sociales y económicas y que no se estén cambiando las prioridades, según lo aconseja una consultora que presenta unos informes en colores espectaculares o lo recomienda el experto de turno, amigo del amigo del conocido de toda la vida.

La mejor manera de terminar una obra es empezarla y para esta cuestión tan elemental primero hay que tener los proyectos, que se caracterizan por su complejidad, por lo tanto, para salir del embrollo que por inacción se ha creado, lo mejor es ponerse a trabajar con diligencia para tenerlos preparados. Por una vez y que sirva de precedente, vamos a adelantarnos para que seamos capaces de hacer confluir la parte técnica, financiera y política de tal manera, que, aunque parezca imposible, empiecen las obras en Tenerife.

*Presidente de Fepeco

ÓSCAR IZQUIERDO*