Criterios
JORGE BETHENCOURT

¡Haz que pasen!

11/abr/19 6:39 AM
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Desde que el CIS ha sacado, esta semana, la última encuesta, se nos ha desquiciado la tropa. Pablo Casado lleva camino de acabar esta carrera electoral no se sabe dónde. Se ha echado tanto a la derecha que ya mira a Abascal haciendo de Curro Jiménez -con el caballo y tal- con unos prismáticos.

¿Qué ha dicho el CIS? Pues que Pedro Sánchez va a ganar por goleada. Hace algunas elecciones al PSOE le tocó pasar el sarampión de Podemos, que le comió todos los votos progresistas. Pero en el tránsito de la mudanza desde el pisito de Vallecas al chalé de Galapagar, a Pablo Iglesias se le cayó parte de su muy prestigiosa imagen. Podemos lo va a pagar mucho más caro que su hipoteca y los socialistas recuperarán parte de lo perdido.

En el lado contrario, a la derechita cobarde del PP le ha surgido por la España recia un tipo de pelo en pecho que le va a hacer un destrozo electoral. Y si a eso se le suma el voto moderado y centrista que se lleva Ciudadanos, a Pedro Sánchez se le abre el camino de La Moncloa. Este hombre no es que tenga una flor en el trasero, es que tiene un jardín botánico.

Sánchez sabe que va a ganar de calle, pero sigue amenazando con que las tres derechas pueden tener mayoría. Lo dice más que nada para asustar a los suyos y que se pongan las pilas. Pero salvo que haya una sorpresa descomunal, en la noche de las elecciones del 28 de abril habrá tres claros ganadores: el PSOE, Vox y un grupo indeterminado pero muy harto de personas que en este país ya no tendremos que soportar a tanto cantamañanas diciendo sandeces un día sí y al otro también. Nos quedarán las autonómicas y locales, pero eso es como de andar por casa. Casi todas las tonterías que digan aquí ya las habremos escuchado antes. Y la familia que ríe unida permanece unida sobre el mismo mar.

Lo menos previsible de lo que siempre suele ser imprevisible -y no me estoy vacilando de usted- es si la victoria del PSOE le permitirá gobernar con Podemos o el deslome de la izquierda verdadera va a ser tan estrepitoso que obligue a sumar algunos votos más, en un encaje de muchos bolillos independentistas. Pero eso no importa, porque hay gente -¿quién dijo vascos?- haciendo cola con un plato en la mano. Esto es lo que hay. Ciudadanos tendrá que nadar y guardar la ropa de un centro del que todo el mundo quiere echarlos, empezando por ellos mismos. Y el PP, como ya hicieron los socialistas, tendrá que apretar los dientes y sobrevivir al voto del cabreo. "A la orilla del río canta una loca y cada uno se jode cuando le toca", dice una letrilla. Al PP le ha tocado ahora la canción de un país zumbado. Ya se verá, a futuro, si Vox es un aguilucho de paso o ha venido para quedarse.

JORGE BETHENCOURT