Tenerife Norte

Cara y cruz en Garachico

La arepera El Roque es el primer negocio reconstruido que reabre tras el mar de leva de 2018, y su situación contrasta con la Enoteca Sol Garachico, que aún no ha logrado cobrar el seguro.
Raúl Sánchez
31/ene/19 6:25 AM
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Cara y cruz en Garachico

Raúl Sánchez

L a recuperación física y económica de la avenida de Garachico, afectada por un grave temporal marítimo entre los días 17 y 18 de noviembre de 2018, tiene cara y cruz. La arepera El Roque, que fue totalmente destruida por las olas, es la cara positiva: reabre mañana sus puertas y se convierte en el primero de los negocios reconstruidos tras el mar de leva más grave de las últimas décadas. La cruz la sufre la propietaria de la Enoteca Sol Garachico, también arrasada por el mar, que acaba de recibir del Consorcio de Compensación de Seguros una pésima noticia: no podrá cobrar los más de 36.775 euros de la indemnización que le correspondían por unos daños que la dueña, Ana Belén Alonso, valoró en más de 52.885 euros.

Tomás Pérez, el propietario de la arepera, tenía claro desde que se produjo el temporal marítimo que debía reabrir lo antes posible: "El negocio lo inició mi padre hace 31 años y es mío desde hace 21. El local lo compré en 2017 y esa inversión no me daba otra salida que seguir adelante. Además, es la única fuente de ingresos de mi familia".

En menos de dos meses y medio, Tomás Pérez volvió a empezar con los 32.600 euros que recibió del Consorcio de Compensación de Seguros y una póliza de crédito de 50.000 euros, concedida por La Caixa, "con unas condiciones ventajosas". Con esos fondos arregló los destrozos y mañana espera empezar a saldar sus nuevas deudas.

Pérez confía en que las ayudas prometidas por el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife lleguen también a los empresarios afectados y no se queden solo en el ayuntamiento: "Cualquier cantidad que nos entreguen será una gran ayuda para pagar parte de la deuda que hemos adquirido para seguir".

El propietario de la arepera destaca la solidaridad de las empresas de Garachico y de los proveedores: "El Café Compañero nos ha ayudado con 600 euros, y eso se agradece mucho; pero también hay proveedores, como Café Careca o Dorada, que nos han permitido montar todo de nuevo y no nos han cobrado la primera factura. Es un gesto enorme".

Apenas unos metros separan la esperanza de la arepera El Roque de la desesperación de la enoteca Sol Garachico, tapiada y aún borrada del mapa.

Ana Belén Alonso recibió ilusionada la valoración del perito del Consorcio de Compensación de Seguros, ya que, a pesar de que no cubría el 100% del daño causado, que ella cifra en 52.885 euros, sí permitía saldar las deudas pendientes con proveedores y con la propietaria del local. Esos 36.775 euros que iba a recibir y que solo estaban pendientes de aprobación se esfumaron el pasado 23 de enero cuando el Consorcio de Seguros le notificó que no los recibiría porque su nueva póliza de seguro, contratada dos días antes del mar de leva, tenía un periodo de carencia de siete días, en los que no ofrecía ninguna cobertura a su negocio. ¿La razón? Su enoteca había estado 15 días sin la cobertura del seguro anterior.

"Después de 20 años trabajando, invertí todo mi dinero en este negocio -detalla-. Para mí tenía dos pólizas contratadas, una con SegurCaixa Adeslas y otra con Mapfre, pero por un error ajeno me veo que ahora que el Consorcio de Compensación de Seguros me dice que no me van a pagar nada porque una de las pólizas me la anularon el 1 de noviembre de 2018 y la otra, contratada el 15 de noviembre de 2018, está afectada por el periodo de carencia de 7 días contemplado en la legislación de riesgos extraordinarios, y no me cubre los daños del 17 y 18 de noviembre. Si el temporal hubiera sido el 22, habría cobrado, pero ahora no sé qué pasará".

"Los seguros debían superponerse, pero por lo que creo un error de La Caixa y SegurCaixa Adeslas con las fechas y el número de póliza, anularon la póliza equivocada y me dejaron casi 15 días sin seguro. De ahí ese periodo de carencia. Espero que reconozcan el fallo y rectifiquen, porque me están dejando sin nada", explica desesperada.

"Tengo que pagar a proveedores de los que tenía mercancía en depósito, y dejar el local tal y como lo recibí en septiembre en 2016", lamenta, pero por ahora no encuentra más salida que insistir ante La Caixa, SegurCaixa, Mapfre y el Consorcio para que la pesadilla del mar de leva termine.