Sociedad

La misión Rosetta: un antes y un después en el estudio del espacio

El aterrizaje de la sonda Philae es solo la primera parte de un proyecto que durará hasta comienzos de 2016 y por el que se obtendrá información del comportamiento de los cometas.
Efe, Madrid
16/nov/14 1:33 AM
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Efe, Madrid

Rosetta es la misión más compleja que ha llevado a cabo la Agencia Espacial Europea (ESA), cuyos responsables insisten en que está y seguirá siendo un éxito pese a los problemas del módulo Philae, actualmente en modo reposo por falta de energía y agarrado con dos de sus tres patas al cometa.

Philae se separó el pasado miércoles de la sonda Rosetta hacia su objetivo, el cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko, y antes de entrar en estado de hibernación consiguió completar uno de sus principales cometidos: activar el resto de instrumentos, entre ellos el espectrómetro químico y el taladro, y enviar sus datos.

Se trata de "algo importantísimo", declara Miguel Pérez-Ayúcar, líder de Operaciones Científicas y Planificación de Rosetta, ya que los datos de ambos estaban a bordo de Philae, que no tuvo tiempo de enviarlos en su penúltimo contacto de comunicaciones con Rosetta. El taladro está encargado de perforar la superficie del cometa, tomar muestras y analizarlas en un pequeño laboratorio "in situ".

Con esto, la ESA tiene datos de todo el "pack" de instrumentos de Philae, como de densidad, de propiedades térmicas y mecánicas de la superficie del cometa, además de unas cuantas instantáneas: "solo tener las imágenes en alta resolución de cómo es esa superficie ya es un éxito y un hito".

También la misión, porque como recuerda Pérez-Ayúcar, el aterrizaje de Philae solo es una parte de un proyecto que durará hasta finales de 2015 o principios de 2016, meses en los que está previsto Rosetta persiga al cometa en su trayectoria al Sol.

Philae logró posarse en el cometa el pasado día 12 tras tres aterrizajes y dos rebotes, lo que hizo que no cayera en el punto programado, un susto que después trajo sus consecuencias.

Y es que, tras siete horas de vuelo, Philae no pudo disparar sus arpones, diseñados para clavarse en la superficie hasta dos metros. Sin embargo, el principal problema no ha sido tanto su fijeza, sino la falta de luz que recibe.

El lugar donde se posó -aún no se sabe con exactitud dónde-, está en sombra, rodeado de rocas: en la zona correcta hubiese tenido siete horas de luz solar al día que le habrían permitido cargar las baterías, frente a la hora y media actual por lo que ahora todo depende de las maniobras de reorientación.

La sonda Philae cae en un profundo sueño 

La sonda Philae de la ESA ha caído en "modo inactivo" este sábado para un potencialmente largo silencio, tras agotarse sus baterías y no tener suficiente luz solar para recargar. En este modo, todos los instrumentos y la mayoría de los sistemas de a bordo se cierran.

"Antes de caer en silencio, el aterrizador ha sido capaz de transmitir todos los datos científicos recogidos durante la Primera Secuencia de actividad científica", explicó Stephan Ulamec, responsable del aterrizaje, desde la sala de control de operaciones de la ESA en Darmastadt, Alemania.

Philae consiguió perforar el suelo del cometa con su taladro y emplazó un termómetro en la superficie del cometa.

El contacto se perdió a las 01:36 hora centroeuropea, no mucho antes de la pérdida de comunicación programada, que habría ocurrido de todas formas al caer la sonda Rosetta por debajo del horizonte. En la imagen, los controladores de la misión posan en una foto histórica poco después de perder contacto. A partir de ahora, no será posible ningún contacto, a menos que suficiente luz del Sol alcance los paneles solares para generar la energía suficiente para despertar al módulo. La posibilidad de que esto pueda suceder se vio impulsada horas antes, cuando los controladores de la misión enviaron comandos para girar el cuerpo principal del módulo de aterrizaje, ya que los paneles solares son fijos. Esto puede haber expuesto más área del panel a la luz solar.