La soledad de Araujo

PARTIDO UD LAS PALMAS - REAL ZARAGOZA.La caída de la UD Las Palmas en la tabla ha activado el debate sobre las causas que han provocado que el equipo de Herrera solo haya sido capaz de sumar tres de los doce últimos puntos. En situaciones como la actual, el mejor entrenador es el que acierta con el diagnóstico, aunque lo más recurrente entre los técnicos a los que aprieta el entorno, como es el caso, es cambiar de jugadores y luego de sistema y, si aguantan en el banquillo, hasta de método de trabajo.  Esta semana, Ciriaco Cano, excompañero suyo en Gijón, desveló una confidencia de Herrera. El entrenador piensa que en su equipo no todos trabajan igual. Es verdad, pero el propio Herrera ha hecho poco por solucionar su problema, darle un giro a la situación y hacer descansar su equipo sobre otros elementos.

La imagen que ofreció Las Palmas ante el Tenerife es la misma que patentó una semana antes en Alcorcón, no muy distante de la de Gijón -aunque la calidad del rival le dio realce al empate-, y muy similar a la de la primera parte del domingo ante el Betis. Es un equipo que sobrecarga mucho el trámite del juego y, sin embargo, hace muy poco daño: el gran perjudicado de esta falta de mordiente es Araujo, sobre cuya sequía se cargan las tintas desde hace semanas (la clásica búsqueda del culpable). La mejor manera de preguntarse si Araujo está tan por debajo de su nivel es contar cuántos ocasiones de gol falla cada semana. En la respuesta, podrán darse cuenta sus críticos de que casi no disfruta de ninguna ventaja en los partidos. En el colmo de este escenario de frustración del talento que empezó deslumbrando está la apuesta de su entrenador el pasado domingo, cuando priorizó el balance defensivo hasta tal extremo que su equipo quiso conectar con el delantero argentino a base de desplazamientos en largo (con la idea de no perder el sitio), para que Araujo disputara la pelota por arriba con dos centrales de gran poderío físico. El resultado de la idea fue un nuevo fracaso, del chico y de su equipo.

Araujo no es un futbolista por el que se debe apostar en este tipo de juego, su situación me ayuda a recordar a Ayoze Pérez, que empezó diluido la temporada pasada jugando de punta y explotó “de repente” cuando Cervera le puso a Aridane a interceder entre el pase largo y su recepción. Herrera sabrá, pero ahí al lado suyo, en el banquillo, tiene a uno de los mejores arietes de la categoría, se llama Ortuño. Esa pareja puede cambiar la historia de la temporada amarilla, pero para ello hay que atreverse, perder el miedo y jugar a lo que quieren ser: un grande.

Es solo un pensamiento futbolistico.

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