Canarias

Calidad de vida

El jefe de Alergia del Hospital Universitario de La Candelaria, José Carlos García Robaina, encabeza un equipo que trata desde hace un mes a pacientes con alergia a la leche. Los resultados de este protocolo son satisfactorios y se garantiza una mejor calidad de vida de los pacientes que se someten a la prueba pionera.
CRISTINA ÁLVAREZ, Tenerife
16/dic/07 0:50 AM
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CRISTINA ÁLVAREZ, Tenerife

Tener un hijo alérgico a la leche que no pueda comer alimentos si previamente no se ha revisado la composición, no disfrutar de una comida en un restaurante, no poder dejar al hijo en el comedor escolar, que el mero contacto con una cucharilla que ha sido sumergida en leche causa una hinchazón desproporcionada en los labios o la lengua puede llegar a desesperar a un santo y máxime sabiendo que si el paciente se expone a un alimento que no tolera puede acabar matándolo.

Esa vida colmada de miedos y riesgos puede acabar dentro de poco gracias a un novedoso tratamiento que se ha puesto en marcha en Tenerife con excelentes resultados y que ya cuenta con pacientes en espera. Desde hace un mes, José Carlos García Robaina, jefe de Servicio de la Unidad de Alergia del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, encabeza un equipo que está trabajando en un innovador método que consiste en diluir en una ínfima cantidad de leche en agua y dársela a tomar a alérgicos a la leche. De esta forma se va adaptando su organismo "al veneno que le causa la alergia. Es como engañar al organismo y darle cantidades que poco a poco van incrementándose. El enfermo debe seguir tomando todos los días esas cantidades de leche, porque si lo deja un día debe empezar de nuevo el tratamiento". Con este método de desensibilización a la leche se garantiza que el paciente gana en calidad de vida y podrá disfrutar de la comida con el paso del tiempo sin problemas.

Todo bajo control

Eva María Rodríguez González es la enfermera que vigila bajo la supervisión de García Robaina a los pacientes y dice que "es fundamental que transmita al alérgico seguridad". Por ello, "siempre se les tiene monitorizados y con una vía cogida por si surge algo darle el tratamiento necesario que recomiende el alergólogo. Nunca los dejamos solos", dice.

Paloma Poza, alergóloga, refiere que "el protocolo consiste en ir dándole al paciente ínfimas cantidades de leche diluida hasta que, progresivamente, se alcance la dosis de un vaso de leche". Poza comenta que "la reacción sólo es picor en la lengua o en el paladar que se trata inmediatamente". Otro paciente de siete años ya se encuentra tomando leche cada día con normalidad. "Seguidamente, pasan un periodo de tiempo, en el que acuden una vez a la semana al hospital para supervisión hasta que llega un momento en que podrán tomar un vaso de leche con total normalidad", dice García Robaina.

Los niños alérgicos son muy responsables con lo que comen y son buenos pacientes. Existen multitud de alimentos e incluso medicamentos que contienen leche o derivados y, según el experto, "el papel de los padres es fundamental".

Adelto Piñero, padre de Gustavo, paciente alérgico a la leche cuenta que "debemos concienciar a los hijos que sufren alergia para que sean responsables de lo que comen. Ir al supermercado era un problema y, ahora ya vamos a buscar marcas que sabemos que no contienen trazas de leche. Debemos conseguir una mejor calidad de vida". El padre de Gustavo afirma que "los padres no somos conscientes del problema si no lo tenemos en casa. Nosotros no podíamos dejar a nuestro hijo en el comedor del colegio o que coma cualquier marca de jamón cocido, chorizo, chocolates y galletas. Descubrimos el problema de Gustavo cuando se tomó a los 4 años un producto y al verse que se empezaba a sentir mal él mismo se provocó el vómito y comenzamos nuestro peregrinar por los médicos para saber qué le pasaba".