Canarias

Soria confía en la desmovilización de los votantes del PSOE para ganar en 2008

Los populares se presentaron en la capital tinerfeña como el partido del pan, la patria y el trabajo frente al Gobierno socialista, al que responsabilizaron de las subidas de los precios, de no respetar los símbolos nacionales y de "dilapidar" la que consideran su herencia económica.
N. MARTÍN, S/C de Tenerife
16/dic/07 0:50 AM
Edición impresa

N. MARTÍN, S/C de Tenerife

Como la fuerza del pan, la patria y el trabajo se presentó ayer el PP en Santa Cruz de Tenerife en un acto para destacados militantes y dirigentes que hicieron gala de ser un partido predecible -con el que se puede estar o no de acuerdo, pero que tiene un discurso coherente- y que cifra sus esperanzas de victoria para las elecciones generales de 2008 en la desmovilización de buena parte de quienes apoyaron al PSOE en los comicios que dieron el Gobierno a José Luis Rodríguez Zapatero en el año 2004.

Rodríguez Zapatero fue tanto o más citado en las sucesivas intervenciones que el propio líder de los populares, aunque no todas ellas con ataques tan directos como el que le dirigió el portavoz en el Cabildo de Tenerife, Antonio Alarcó.

Tras asegurar que no dejaría a sus hijos con el presidente del Ejecutivo, aunque sí con Mariano Rajoy, llegó a decir que tanto él como el ministro de Interior, Alfredo Rubalcaba, y el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, son "un peligro real para la democracia" por la política antiterrorista, a lo que añadió que las conversaciones del Ejecutivo con la banda terrorista ETA "no se han roto", pese a los reiterados desmentidos de los socialistas al respecto.

Las referencias al concepto del pan -aunque sería más preciso hablar de conejo, que fue el alimento más citado- fueron continuas en las intervenciones, con acusaciones al Gobierno por el incremento de los alimentos. Así, el propio Alarcó deseó a los asistentes que disfrutaran de las cenas de Navidad, pese a que cifró en un 14% el aumento medio del coste de éstas.

Conejo en el menú

La secretaria general de los populares y consejera autonómica de Agricultura, Pilar Merino, optó por pedir al auditorio un esfuerzo para ganar las elecciones a un Ejecutivo que "quiere que comamos conejo", haciendo alusión a unas declaraciones del secretario general de Agricultura del Estado, Josep Puxeu, que aconsejó esta carne por ser más sana y barata. El presidente regional, José Manuel Soria, por su parte, aseguró al público que no sería él "quien les va a pedir que coman conejo".

La reivindicación de España como "nación indivisible" con unos símbolos con los que "no se juega" corrió a cargo tanto del teniente de alcalde de Santa Cruz de Tenerife, Ángel Llanos, como del diputado por la provincia en el Congreso -y favorito para repetir como candidato-, Pablo Mato.

Si el primero pidió a los socialistas que aconsejaran a su "jefe" que "no se siente con los terroristas", Mato acusó a ese mismo "jefe" de haberse ocupado durante cuatro años de los problemas que él mismo ha creado, entre los cuales situó el reconocimiento de "Cataluña como nación". La presidenta insular del PP, Cristina Tavío, dibujó a un PSOE que ha "dilapidado" la herencia económica del PP, mientras que Merino habló de un Rodríguez Zapatero cuyos ídolos son "Hugo Chávez, Evo Morales y Fidel Castro".

Pero fue Soria quien se refirió con mayor concreción a las posibilidades de victoria de su partido en las elecciones generales de 2008, de la que se mostró convencido. El líder popular, pese a advertir de que no desea que se produzca una menor participación en los comicios de marzo, si advirtió de que las encuestas que vaticinan cuatro años más de Rodríguez Zapatero se basan en la hipótesis de una participación del 80%, que "no se ha producido nunca en la democracia española" y recordó que el máximo histórico "tuvo lugar en 2004 en medio de una gran conmoción", conmoción que de no repetirse no podría producir similar participación y, por tanto, complicaría las posibilidades reales del PSOE.