Canarias
LAS COMPRAS EN NAVIDAD

Con los bolsillos llenos... de ilusión

La Navidad es, además de una ilusión para los niños y las familias, un desembolso económico considerable por las compras que se realizan y que acrecientan el endeudamiento de los canarios. En los últimos años, los comercios tradicionales han visto cómo las grandes superficies se han llevado gran parte de su clientela.
16/dic/07 0:50 AM
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Con la llegada de la Navidad las familias se unen, los sueños y la magia se palpan en la cara de los más pequeños, las calles se llenan de gente y los bolsillos se vacían rápidamente entre regalo y regalo. A las puertas de la época más consumista del año, EL DÍA reunió al responsable de los Servicios Jurídicos de la Federación de Comercio de Tenerife (Fedeco), Carlos Ravelo; al secretario general de la Asociación de Supermercados de las Islas Canarias (Asuican), Alonso Fernández; al portavoz de la Unión de Consumidores de España, Raúl Alonso; al ex presidente de Zona Centro, Juan Farizo, y al comerciante, Francisco Pérez Pescoso, para conocer de primera mano sus impresiones y las expectativas que desde sus diferentes puntos de vista tienen ante la llegada inmediata de la época en la que más compras se hacen.

Desde el principio, en la mesa de debate surgieron palabras como crisis, endeudamiento y descenso del poder adquisitivo. Así, el representante de Asuinca manifestó que "nosotros hemos detectado que se incrementan las ventas en el número de unidades de productos pero que son de un valor inferior. Esto no sólo sucede ahora, sino que ha venido siendo así durante este último año. El consumidor ha ido a otro tipo de artículos más relacionados con el ocio y el disfrute que le suponen un mayor gasto, por lo que reducen los demás". Pero como ejemplo sirva el que puso Alonso Fernández: "Ahora se venden exactamente los mismos litros de leche que antes pero ha aumentado el consumo de las marcas más baratas y esto afecta directamente a los beneficios".

Esta opinión fue compartida por Juan Farizo, veterano propietario de un negocio textil, que añadió que "la gente está destinando cada vez más su dinero a otras cosas y lo van quitando de lo demás como pueden. En los artículos de ropa también se nota, y eso que a nosotros nos afectan directamente otro tipo de cuestiones como el clima, porque mientras hay buen tiempo no vendemos nada en invierno".

Según manifestaron todos los invitados, las nuevas tecnologías parecen tener buena culpa de que ya no se compre como hace un tiempo. "Ahora la gente se gasta gran parte de su sueldo en cosas como un móvil y de esos gastos se benefician muy pocos comercios", señaló el comerciante; mientras que por su parte Raúl Alonso incidió en que "los datos sobre la renta en Canarias son alarmantes. Hay demasiado endeudamiento y los hogares están equipados de forma exagerada de nuevas tecnologías, aunque para ello hayan tenido que modificar los gastos en alimentación y consuman lo mismo pero de precios y calidades inferiores".

Pero entonces, ¿cabría pensar que la campaña de Navidad en las Islas se prevé floja? "Pase lo que pase, el consumo se va disparar igual que los demás años porque la gente se siente en la obligación de hacer regalos y de no defraudar, sobre todo a los más pequeños, así que yo creo que las tiendas este año van a estar igual de llenas", afirmó Juan Farizo.

En este sentido, Carlos Ravelo señaló que "el pequeño y el mediano comercio siempre cuenta con que la campaña de Navidad será buena porque, al fin y al cabo, les ayuda a mantenerse año tras año, junto con la rebajas".

Sin embargo, la nota crítica vino del propietario de un estanco y una papelería que aseguró estar viviendo una profunda crisis, ya que "el día 5 de enero de hace tres años yo necesitaba hasta seis empleados, cuando ahora con dos nos apañamos perfectamente. Creo que esto se debe a que los clientes del comercio tradicional se han ido con el paso del tiempo a los grandes centros comerciales".

En este punto, el portavoz de la organización de consumidores quiso hacer una reflexión: "En Canarias se puede decir que no hay cama para tanta gente porque la oferta comercial está saturada. Esta política comercial ha desregularizado todo el mercado y ha generado un problema serio de sobreoferta para favorecer determinados crecimientos comerciales, pero está claro que en algún momento va a haber una crisis del comercio porque los consumidores están cada vez más endeudados y, encima ahora, también están engañados por las nuevas refinanciaciones que están ofertándose y que rayan la usura debido a los intereses abusivos en los que se basan".

Para el representante de Fedeco la clave estaría en una mayor implicación de las instituciones públicas que deben dedicar los recursos económicos a cuestiones que incidan directamente en potenciar el comercio, sin embargo, y al contrario de lo que podría presuponerse, el propietario de un negocio de los de toda la vida se mostró contrario al intervencionismo: "Yo no quiero subvenciones sino aprovechar las posibilidades increíbles que tenemos y fundamentalmente que me pongan gente en la calle, porque donde hay gente hay ventas. El problema es que no podemos competir con los grandes comercios porque no jugamos en el mismo campo ni con las mismas reglas que ellos".

Y ahí sí que no hubo lugar a dudas, ya que todos los invitados coincidieron en señalar que si los comercios tradicionales, bien sean de textil o alimenticios, ofrecen una mayor calidad, un precio similar y, en ocasiones, hasta inferior, así como una atención más cercana y directa a sus clientes que los centros comerciales, lo que está fallando es hacerlos más atractivos y para ello necesitan toda la ayuda posible "porque nosotros nos esforzamos todos los días por mejorar pero solos no podemos", sentenció Pérez Pescoso.

Texto: Marta S. del Río y Gabriela Maestre Fotos : Ruth Dionis

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