Canarias
A FONDO ROGER

Buceando en la Red

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26/ene/14 1:16 AM
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C onfieso que, de vez en vez, me gusta bucear en la Red en busca de cosas interesantes. Y siempre lo son las entrevistas del escritor peruano Jaime Bayly , autor de "Los últimos días de La Prensa", entre otras obras de mucho éxito. En una entrevista que le hace al humorista dominicano Julio Sabala , que imita como nadie a Julio Iglesias , a Rafael y a muchos otros famosos, Bayly le dice al cómico: "Lo veo a usted metido a político, por lo bien que se expresa". Y Sabala le responde, con toda naturalidad: "No, no, yo prefiero hacer reír a la gente que hacerla llorar".

No sé si la frase es original del propio Sabala o una cita de Cantinflas , a quien tanto admira, pero realmente se trata de una respuesta genial que deberían hacer suya todos los que, cómicos o no, se quieran meter a políticos. Que prefieran hacer reír a la gente que hacerla llorar. Sería una estupenda declaración de principios.

Es tal el descreimiento de la gente corriente hacia quienes se dedican a la política que la cosa llega a niveles preocupantes. Y en España, quizá el descrédito agudizado por la crisis, con mucha más pasión. Hacia los políticos y hacia los banqueros que han engañado al pueblo, como ese Blesa que ahora es abucheado por la calle.

No los quiero meter a todos en el mismo saco, porque son muchos los políticos y muchos los banqueros de honestidad probada que se salvan de la quema. Pero en esa crítica a los hombres y mujeres públicos no me refiero solo a la honestidad, que la inmensa mayoría la tiene. Me refiero a las frases vanas, a las declaraciones vacuas, a la palabrería infame, a las promesas incumplidas, al engaño sin pudor, al hablar por hablar, a la falta de criterios racionales en la gestión pública, a la falta de colaboración en los asuntos de Estado. Me refiero a la falta de calidad humana de los servidores públicos, al poco entendimiento entre ellos, a la falta de respeto al pueblo que los eligió.

Y todo lo que digo es común con la actuación política en España, esta vez con pocas excepciones. Estamos inmersos en unos modos de servir a la nación y a las Islas realmente esperpénticos. ¿Es que no hay otros, por desventura?

A FONDO ROGER