Carnaval

Y el murguero... ¿murió?

Cuatro murgas adultas causan baja respecto a 2018. Priman los premios a los colores de la murga. Hay menos compromiso, pero las entradas de la final vuelan en minutos.
@HGonar
3/feb/19 0:42 AM
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T ere Reyes, presidenta de Marchilongas (fundada en 1987); Acaymo Correa, responsable musical de Los Que Son (2006) la última edición; José María Tejera, director de Trabas (1996), y Tati Rivero, responsable de Noveleras (Granadilla, 2008), coinciden en la falta de compromiso entre los componentes como uno de los principales motivos que han provocado sus bajas.

En el caso de Marchilongas, Tere Reyes también considera fundamental la ausencia de una sede social donde hacer grupo. En los últimos 7 años han cambiado de sede en tres ocasiones, y se felicita de haber decidido no salir por primera vez en su historia porque todavía hoy no está acondicionado su último local. Admite que tienen en mente volver a salir el próximo año, que en buena parte depende de la sede en condiciones, para no molestar a los vecinos.

Descarta que la clave para garantizar la supervivencia de las murgas sea recortar el máximo de componentes. "Me parece perfecto que el mínimo sea 40 y el máximo, 80 porque la gente se mueve por afinidad". "Ahora hay menos compromiso entre las componentes; quieren que todo se lo des hecho". En su opinión, y visto que las niñas son mayoría en las murgas infantiles, "llegará el momento en que habrá más formaciones de mujeres que de hombres".

También la falta de componentes hipotecó la continuidad de Trabas (1996), reconoce su director, José María Tejera. "Teníamos buenos temas pero a los ensayos acudían entre 28 y 35 componentes, aunque en lista eran 48. Y no vale todo. Ahora se quiere lo máximo con el mínimo esfuerzo", dice. Por ahora, no se ve de nuevo liderando un proyecto similar.

Para José María, "no estamos ante un cambio de tendencia, sino que se va a lo fácil, a murgas que están hechas, con muchos integrantes y que tienen éxito asegurado". "Las murgas mantiene el tirón, y le quedan años así, pero se mantendrán las grandes, con muchos componentes, aunque desaparezcan las más pequeñas". Eso sí: "el murguero murió: se buscan resultados".

Acaymo Correa, director musical de Los Que Son (2006), también coincide en que la desaparición de murgas obedece a que ahora los componentes se mueven por resultados, y no descarta la desaparición de más murgas en el futuro: "¿Estamos ante un cambio de ciclo? Mira el número de grupos críticos que han desaparecido en los diez últimos años y tienes la respuesta, salvo que surjan más femeninas. Aun así, es el espectáculo con más público", aunque descarta vincularse a un proyecto similar.

Tati Rivero, de Noveleras (2009), explica que venir del Sur (Granadilla) es una dificultad añadida, porque no se vive la murga con la intensidad de Santa Cruz. "Muchas componentes se trazaron el objetivo de llegar al décimo aniversario y tomarse un descanso". Motivos laborales, cansancio y maternidad han ido menguado las filas, lo que les impidió salir. En su caso, se han reconvertido en un grupo de la Canción de la Risa, y mantendrán la satisfacción de seguir en concurso.