Santa Cruz de Tenerife
COMENTARIO DE EL DÍA

Corrupto y empobrecido

7/ago/14 0:59 AM
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Paro, corrupción, economía y políticos son, por este orden, los cuatro primeros problemas de este país según el último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas. Entendemos que la gente aprecie que el elevado número de desempleados es el asunto más preocupante, porque realmente lo es. Ligado al paro está la marcha de la economía, que arranca, eso parece, en los grandes números pero sigue sin llegar al bolsillo de las familias. Sin embargo, se entiende menos que la corrupción y los políticos sean un problema porque los políticos están para resolver problemas, no para crearlos ni constituirse ellos mismos en el problema. Y que nos perdone el lector por estas redundancias, aunque el tema es asimismo redundante.

No podemos seguir así. Llevamos años diciendo lo mismo. España, y Canarias por su supeditación a España, no pueden seguir con el sambenito de la corrupción. Somos el paradigma de la corrupción en Europa. Una vez más decimos que está en nuestras manos cambiar esta situación. No hace falta salir a la calle de forma violenta cuando se reinicie el curso político. No es necesario organizar ese otoño caliente que anuncian los sindicatos, y hasta los partidos políticos, sin que luego jamás ocurra nada. Somos enemigos de las algaradas y mucho más de la violencia, porque por ese camino jamás se consigue algo positivo. A lo más, lo que se logra es desmembrar más aún a una sociedad que necesita estar más unida que nunca. Lo que hace falta es mantener posturas firmes. Dar un puñetazo sobre la mesa y decir "¡hasta aquí hemos llegado!".

Por otra parte, deben tomar buena cuenta tanto el Gobierno de Canarias como el de España de que el 81,5% de los ciudadanos considera que la situación económica es mala o muy mala, y que el 38% piense que ahora estamos peor que hace un año. Esto significa, como decíamos al comienzo de este comentario -como venimos diciendo desde hace semanas- que la recuperación todavía no ha llegado a las familias. Recordábamos hace unos días que casi la mitad de los desempleados canarios no recibe prestación alguna y que son miles los hogares en los que no entra ni un euro al mes porque todos sus miembros están en paro.

Estos tiempos de vacaciones -aunque algunos han decido seguir trabajando sin tomarse ningún descanso- son propicios para reflexionar. Podemos resignarnos a seguir como estamos otro año más y continuar así el resto de nuestras vidas, o podemos tomar parte activa en el control de los asuntos que nos afectan directamente. Empezando por la corrupción.

Un político corrupto no solo es una vergüenza; es la ruina para la sociedad. Y hay políticos corruptos. Notables personajes están en la cárcel tras haber sido condenados. Otros, procesados. Algunos más imputados y también al borde de sentarse en el banquillo. No hay un solo partido político con representación parlamentaria significativa que no tenga en sus filas algún caso de corrupción. Hasta tal punto llega esta espiral de podredumbre.

No son muchos los españoles y los canarios, también según la misma encuesta del CIS, que ven el futuro con esperanza. Un 24,9% piensan que las cosas irán mejorando en los próximos meses, mientras que el 21,4% está convencido de que la situación empeorará. Nosotros queremos ser optimistas, pero de una manera racional.

Insistimos, porque estamos convencidos de ello, en que Canarias cuenta con recursos suficientes para que la mayoría de sus habitantes vivan sin estrecheces. Si no obtenemos más de los casi doce millones de turistas que llegan cada año a estas Islas, si no aprovechamos mejor la estratégica situación geográfica entre tres continentes es porque no estamos bien gestionados; no estamos en buenas manos políticas.

Publicábamos ayer que Canarias será la región que más crecerá este año y la tercera en 2015, bastante por encima de la media española. Si esa mejoría sirve para generar empleo, perfecto. Si nos quedamos en esas cifras macroeconómicas tan de moda últimamente, malo. Seguimos pensando que el problema no es de coyuntura -término un tanto cursi que utilizan quienes no saben de economía para aparentar suficiencia- sino, lo reiteramos, de gestión. Y los gestores los podemos elegir nosotros.