Santa Cruz de Tenerife
OPTIMISTA NATO PABLO ZURITA ESPINOSA

Cisma generacional

18/feb/17 5:44 AM
Edición impresa

Pensiones. Propongo revisar las retribuciones actuales de los pensionistas, las prejubilaciones con cargo a la Seguridad Social, el sistema de cotizaciones (que es de facto un impuesto al trabajo), la fórmula de cálculo de la futura pensión y el régimen para acceder a las prestaciones no contributivas. Si las pensiones no son una estafa piramidal, que no lo son, sino un mero reparto de impuestos, urge simplificar el acceso y recaudar de otra manera; apostemos por una pensión básica universal y que cada uno la complemente como le dé la gana.

Ahorrar. Hemos olvidado para qué nos hipotecamos al comprar una casa. "Para vivir dentro", responderá Perogrullo, pues sí, claro, pero también para ahorrar, porque la adquisición de un activo que nunca se depreciaba fue siempre un buen negocio. Ahorrar primero para gastar el dinero en vivir mejor cuando seas viejito. Para vivir mejor o para dejar una herencia, en su caso, que estamos en un país libre. Ocurrió que el activo, pagado o no, no tiene comprador (efecto de la burbuja inmobiliaria), se volvió ilíquido, es decir, no se puede transformar en dinero y pierde toda su eficacia como vehículo de ahorro. Pero mira por dónde, ahora llega una financiera que te dice que si le vendes tu casa te paga una renta mensual mientras sigas vivo, que ellos asumen el riesgo de que no te mueras ni a palos, y de repente tu patrimonio vuelve a ser dinero, estupendo. No entiendo las críticas, sin esta posibilidad de disfrutar en vida, esfuerzo ahorrador en balde y a esperar que las pensiones del sistema público cundan lo suficiente, que no sé yo.

Ciudadanos. Tampoco sé de dónde sacan que un partido liberal representa el centro del espectro político. Liberal en lo económico, se entiende, una filosofía proscrita de la política española tan tendente a darle peso al Estado frente al mercado o las decisiones individuales. No creo que los reclutados en el casting comprendan las tesis de Garicano tan necesarias -dicho sea de paso- para mejorar nuestra convivencia de forma pacífica, a medio plazo un sistema más liberal mejora la calidad de vida del conjunto de la sociedad y permite un reparto más eficaz de la riqueza. Menos impuestos, más mecanismo de oferta y demanda, más iniciativa privada, en definitiva, política de derechas, les guste o no.

Podemos. Cómo somos: nos hablan de lucha de poder, envidias y recelos, y nos lo tragamos todo. Yo no me creo que el enfrentamiento entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias fuera real. No me lo creo. Imposible que esos tipos de cabeza privilegiada se peleen por el poder interno. Ese no es su objetivo, el poder en el partido ya lo tienen, ellos aspiran a gobernar España y han trazado un plan. Presentaron con timidez dos modelos que son la misma cosa, la esencia de ese proyecto político, aglutinador "per se" de un amplio espectro ideológico. No hay puntada sin hilo, la escenificación del desencuentro les da miles de minutos de televisión, demuestra que Podemos apuesta por la democracia interna (impostada, qué más da) y elimina de raíz cualquier (otro) atisbo de disidencia: el amado líder, más líder, como debe ser entre gente de bien. Iglesias, entendido en ciencia política, sabe que un régimen comunista no funciona y también sabe que proponerlo es la vía más rápida: el día en que sea elegido presidente le confesará a Iñaki Gabilondo que todo fue para ganar una apuesta.

PP. En comparación con el único candidato del PP -aclamado por absolutísima mayoría de acólitos obnubilados-, el show de Podemos fue la leche: triunfo incontestable de la nueva política.

www.pablozurita.es