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ALEJANDRO DE BERNARDO

Mariano, Albert y Pedro

3/jun/18 6:38 AM
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Lo de Rajoy y el PP era muy difícil de digerir. Instalados en el argumentario, cansino ya, de los otros son los enemigos de España y "o yo o el caos", creyeron que disponían de bula para mantenerse en el cargo. No se dieron cuenta de que la bula comenzaron a perderla hace casi dos décadas cuando el segundo Gobierno de Aznar se instaló en la soberbia y muchos de los que lo arropaban comenzaron a institucionalizar la corrupción.

Lo que ha llevado a Mariano Rajoy a perder la Presidencia no es la sentencia de la Audiencia Nacional sobre una de las piezas de la Gürtel. No. Lo que Rajoy pagó en esta moción son los desmanes, despropósitos, errores y descalabros de los gobiernos populares que se iniciaron con la guerra de Irak y acabaron con la Gürtel. Y entre una y otro existe un sinfín de episodios, no solo de corrupción, que han ido calando en la sociedad española, gran parte de la cual venía pidiendo un relevo urgente de los gobernantes. Desde la ley mordaza a la reforma laboral. Y la corrupción. Desde el rescate bancario al accidente del Yak 42. Y la corrupción. Desde la Ley de la Memoria Histórica a los recortes. Y la corrupción, también. Decían las encuestas de estos días que una mayoría de españoles estaba de acuerdo en desalojar a Rajoy y a su partido del Gobierno. Pues hecho.

Ciudadanos -para mí, el gran perdedor de esta operación- quería desgastar a Rajoy, buscar unas elecciones que creyó tener ganadas y por eso no respaldó a los socialistas. Con lo fácil que lo tenía. Le hubiera bastado su sí a Sánchez con la condición de que convocara elecciones en tres meses para salirse con la suya. Incluso habría evitado la necesidad de los votos independentistas y nacionalistas... pero no. Albert Rivera juega mucho con la política pero no hace tanta política como dice. Envuelto en la bandera contra el independentismo -como único adalid de tal empeño, eso cree- necesitaba tener esa soga de la que tirar para ahorcar a Rajoy por un lado y a Sánchez por el otro. El garantista de la lucha contra la corrupción es el mismo que mira hacia otro lado para mantener al PP en Madrid. Por sus obras les conoceréis. Albert Rivera, cegado por el apabullante éxito demoscópico, engatusado por las encuestas, ha tejido, con retales variopintos, la mayoría que llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa. A su apoyo le puso un precio imposible. Es entendible que a Sánchez -sin escaño en el Congreso, con lo que parecía ausente de la vida política- le hiciera falta un golpe de efecto, pero no entenderé nunca que tras la bomba atómica de Gürtel, no se lanzaran todos contra quien ostentaba el Gobierno. Por dignidad. Por lo que representan. Lo sentíamos los ciudadanos ¿y los políticos no?... pues, ahora ya, esa partida la ganó Pedro. Y aunque seguramente habrá garantizado al PNV el pastel que cocinó el PP, nadie puede quitarle el mérito, como tampoco debieran negarle los cien días de gracia reglamentarios antes de machacarlo como lo están haciendo antes de tomar posesión.

Pedro Sánchez, pese a quien le pese, es el legítimo presidente del Gobierno. Y eso significa que debe abandonar el tacticismo, tratar de llevar a buen puerto el barco pero, sobre todo, aprender de los errores que han llevado la política española a la situación actual. Es lógico que Sánchez quiera saborear el momento. Pero si, como parece probable, no logra gobernar con sus 84 diputados sería un error buscar apoyos parlamentarios a cualquier precio; repito: a cualquier precio y con cualquiera, porque un presidente y un partido de gobierno deben defender su programa, hacer concesiones lógicas pero teniendo siempre claro que para permanecer en el sillón no todo vale. Y si comprueba que está en un callejón sin salida, tiene en sus manos la solución: la convocatoria de elecciones. Una salida, pero también una forma de medir si con su actuación se ha ganado el respeto de los votantes. Algo que ya muchos años echamos de menos los españoles. Eso es política. Lo otro, administrar el cortijo. Por cierto, de la promiscuidad de Coalición Canaria, mejor no hablo. Por lo menos hoy.

Feliz domingo.

adebernar@yahoo.es

ALEJANDRO DE BERNARDO