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Robby PANZA

Ricardo Frazer lleva hoy al IES La Laboral una imposible mezcla de géneros con la obra "Robby Robot y el caballero de la triste figura", que hermanará a Don Quijote con el mítico autómata de la película "Planeta prohibido" (1956), algunas de cuyas partes fueron adquiridas por el actor tras la destrucción del original.
D.F., S/C de Tenerife
23/ene/07 20:47 PM
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En 1956, Fred M. Wilcox trasladó en clave futurista para la pantalla grande "La tempestad", uno de los clásicos indiscutibles de Shakespeare. En aquel mundo futuro, hombres y autómatas convivían en la mejor tradición de un género que entonces centraba buena parte de los intereses de Hollywood -la ficción científica-, aupándose la figura pionera de Robby el Robot como uno de sus iconos más entrañables. Sólo un veterano director de teatro como Ricardo Frazer podía idear una obra en la que Robby -reconstruido por el propio autor con materiales que compró del androide original, destruido por el fuego- hiciera las veces de escudero de El Quijote.

Más de 600 alumnos tinerfeños podrán comprobar desde hoy a qué sabe este montaje, titulado "Robby Robot y el caballero de la triste figura", y que contempla un total de doce representaciones en los municipios de Santa Cruz, La Laguna, Los Realejos, Adeje, Candelaria y el Puerto de la Cruz. El IES La Laboral de La Laguna, con dos funciones matinales, a las 9:30 y las 11:30 horas, será el primero en asistir a la extraña relación que se suscita sobre las tablas entre un actor excéntrico, que ensaya el monólogo final de El Quijote, y la irrupción de un Robby que al principio se muestra irónico con él, pero que termina como escudero.

Desde el entorno de la obra se asegura que uno de los principales logros de Frazer es "haber convertido a Robby en un auténtico autómata". De hecho, "cuando compró las piezas del robot lo hizo pensando en esta singular versión de El Quijote, de modo que él mismo se encargo de convertir a su Robby en un verdadero autómata" (en la película de 1956 sólo era una carcasa de cartón piedra). El productor y amante de los robots de ficción Fred Barton es el poseedor de los restos de la pieza original, que también ha restaurado completamente.

La voz, clave

Según citaron ayer las mismas fuentes, en la obra se contrapone "un actor enamorado del Quijote y este robot, que aparece y se acopla a su mundo". No ha sido fácil. Lo peor para Frazer fue hallar una voz con todos los giros e intenciones que la obra demandaba para el hombre mecánico, una tarea que llegó a costarle dos años. Sin embargo, "al final logramos una voz que realmente llega al público adolescente, una voz irónica, de alguien que se ríe de su jefe, manifiesta sus dotes y se muestra ufano por su capacidad de leer El Quijote en 33 segundos, algo que para el actor es imposible", explican.

Sin embargo, el montaje, que ya han visto unos 20.000 jóvenes de todo el territorio nacional, no intercala ningún pasaje sobre "La tempestad" en cuya versión se desenvolvió Robby por primera vez. Una circunstancia que no menoscaba ni su presencia en parques temáticos ni el hecho de que Robby "vuelva a estar de moda, cuando se cumplen cincuenta años de su creación, como demuestra que continuamente se sigan sacando reproducciones suyas", dicen los artífices de la obra.

Otra de las vertientes que ofrece el montaje es la didáctica, ya que los alumnos son obsequiados con una guía para buscar en internet a este personaje icónico que llegó a estar presente en 38 series televisivas americanas. "Robbie tiene clubes de fans en el mundo entero", y ahora se pasea por la geografía española, como demuestran sus estancias en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, y otras capitales como Madrid, Barcelona, Bilbao, Vitoria, Zaragoza, Santiago de Compostela, Cádiz, Vigo, Zamora, Granada y Sevilla. Ahora, de nuevo son las Islas las que reciben un espectáculo de Ricardo Frazer, habitual del Archipiélago desde hace 10 años con obras como "Sin ser soy".

el perfil

Historia de un icono americano

Robby es uno de los robots más antiguos de la historia del cine americano. Tenía una personalidad extremadamente desarrollada y en años posteriores realizó apariciones en numerosos actos públicos llamando la atención de propios y extraños. La primera versión de Robby costó 150.000 dolares de 1956, cantidad extremadamente elevada para la época, y su segunda aparición en el cine tan sólo se demoró un año, en concreto en "El Muchacho Invisible". El muñeco había sido ideado por Robert Kinoschita, y era el actor Frankie Darrow quien actuaba desde el interior del robot, a quien ponía voz el actor Marvin Miller, conocido por la serie "El Millonario". Pronto, Robby el Robot saltaría a la televisión actuando en series como "La Familia Adams", "Vacaciones en el Mar" e incluso "Colombo".