Cultura y Espectáculos
ANTONIO LUQUE HERNÁNDEZ

Una aproximación a un autor y a su obra

30/jun/15 1:31 AM
Edición impresa

D on Alfonso Soriano y Benítez de Lugo, jurista, funcionario y político, en cinco ocasiones diputado al Congreso, además de senador y primer presidente del ente preautonómico, "Junta de Canarias", ha publicado recientemente "Corte y Sociedad Canarios al servicio de la Corona". Extraordinario galardón constituye la aprobación por unanimidad, por parte de la Real Academia de la Historia, en sesión celebrada el 5 de diciembre de 2014, del informe emitido por el académico don Hugo O'Donnell, duque de Tetuán, por el que se recomienda la impresión de este libro con la calidad y esmero que su texto e ilustraciones merecen. Informe, que, en más de dos siglos, solo ha obtenido entre nosotros "Noticias de la Historia General de las Islas Canarias", de don José de Viera y Clavijo.

En el prólogo de "Corte y Sociedad Canarios al servicio de la Corona", dice don Antonio Castro Cordobez, presidente del Parlamento de Canarias, que don Alfonso Soriano y Benítez de Lugo es liberal de sólidas convicciones y amplia experiencia política a cuya densa biografía habría que añadir, por estricta justicia, la bien ganada condición de escritor culto y riguroso en los contenidos y ameno en las formas. A todo esto añadiremos que Soriano posee elegancia literaria y arraigada cultura, a las que une perspicacia en la búsqueda de materiales, sabía utilización de las verdades investigadas y firmeza en la exclusión del material inservible, que son, en suma, las cualidades propias de un buen historiador. Así lo demostró en su excelente libro: "Casa y familias laguneras. Los palacios de Nava-Grimón y Salazar de Frías".

"Corte y Sociedad Canarias al servicio de la Corona", evidencia el objetivo de Soriano de rescatar de la fragilidad de la memoria humana y del olvido de los archivos -y de la ignorancia- las sobresalientes vidas de una serie de ilustres paisanos, sus relaciones, raíces familiares, sus conexiones isleñas y, mostrarlos como adalídes de la Historia de Canarias y de España. Es un espléndido catálogo de aristócratas, pues conforme con la definición que de ese vocablo hizo Salvador de Madariaga: "Un aristócrata es aquel que libremente toma sobre sí más deberes que los que exige la ley y la costumbre". Como para los griegos, forjadores de esa palabra, aristocracia significaba naturaleza y conducta y no mera vestimenta y lenguaje. Ya que la esencia de lo aristocrático no es descender del pueblo, sino elevarse de él. "Sí. Es verdad que todo, en último término, tiene que brotar de la raíz popular; y que no hay diferencia insalvable de los tejidos biológicos de clases, oficios, costumbres o regiones -continúa Madariaga-; pero también es verdad que si el pueblo no da de sí verdaderos adalides que en los casos tan frecuentes de confusión puedan ver claro el camino, el pueblo perece por falta de visión". A esta clase pertenecen los personajes biografiados por Soriano, pues sobresalen y se elevan entre los demás. La serie está formaba por títulos del Reino, que fueron modelos de épocas remotas y cercanas; académicos, intelectuales, empresarios a cuyo esfuerzo se debe el progreso de economía canaria, profesores y políticos, defensores de las libertades cívicas; caballeros de las órdenes nobiliarias, distinguidos sacerdotes y militares, que, con sus méritos prestigiaron la gran historia de España.

"Corte y Sociedad Canarios al servicio de la Corona", es, insisto, una completa relación de los isleños, que fueron "caballeros de la llave" por sus encomiables servicios a la Corona y a España; de sus orígenes, ambiente y relaciones familiares, escritos "uno para vivificar injustificados orgullos -como nos dejó dicho el Dr. Juan Regulo- sino para traer a la memoria de los contemporáneos, nuestro mejor pasado". Y, todo ello, en el marco de una superior presentación material, pues conforme con la recomendación de la Real Academia de la Historia está impreso con la calidad y esmero que su texto e ilustraciones merecen, por Gabiño de Franchi Editores. Integrado por dos tomos de más de seiscientas páginas cada uno, profusamente ilustrado, con una interesantísima galería de relatos, muchos de ellos inéditos, fotografías de lugares, edificios y objetivos artísticos relacionados con los biografiados y que nos introducen cabalmente en su ambiente vital. En consecuencia, es esta una obra recomendable, al propio tiempo que necesaria para posteriores y variadas actividades científicas y un auténtico regalo para el bibliófilo.

ANTONIO LUQUE HERNÁNDEZ