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El Iberostar pasó a las semifinales

El Canarias maniató a un Unicaja falto de ideas y sin un líder en la parcela ofensiva Por segundo curso consecutivo, el equipo insular está entre los cuatro mejores de la Copa del Rey Ferrán Bassas cuajó la mejor actuación que se le recuerda.
D. Hernández, Madrid
15/feb/19 6:30 AM
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Nico Brussino./Juan Carlos Hidalgo (EFE)

D. Hernández, Madrid

El CB 1939 Canarias no encuentra límites a su meteórico crecimiento. Por segunda temporada consecutiva y segunda vez en su historia, estará presente en las semifinales de la Copa del Rey. Mañana, (18:00) se medirá al Barça Lassa.

El funcionamiento coral superó a la individualidad. El Iberostar Tenerife doblegó al Unicaja (88-78) con sus atributos y defectos para acabar agrandando su palmarés de hazañas.

Uno de los mayores temores quedó en eso, en un temor que ayudó a las huestes de Vidorreta a que no se produjera un nuevo episodio de desconexión durante un encuentro a cara o cruz. Los aurinegros estuvieron especialmente concentrados durante los 40 minutos; sin conceder atrás y matando las esperanzas cajistas a base de una excelsa selección de tiro, con Colton Iverson (19), Tim Abromaitis (12), Javier Beirán (10) y, un excelente, Ferrán Bassas (16) como máximos exponentes.

El funcionamiento coral en su máxima expresión. Los doce jugadores que conformaron la convocatoria -se quedó fuera el vinculado Mads Bonde- contaron con minutos; el que menos participación tuvo (Sebas Saiz) dispuso de 4:13 sobre el parqué. Al término del encuentro, el banquillo aurinegro aportó 24 puntos.

Tras los primeros intercambios de golpes, en los que se impusieron el acierto de cara a canasta de hombres como Milosavljevic y Brian Roberts (2-5). El Canarias reaccionó de manera inmediata y empleando una inusual velocidad en ataque que imprimía Rodrigo San Miguel.

Las consignas de entrenador y jugadores en la antesala del choque acompañarían al Iberostar hasta el final del duelo; los aurinegros impusieron el ritmo de partido, controlaban el tempo y eran dueños de la pintura -10 frente a los 4 rebotes que capturó el Unicaja-. La inspiración de Abromaitis, la autoridad de Beirán y la irrupción de Ferrán Bassas dieron como resultado un 25-20 al final del primer cuarto.

El partido, con un tanteador elevado, marchaba por unos derroteros que diferían de los registros en los que se suele mover -cómodo- el Iberostar. No obstante, Vidorreta quiso jugar a eso por momentos y obtuvo réditos. Un intercambio de triples abrió el segundo cuarto para luego tornar en un encuentro lleno de imprecisiones; sobre todo de un Unicaja, que empezó a empeorar ostensiblemente su porcentaje en tiros de campo -pasó de 63% a 53%-. La poca brillantez en ataque dio como producto varios minutos sin anotación. Sin embargo, Abromaitis puso diez arriba a los suyos a falta de 3:20 para el final de la primera parte. Entonces, apareció Sasu Salin para rescatar a su equipo antes del descanso (44-36).

Las buenas sensaciones imperaban en un partido en el que el único lunar aurinegro había estado en la flotación sobre los tiradores cajistas. Eso, a su vez, ponía de manifiesto la inoperancia de los jugadores a la hora de materializar las premisas de Casimiro.

En el tercer cuarto, las costuras del Unicaja se resquebrajarían y las hechuras canaristas se fortificaron. En este acto, brilló -como nunca antes- Brussino. El alero argentino salió muy valiente a la pista y bordó la toma de decisiones, haciendo cinco puntos consecutivos. Luis Casimiro pidió varios tiempos muertos, pero ni así los suyos se despertaron de un letargo que les costó una desventaja de hasta 15 puntos (66-51).

Con el 66-56 comenzó el último y decisivo cuarto. El Unicaja pretendió vivir de las rentas de un Iberostar que se basó en el bonus del plantel malacitano para mantener la ventaja hasta los últimos segundos de encuentro. Dos pérdidas seguidas de los tinerfeños hicieron creer en una remontada que aplacó Vidorreta apostando por introducir dos bases puros -San Miguel y Bassas- que terminaran durmiendo un partido de ensueño.

Mañana, el enfrentamiento ante el Barça Lassa es una cita con la historia y, quién sabe, si con un triunfo que, definitivamente, rompa moldes a un palmarés. Sin lanzar campanas al vuelo, aplicando el criterio de los hechos; el Canarias, si juega como ayer, puede seguir arrollando a los grandes equipos -y presupuestos de España.