Santa Cruz de Tenerife

Contrucciones Carolina, un ejemplo de internacionalización para no imitar

Aunque varias instituciones y organizaciones económicas de las Islas aconsejan que las empresas canarias emprendan un proceso de internacionalización, el testimonio de un constructor tinerfeño, César Estévez, aconseja asegurarse antes el apoyo gubernamental, ante la inseguridad jurídica de los países receptores.
SONNIA CHINEA, S/C de Tfe.
2/sep/12 1:21 AM
Edición impresa

Numerosas organizaciones e instituciones canarias llevan un tiempo proponiendo "la internacionalización de las empresas de las Islas" -sobre todo en mercados geográficamente cercanos como podrían ser los países de la franja occidental del vecino continente africano-, como la mejor manera de sortear la crisis económica que azota el Archipiélago.

No obstante, la experiencia relatada a EL DÍA por algunos de esos empresarios, que hace un tiempo protagonizaron una aventura empresarial de esta envergadura, desaconsejan dar este paso.

El administrador de Construcciones Carolina, César Estévez Santana, viajó en 2008 desde Tenerife a la isla de San Nicolás, en Cabo Verde, con la intención de emprender un ambicioso proyecto que finalmente resultó ser un fracaso.

En una época en la que predominaba una fluida relación de colaboración entre las instituciones y diferentes sectores económicos canarios -sobre todo el Cabildo de Tenerife-, y las caboverdianas, Estévez, impulsado por esas alianzas, decidió dar el salto para convertirse en "el único español que estaba haciendo obra pública allí".

Aún así, este empresario tinerfeño relató que no tuvo sino problemas que tuvo que intentar solventar sin la ayuda de nadie. Tampoco de ninguna institución canaria y "si no vas de socio con alguien, del gobierno de allá o del gobierno de aquí, mal asunto", espetó nada más comenzar la conversación y plantearle el motivo de la entrevista.

"Todo empezó cuando los señores de Cabo Verde dejaron de pagarme durante 13 meses, aún así, no paré la obra y de eso tiene conocimiento el Gobierno de Canarias al que yo solo le pedía que existiendo la colaboración que había con el Gobierno caboverdiano, les hubieran hecho una llamadita. Solo una llamadita de un Gobierno que los ayudaba graciosamente. para ver qué pasaba con esos pagos hubiera bastado".

El impago del trabajo realizado le ocasionó numerosos problemas. "Ellos exigían que tuviéramos todos los medios para terminar la obra aunque no nos pagasen nada y al final, como yo no pude financiarla y casi terminada, se quedaron con todo." Él estima que perdió en esta operación "casi 2,5 millones de euros" puntualizó.

Cuando mira atrás en el tiempo solo saca en conclusión, que "lo único que hicieron fue aprovecharse de nosotros, esa es la verdad. Lo que me duele es que colegas míos, empresarios con experiencia en África, me advirtieron de que me estaba equivocando. Yo siempre hablé y sigo hablando maravillas de Cabo Verde porque es un país donde está todo por hacer y hay trabajo, pero claro, no tienen un duro y todo el que cogen, se lo quedan ellos y empresa que pillan por medio, pues igual, y mientras tanto el Gobierno, mirando para otro lado", aclaró.

"Tenía que haber ido y montar una empresa pequeñita y estoy seguro de que hubiera acertado, pero no fue así, y pensé erróneamente que como el Ejecutivo autonómico era el que nos empujaba a ir hasta allí, que íbamos a tener un mínimo de ayuda por parte de nuestros gobernantes pero está claro que no, que ellos van a lo suyo nada más. Estoy seguro de que si hubiera tenido un socio dentro del Gobierno, otro gallo me hubiera cantado".