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Un juez falla que el director de un aeropuerto no manda más allá del procedimiento sobre el controlador

Las Palmas de Gran Canaria, EFE
17/may/18 12:12 PM
eldia.es

Los directores de los aeropuertos españoles han perdido la condición de autoridad pública que les atribuía la ley tras la transformación de Aena en empresa y no pueden imponer sus instrucciones al personal de la torre de control más allá de lo que fijen los procedimientos.

Así lo determina una sentencia del Juzgado de lo Social número 2 de Puerto del Rosario que ampara a dos controladores de Fuerteventura despedidos por negarse a prolongar la operación del aeropuerto después de las 23.00 horas (su hora habitual de cierre) para permitir que despegase un avión que se había retrasado unos minutos, porque una de sus pasajeras se sintió indispuesta y fue preciso evacuarla.

La empresa para que trabajaban ambos, Servicios Aeronáuticos, Control y Navegación (Saerco), entendió que los dos despedidos (un controlador y su jefe de servicio) habían obrado de mala fe, habían falseado datos, habían quebrado su confianza y se habían insubordinado.

Este último cargo se basaba en el hecho de que el director del aeropuerto les comunicó expresamente a las 22.56 horas que había autorizado prolongar el cierre del aeropuerto unos minutos "por causas de fuerza mayor": para evitar que ese avión -y sus 176 pasajeros- se quedaran en tierra hasta el día siguiente por haber tenido que regresar a la plataforma para evacuar a la pasajera indispuesta.

En el caso del jefe del servicio, a los cargos de su compañero se añadía el de haber telefoneado a la controladora de guardia imaginaria a la que se había pedido que acudiera al aeropuerto para sustituir a su compañero de turno para decirle que no fuera, porque el aeródromo ya estaba cerrado.

Sin embargo, el controlador designado como perito por el Juzgado confirmó que sus compañeros habían actuado conforme a los procedimientos, que en el caso de Fuerteventura contemplaban que cualquier prolongación extraordinaria de la operativa del aeropuerto debía comunicarse antes de las 22.30.

El perito subrayaba que ese requisito, que después de este caso ha sido flexibilizado, no solo buscaba garantizar que hubiera controladores en la torre, sino también que permanecieran en el aeropuerto el resto de personal que resulta imprescindible para ofrecer seguridad a las aeronaves, entre otros, los bomberos, los sanitarios y los técnicos implicados en los despegues y aterrizajes.

El juez se acoge al criterio de ese perito y falla que los dos sancionados por Saeco cumplieron "escrupulosamente" sus deberes profesionales y "preservaron la seguridad de las operaciones", por lo que declara improcedente su despido.

Pero, además, se plantea si desobedecieron a una autoridad, con esta conclusión: "si bien" la Ley de Navegación Aérea de 1960 dispone que los directores de los aeropuertos tienen carácter de autoridad pública en el ejercicio de sus funciones (art. 62), esa previsión "ya no resulta aplicable en tanto que Aena es en la actualidad una sociedad mercantil estatal" sin consideración de "administración pública".

Y si no procede de una autoridad pública, razona, la instrucción de un director de un aeropuerto a un controlador debe valorarse como una "orden empresarial", que carece de valor si "afecta a derechos irrenunciables del trabajador, a su dignidad, es ilegal o concurren circunstancias de peligrosidad".

Para el juez, estos dos controladores de Fuerteventura recibieron una orden empresarial "de dudoso encaje legal por colisionar con el propio procedimiento del aeropuerto y la normativa aeronáutica" y, ante ello, "antepusieron criterios de seguridad y optaron por cumplir con rigor y pulcritud lo establecido en su Manual de Operaciones".

En un comunicado, el sindicato USCA critica que Saerco "haya rechazado readmitir a los controladores" -el despido improcedente permite a la empresa optar por indemnizar al afectado-, "especialmente cuando exige a aquellos que quieren abandonar la empresa una notificación previa de al menos cinco meses de antelación, alegando la supuesta dificultad que tiene para reemplazarlos".

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