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INMIGRACIÓN

Chile, una tierra de oportunidades para los jóvenes españoles

Álvaro de Sande Santa, Santiago de Chile, EFECOM
16/jul/16 14:44 PM
eldia.es

Álvaro de Sande Santa, Santiago de Chile, EFECOM La crisis económica en España y una legislación chilena que favorece el retorno de los exiliados y sus familias han hecho crecer hasta 65.000 el número de ciudadanos de nacionalidad española que actualmente residen en Chile.

"Aunque ha habido una llegada intensa, no ha sido tan masiva como la gente se puede imaginar, porque la inmigración de jóvenes españoles ha estado muy repartida en toda Sudamérica", explica a Efe el cónsul general de España en Chile, Juan Carlos Sánchez.

De todos los españoles residentes en el país, unos 15.000 nacieron en España y emigraron a Chile por motivos laborales. Mientras los mayores de 66 años suponen el 34,45 %, los jóvenes representan el 19 %. Además, los ciudadanos entre 36 y 50 años son ya el 20,7 %.

"Hasta el año 2013 el número de ciudadanos españoles llegados de fuera acogidos a la ley de memoria histórica superaba por mucho a las bajas. Ahora podemos decir que estamos en un punto de equilibrio", detalla el cónsul.

Según las cifras aportadas por el Anuario Estadístico Nacional de Migración en Chile, publicado en 2015, el número de visas concedidas a españoles se ha multiplicado por diez, de 311 en 2005 a 3.035 en 2014.

Estas cifras no incluyen los permisos por estudios ni los jóvenes que hicieron su maleta para llegar a Chile como turistas pero que en realidad buscan una oportunidad para trabajar, como fue el caso de Leo y Sonia. Él, ingeniero industrial, y ella, periodista, llegaron a Chile en octubre de 2013, pocos meses después de finalizar sus estudios universitarios.

La situación económica y la falta de expectativas empujaron a esta pareja de murcianos a buscar empleo al otro lado del océano. En menos de mes y medio, ambos ya estaban trabajando en profesiones que se ajustaban a sus titulaciones.

"Los dos estábamos en la misma situación. Acabamos la carrera y teníamos claro que queríamos salir a buscar una oportunidad, antes incluso que en España", afirman.

"Nuestra primera opción -añaden- era irnos a un país de habla hispana, así que investigamos cómo estaba la economía y el trabajo por Sudamérica y vinimos a Chile, que por entonces no tenía rival en ese aspecto".

En cuanto al salario, reconocen que hay una diferencia mucho más grande que en España; sin embargo, puntualizan que hay titulaciones mejor valoradas que otras. "Yo recomendaría venir aquí a un ingeniero, sin importar su rama, pero no a un profesor de escuela", apunta Leo.

Sonia, por su parte, tiene en mente regresar a España en noviembre. Las ganas de estar cerca de su familia y sus amigos se suman a la idea de comenzar nuevos proyectos en su país.

"Ya tengo experiencia y soy joven. Soy consciente de las dificultades con las que me puedo encontrar, pero quiero continuar mi formación y encontrar trabajo allí", señala.

Topógrafo y treintañero, Ernesto Gutiérrez llegó a Chile hace poco más de un mes, dos semanas antes de hacer las maletas le ofrecieron un contrato en Santiago.

"Éste es un buen sitio, aquí hay oportunidades que no existen en España. A uno lo valoran más. Además, Chile es de los países más avanzados de Sudamérica, es muy 'europeo' y el sueldo es mejor", subraya.

Aunque viajó solo, Ernesto tiene en mente regresar cuando se le acabe el contrato. "Mi pareja está en España. Si no fuese así, me plantearía la posibilidad de quedarme definitivamente aquí", admite.

La situación de Astrid Constela es parecida, aunque todavía no ha aterrizado en Chile. Esta joven española, con estudios en Laboratorio de Suelos Forestales y Nutrición, lleva meses preparando su traslado.

Aún no ha hecho las maletas, pero Astrid ya ha tomado la decisión de viajar a Santiago en busca de un empleo. "Es un país emergente y hay contratación de gente joven", sostiene. "España ha dejado de ofrecer oportunidades a los recién graduados", opina.

Aunque tiene en mente residir en Chile por un largo periodo, asegura que se siente respaldada en su entorno. "Mi familia lo acepta y lo apoya, la mayoría de mis amigos opina que Latinoamérica no es una opción valida frente Europa, pero mis amistades más cercanas y mi pareja me apoyan".

Tanto Leo y Sonia como Astrid y Ernesto forman parte de la tercera oleada de españoles que emigran a Chile, después de la primera, entre los años 1880 y 1907, y la segunda, entre 1939 y 1942.

Los dos primeros movimientos migratorios desde España al país latinoamericano estuvieron motivados por un programa de repoblación de los territorios del sur y por el exilio político tras la Guerra Civil. El de ahora, sin embargo, se produce por motivos exclusivamente económicos.

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