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CONSTITUCIÓN CORTES

Villalobos, genio y figura de la Mesa del Congreso durante trece años

Patricia de Arce, Madrid, EFE
19/jul/16 13:30 PM
eldia.es
La presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor (i), conversa con la diputada del Partido Popular por Málaga Celia Villalobos, durante la sesión constitutiva de las Cortes Generales de la XII Legislatura./J. J. Guillén (EFE)

Patricia de Arce, Madrid, EFE Celia Villalobos abandona la Mesa del Congreso tras trece años en los que ha dejado muchas imágenes para recordar, una actuación como moderadora muy polémica y una labor ingente como responsable de muchas de las obras y remodelaciones que ha vivido la Cámara Baja.

Mujer de carácter, sin pelos en la lengua, lejana a muchos de sus compañeros en asuntos como el aborto y siempre dispuesta a hablar con los medios de comunicación, Villalobos deja el órgano de gobierno del Congreso pero no será diputada rasa: el grupo popular le ha reservado uno de los puestos como portavoz adjunta del partido en esta institución.

Una y otra vez ha repetido a los medios esta jornada que está "encantada" y que no se siente desplazada por dejar de ocupar un puesto en la Mesa. Y para demostrarlo salía esta mañana de la reunión del grupo popular del brazo de su portavoz, Rafael Hernando, a cuyo equipo de confianza se incorpora.

La imagen de Villalobos jugando con su tableta mientras presidía un debate en el pleno en la décima legislatura, por la que fue duramente criticada, acompañará siempre, inevitablemente, a esta política que tiene una larga trayectoria que le ha llevado a ser desde alcaldesa de su Málaga natal a ministra de Sanidad del Gobierno de José María Aznar.

Diputada del Congreso desde 1986, salvo los cinco años que fue alcaldesa, Villalobos ha protagonizado muchas polémicas como vicepresidenta de la Cámara, al enfrentarse como moderadora a más de un diputado por sus comentarios en tribuna o por los tiempos de intervención, y no ha dudado en criticar la labor de otros en la Presidencia cuando han sido, en su opinión, demasiado benévolos.

Así lo hizo hace unos meses cuando censuró al entonces presidente del Congreso, Patxi López, por no retirar la palabra al líder de Podemos, Pablo Iglesias, después de haber hablado del "pasado manchado de cal" del PSOE. Ella no habría dudado en apartarle el micrófono.

Y por retirar la palabra a muchos diputados ha vivido Villalobos más de una bronca, casi siempre con miembros de otros partidos aunque no ha faltado algún encontronazo con los suyos, mientras al entonces presidente del Congreso, Jesús Posada, le llegaban las quejas de los grupos por las maneras de la vicepresidenta primera.

También se ha distinguido Villalobos por sus desavenencias con algunas decisiones de su partido. Mucho más progresista que varios de sus compañeros de bancada, se ha unido a la oposición en más de una iniciativa sobre el aborto, y no se ha cortado al criticar a quienes en su grupo mantenían posiciones muy conservadoras para ella en este y otros asuntos.

Pero detrás de las cámaras ha habido otra labor en el Congreso de la que Villalobos, sobre todo en sus años como vicepresidenta primera, ha tenido la batuta: las obras de la Cámara.

No se recuerda, en los últimos años, un solo día sin obras de algún tipo, por pequeñas que fueran, en el Congreso, ya fuera para remodelar zonas deterioradas, reparar goteras o restaurar estancias antes tapadas e inaccesibles que ahora forman parte de los tesoros del Palacio de la Carrera de San Jerónimo.

Ha sido uno de los cometidos que más le ha gustado a Villalobos, aunque a veces se quejase de los quebraderos de cabeza que tiene siempre esto de las obras.

Celia Villalobos se va pero no se va, porque deja la Mesa pero se queda en uno de los puestos clave de su grupo parlamentario.

El tiempo dirá si Rafael Hernando confía en ella para que ejerza como portavoz adjunta de manera habitual y 'regale' esos titulares que tan bien se le dan y que los medios de comunicación siempre agradecen.

Y es que no hay nada más apetecible para un periodista parlamentario que las palabras sin tapujos y a veces insolentes de un 'verso suelto' como Celia Villalobos.

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