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Cataluña hunde la Bolsa española

El temor de los inversores se debe a que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, comparecerá el lunes ante el pleno del Parlament para valorar los resultados del 1-O y podría declarar la independencia de Cataluña.
Efe, Madrid
5/oct/17 6:01 AM
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La Bolsa española se hundió ayer un 2,85 %, en su peor sesión desde el "brexit", en la que ha perdido los 10.000 puntos por el temor de los inversores a que el Parlament catalán declare el próximo lunes unilateralmente la independencia.

El IBEX 35 ha caído hasta los 9.964,90 puntos, su peor registro desde marzo, y pierde por tanto 416,60 puntos (un 4,01 %), desde que el domingo se produjera el referéndum ilegal, además de reducir sus ganancias anuales al 6,55 %.

El principal selectivo español ha "colapsado", según los analistas consultados, como reacción a la situación en Cataluña, que está "en pleno apogeo", pues las autoridades parecen prepararse para declarar la independencia, mientras las posturas del Gobierno de Rajoy y el Govern de Puigdemont siguen enfrentados.

Este contexto, en el que los expertos apuntan incluso que la continuidad de ambos ejecutivos está "en el aire", ha supuesto un "golpe" a la estabilidad económica, con "fuerte volatilidad", lo que sitúa a España en un "callejón sin salida", a juicio de Saxo Bank, que podría llevar al IBEX 35 a descender hasta los 9.500 puntos.

Y es que los mercados son "reacios" al riesgo y continúan observando con incertidumbre el conflicto en Cataluña.

Mientras tanto, el Gobierno español ultima las medidas que quiere consensuar con las principales fuerzas políticas para hacer frente a la crisis abierta tras el referéndum del domingo, suspendido inicialmente por el Tribunal Constitucional y en el que la policía cerró 400 colegios electorales y ocasionó, según la Generalitat, 893 heridos durante las cargas.

En este clima de crispación política, el sector financiero ha registrado las mayores pérdidas en bolsa, debido a que la situación podría derivar en una mayor morosidad bancaria, apuntan los expertos, en especial para las entidades catalanas.

Y es que, en un hipotético escenario de independencia de la autonomía, con la consecuente salida de la Unión Europea (UE), indican desde Selfbank, "no sería de extrañar" una posible retirada de depósitos en estos bancos al dejar de estar bajo el amparo del BCE, que ocasionaría un mayor coste de financiación para los mismos.

Banco Sabadell y CaixaBank han liderado las pérdidas del IBEX 35, con caídas del 5,69 % y el 4,96 %, respectivamente, con lo que la capitalización bursátil conjunta de ambas entidades ha caído casi 3.000 millones de euros desde el domingo.

En concreto, Sabadell ha visto reducirse su valor en bolsa 983 millones en este periodo, con una cotización de 1,59 euros por acción (un 9,91 % menos en estos tres días), y CaixaBank ha perdido 1.956 millones, al pasar de 4,24 euros por título a 3,91 (una bajada del 7,71 %).

Y ello pese a que los dos bancos se pronunciaron el martes sobre las tensiones políticas de Cataluña con el fin de tranquilizar a sus clientes, asegurándoles que protegerán sus "intereses".

La prima de riesgo española se elevó ayer a 133 puntos básicos, máximos de abril, frente a los 114 con que cerró la semana pasada, con el interés del bono nacional en el 1,784 %, su mayor nivel desde marzo.

Los grandes valores del selectivo han retrocedido, Santander ha cedido el 3,83 %; BBVA el 3,61 %; Iberdrola el 3,37 %; Telefónica el 2,70 %; Repsol el 2,48 % e Inditex el 2,09 %.

Solo tres compañías han terminado al alza: Abertis, que ha ganado el 0,91 %; Siemens Gamesa, el 0,86 %, y ArcelorMittal, el 0,18 %.

Ayer se negociaron más de 3.600 millones en la sesión.

Aunque las grandes empresas con sede en Cataluña son reticentes a hablar en público sobre la dinámica política, fuentes empresariales admiten en privado su profunda preocupación, en especial, por la falta de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat, pese a la magnitud de la crisis.

Si bien las grandes compañías no conciben aún como un escenario real la posibilidad de una Cataluña independiente, la mera posibilidad de que el Parlamento catalán declare la independencia de forma unilateral genera inquietud por los efectos económicos que podría tener para la economía.

La Audiencia investiga a Trapero por un delito de sedición

La jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela ha citado este viernes como investigados (imputados) por un delito de "sedición" al jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluis Trapero; al presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez; al de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, y a una intendente de la policía catalana.

Fuentes jurídicas confirmaron que la citación es para el próximo viernes en relación al asedio de la Consejería de Economía de la Generalitat el pasado 20 de septiembre mientras las fuerzas de seguridad llevaban a cabo un registro en su interior.

La jueza Carmen Lamela les llamó a declarar a petición de la Fiscalía, que solicitó su imputación una vez que examinó el atestado del instituto armado en relación a los disturbios ocurridos a raíz de la detención de los dos más estrechos colaboradores de Oriol Junqueras, según las fuentes.

Tras el asedio, la Fiscalía denunció los hechos como constitutivos de un delito de sedición y la juez la admitió a trámite al entender que el fin último de los disturbios es el de una ruptura de la forma de Gobierno.

Como primera diligencia de investigación, la juez pidió el informe del instituto armado que incluye hasta seis peticiones por escrito a los Mossos en relación con los incidentes de la conselleria, contestadas -en algún caso dos horas después- con escuetas respuestas de que se había dado trámite a la solicitud.

Además de las peticiones por escrito, los guardias pidieron en varias ocasiones ayuda a la intendente de los Mossos, Teresa Laplana, desplazada al lugar desde primera hora de la mañana, pero hasta las 14:30 horas no se presentó un responsable de la Unidad de Control de Masas.

En una de esas peticiones, se trasladó a la intendente de los Mossos la necesidad de proteger los tres coches que habían quedado fuera y que ya estaban rodeados. Se le dijo que los coches tenían "armas largas" y que si los manifestantes accedían a los vehículos "podría incrementarse la amenaza de forma muy importante". La intendente respondió que no podía hacer nada y que su intención era "mantener la situación".