Nacional

Ángel, tranquilo y sin miedo, entre la 'tormenta' de la eutanasia

Pudo dormir anoche en su casa tras quedar en libertad y prestar declaración por ayudar a morir a su esposa, María José Carrasco, enferma terminal, y aseguró que su esposa ha dejado de sufrir.
Efe, Madrid
6/abr/19 6:33 AM
Edición impresa

Efe, Madrid

Ángel Hernández pudo dormir esta noche en su casa tras quedar en libertad y prestar declaración por ayudar a morir a su esposa, María José Carrasco, enferma terminal, y aseguró que no tiene miedo y que está muy tranquilo porque su esposa ha dejado de sufrir. "He dormido muy bien esta noche, llevaba 48 horas sin dormir y no había podido dormir en los calabozos, ha sido imposible; afectado, allí encerrado, no he podido hacer el duelo de mi mujer, estoy muy cansado", explicó en su domicilio, donde convovó a los medios.

Quiso hacer declaraciones, no para que le presten apoyo tras ayudar a su mujer a acabar con su sufrimiento, sino para seguir con la batalla de la regulación de la eutanasia y para que otras personas no tengan que padecer los fuertes dolores que desde hace meses tenía María José.

"Si yo os doy estas entrevistas no es por mí, ni por mi mujer porque ya ha fallecido, sino por lo que ha quedado y por lo que queda, la gente que está en la misma situación que mi mujer".

Reclama una ley de regulación de la eutanasia que -recuerda- "está en el Parlamento, se ha intentado que se aprobara pero tanto el PP, como Ciudadanos la han bloqueado", dijo.

"Lo que me interesa no es que me apoyen y que reconozcan lo valiente que he sido o lo que hemos hecho, sino que sirva para que la eutanasia se apruebe, por el sufrimiento que estamos padeciendo muchísima gente, como mi mujer".

Reconocía que tomar esa decisión ha sido "terrible" y destacaba que la valiente ha sido María José "porque es difícil decir se acabó". "Nosotros que no somos creyentes, sabemos que esto es el final y claro, ella tenía muchas ganas de que acabara esto y mucho miedo por lo que me pudiera pasar".

Cree que lo que ha hecho es "un acto de solidaridad". "Ella no podía y yo he tenido que prestarle mi mano, ella lo quería hacer, no lo podía hacer y yo le he prestado mis manos".

"En la situación en la que se encontraba ella, que ya era sufrimiento, que ya era refractaria a los medicamentos, a la morfina, ya los médicos le querían cambiar a otro medicamento y yo dije no, ya no puede ser que siga sufriendo", relata con la mirada cansada.

Contaba que "lleva meses sufriendo y esto se acabó ya, no puede ser más, ella me pidió que lo hiciera, así se lo pedí yo que me lo mostrara, lo grabé".

Ángel Hernández aseguró que no tiene mucho interés en contactar con políticos y sindicatos, aunque sean ellos los que tienen que impulsar y decidir en el Parlamento si se regula la eutanasia.