Santa Cruz de Tenerife
EL PUENTE GALCERÁN

Una ciudad colgada entre sus puentes

La rehabilitación del puente Galcerán no es inminente. A pesar de sus problemas, los estudios garantizan la solidez de la estructura. En el mes de agosto está previsto acometer el reasfaltado de la vía y la adecuación de las alcantarillas, con el fin de mejorar el firme y el drenaje de las aguas de lluvia.
11/jul/04 19:11 PM
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La trama de Santa Cruz, una ciudad levantada sobre barrancos, ha empujado durante siglos a los urbanistas a la búsqueda de soluciones de ingeniería con las que poder solventar los saltos obligados por una orografía especialmente complicada.

Los puentes fueron surgiendo, entonces, como esos ejes de comunicación que, superando los estorbos que significan para la circulación los barrancos y barranquillos, lograban enlazar las distintas zonas de un núcleo en expansión.

Así se fueron tendiendo estas obras de ingeniería civil. El barranco de Santos se franqueó en la parte alta sobre el puente Zurita, que es la única obra de fábrica de Tenerife que cuenta con más de dos siglos de vida activa. En la parte baja estaba situado el puente de El Cabo, de la misma época que el anterior. Fue reconstruido y pasó de madera a hierro en 1900.

El llamado Puente Nuevo, en la continuación de La Rambla y en la actual avenida de Las Asuncionistas, se levantó entre 1869 y 1870, en una zona que se abría a la construcción.

La edificación también progresaba lentamente, surgía el barrio Duggi y como mejor solución para salvar el desnivel del barranco, se eligió el eje de la calle Galcerán para tender un nuevo puente, utilizando el mejor material del momento, el cemento armado. Empezó a construirse en 1926 y las obras finalizaron en 1929. Tanto la calle como el puente deben su nombre a un hecho bélico protagonizado por el general Weyler.

El último de los elementos de esta secuencia cronológica es el Serrador, fabricado en 1940, durante la época del Mando Económico, y que lleva el nombre del capitán general Serrador Santés.

Tras la reforma que se llevó a cabo en este último y la alarma creada en torno a los posibles problemas estructurales del Galcerán, EL DÍA convocó alrededor de su mesa de debate a José Domínguez Pastor, concejal de Infraestructura y Obras del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife; Emilio Grande, ingeniero de Caminos y responsable del estudio de diagnosis de los puentes de la ciudad y director de la obra de rehabilitación del Serrador; José Antonio Expósito Noda, vicepresidente de la Cooperativa Hogar del Taxista, y Pedro González, profesional del taxi.

Emilio Grande aclaró que "hemos realizado un estudio detallado de los cinco puentes históricos: El Cabo, Serrador, Galcerán, Asuncionistas y Zurita. La conclusión sobre el Galcerán es que, a pesar de que desde su construcción nunca se ha actuado en él, no corre peligro estructural alguno, según los cálculos actuales. La distribución de sus arcos transmite adecuadamente todos los esfuerzos hacia los cimientos", explicó.

Por su parte, Domínguez Pastor señaló que "la rehabilitación del puente no es una necesidad inminente, pero sí es cierto que presenta deficiencias. En este sentido, hemos previsto llevar a cabo una renovación del asfaltado y el arreglo de las alcantarillas en el mes de agosto", cuando hay menos volumen de tráfico en la ciudad.

El concejal precisó que, aunque se pensó reducir un carril y hacer las obras de noche, los trabajos se realizarán finalmente durante el día y no se extenderán más allá de una semana, debido a que la planta que suministra el alquitrán no abre en horario nocturno si no se trata de grandes cantidades.

La intervención se concreta en renovar la estructura del firme, que se encuentra en mal estado por causa de un deficiente drenaje y, asimismo, adecuar los desagües que ahora son incapaces de drenar el agua de las lluvias. Precisamente, el agua se ha colado por las fisuras de las balaustradas y las barandillas que, ancladas y sometidas a procesos de oxidación, han terminado por reventar la piedra, lo que produce un efecto visual de evidente deterioro que ha causado la alarma vecinal.

"Es más", subrayó Emilio Grande, "una vez reasfaltado el firme, es posible que se observe la presencia de grietas, que se deben tan sólo a la presión de distintos materiales en la zona conocida como estribo".

El ingeniero planteó que "hay que mentalizarse ante la necesidad de aumentar los presupuestos para el mantenimiento, no sólo de los puentes sino de todas las estructuras e hormigón. Hay que cambiar el concepto de que este elemento tiene una caducidad de unos cincuenta años, más o menos. Por lo tanto, se hace necesario articular una serie de programas para alargarles la vida y, en consecuencia, cuanto más tarde se actúe, será mucho peor".

Congestión de tráfico

José Antonio Noda y Pedro González, ambos profesionales del taxi, coincidieron en señalar la importancia que los puentes representan para superar los barrancos, considerándolos unas estructuras fundamentales para el paso transversal de la circulación por una ciudad que padece los efectos negativos de un trazado urbano muy desordenado y hasta caótico.

En relación con un cierre total del Galcerán, Noda comentó que "provocaría serios trastornos y un evidente colapso, por el hecho de tratarse del eje principal de salida y, sobre todo, de entrada a una ciudad que soporta un flujo de 130 a 140.000 vehículos diarios".

Además, incidió en el hecho del trastorno que provocaría para los automovilistas un corte de este tipo, en concreto por "las aglomeraciones de vehículos que se provocarían en las vías alternativas, con el inconveniente que en nuestro caso representaría para el bolsillo del cliente".

Ambos taxistas advirtieron sobre la importancia que supone brindar una "información previa y con la antelación suficiente sobre cualquier obra que se vaya a acometer en aquellas vías que son fundamentales para el desarrollo del tráfico en la ciudad".

En un momento del debate, los contertulios coincidieron en admitir que los ciudadanos deben ser partícipes, en mayor medida, de los proyectos que tienen lugar en el núcleo que habitan.

A propósito, Pedro González señaló que "debería existir la posibilidad de conocer las obras programadas y sus tiempos de ejecución, para de esta manera exponer las ideas, en un proceso de participación abierto a todos".

Noda Expósito reivindicó, asimismo, "la recuperación de la Comisión de Tráfico con participación directa del sector del taxi".

Tanto Domínguez Pastor como Emilio Grande reconocieron la importancia de ofrecer una amplia información a los ciudadanos.

El edil de Infraestructura y Obras explicó que "cualquier actuación sobre los puntos neurálgicos y las arterias principales siempre crea incomodidades que, por otro lado, resultan inevitables. Aunque se ha incluido la reforma del puente de El Cabo en los presupuestos de este año, la idea que estamos manejando, por su relación directa con la vía del barranco de Santos, es cortar el puente de Las Asuncionistas, pero esta intervención no podremos realizarla antes de acabar la obra en el de Salamanca".

En consecuencia, Domínguez Pastor precisó que "siempre se cortaría la mitad, dejando la Rambla como vía de entrada a Santa Cruz y el nuevo puente de Salamanca para la salida. Por supuesto, mientras duren las obras".

La diagnosis

Emilio Grande expuso un resumen del trabajo de diagnosis que ha dirigido en relación con los llamados puentes históricos de Santa Cruz. Así, explicó que "el de Serrador estaba contemplado como el segundo dentro de la escala de prioridades, porque el que se encontraba en peor estado y sobre el que se decidió intervenir primeramente fue en el de hierro de El Cabo, junto al Charco de la Casona. Incluso, en este último ha habido que limitar el peso de los vehículos que pasan por encima. Su rehabilitación está incluida en los presupuestos de este año y próximamente se acometerá", dijo.

En su condición de director de la obra de reforma del puente Serrador, el ingeniero explicó que "fue preciso adelantar el proceso de recuperación previsto en un principio, por los problemas estructurales que se detectaron a raíz de los trabajos que se están realizando en el IODAC".

En este sentido, Emilio Grande comentó que "las bóvedas estaban repletas de agua y tuvimos que aplicarnos en un trabajo de drenaje y compactación". A pesar de la dificultad de las obras, el ingeniero destacó dos hitos importantes; uno, el paso de los peatones en Navidades, época de interés para los comerciantes del Mercado Nuestra Señora de África, y dos, que el puente se pusiera en servicio después del mes de febrero, posibilitando la apertura de una arteria que daba paso a los vehículos y "cumpliendo escrupulosamente los plazos previstos de entrega".

Por su parte, Domínguez Pastor señaló, a propósito del puente Zurita, que "no está catalogado como los demás, siendo correcto su catalogación de interés cero. Lo cierto es que por allí pasará el tranvía y aunque no llegue a desaparecer, como se rumorea, sí es cierto que sufrirá transformaciones en su estructura".

Concretamente, el ancho actual del puente no es suficiente para el paso del metro ligero y el radio de curvatura exige aumentar más la abertura, por lo que sobre esta estructura se colocará una plataforma de mayor amplitud.

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