Santa Cruz de Tenerife

Táganan, el vino que bebe Obama

El viticultor de Taganana José Ángel Alonso y el enólogo Roberto Santana unieron sus fuerzas en 2011. Tres años después, el fruto es un producto del que disfrutó hace unos días el presidente americano.
J.D.M.
5/oct/14 0:50 AM
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Táganan, el vino que bebe Obama

J.D.M.

L a cita es en la plaza de Las Nieves de Taganana una mañana fresquita y con las primeras lluvias del otoño. En idéntico marco y con parecido microclima ideal se encontraron un día de 2011 el viticultor José Ángel Alonso Ramos y el enólogo Roberto Santana -"bastó un apretón de manos para sellar el acuerdo", recuerda Alonso-. Tres años después, el producto que surgió de su colaboración, comercializado con el nombre de Táganan (como se llamó originariamente al pueblo de Anaga) ha recibido los elogios de los gurús mundiales de la gastronomía. Su calidad hizo que fuera incluido el pasado miércoles 24 de septiembre en la cena de la que disfrutó el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en el exclusivo restaurante Estela de Nueva York.

Alonso explica que "el corresponsal de Antena 3 en Estados Unidos, José Ángel Abad, lo colgó en twitter y el sábado 27 me enteré mientras vendimiaba por un wasap de Roberto. Me quedé sorprendido, pero orgulloso".

La pituitaria del enólogo y también viticultor Roberto Santana le había llevado hasta Taganana y nada más asomarse al impresionante mirador del Roque Amogoje vio en la escarpada ladera una viña "especial, con características que me llevaron a pensar que había posibilidades de hacer un producto de calidad" explica. Para encontrar al propietario, añade, "recorrí medio Taganana. Al final, la referencia de un vecino, Victoriano Izquierdo, me permitió conocer a José Ángel".

Alonso estaba a punto de abandonar definitivamente la viña. Reconoce que "a la gente de aquí le cuesta dar información, pero eso ha sido una virtud". Santana lo corrobora: "Hay cepas que se remontan al siglo XVI y una tradición de cultura del vino de hace 500 años. Es como un parque jurásico de la viticultura".

Amogoje y Margalagua (por Madre del Agua) son las dos parcelas que dan nombre al producto, fruto de las distintas variedades de una uva "única en algunos casos como el listán gacho. Pero se da de todo, de diez a quince variedades, blancos y tintos", apunta Santana. Es complicado hablar de hectáreas por la orografía, pero este año cada parcela ha dado entre 800 y 1.000 botellas.

El vino que probó Obama (a 96 dólares la botella, una de las 240 de cada parcela que van a ese mercado) fue un Amogoje blanco. Del mismo afirmó el prestigioso crítico gastronómico estadounidense John Gilman, que le dio 95 sobre 100 puntos, lo siguiente: "... Vino brillante que trasciende totalmente cualquier cosa que he probado... Jugo impresionante".

El "canary wine" no es nuevo en el mercado norteamericano. Ya se selló el acta de la independencia de Estados Unidos en el siglo XVIII con un vino de esta tierra.

Roberto tiene una formación académica francesa que se refleja incluso en el diseño de la etiqueta. Formó un proyecto personal junto a otros cuatro enólogos la empresa Envínate SL con tres ámbitos geográficos de actuación ("somos un equipo") aparte de Taganana: Ribeira Sacra (Galicia), Valdemedel (Extremadura) y Almansa (Albacete). Sus caldos se pueden encontrar en Estados Unidos, Suiza, Australia, Japón, Alemania, Inglaterra y pronto en Francia, Italia, Canadá, Holanda...

Alonso advierte de que las parcelas son de sus padres José Ángel Alonso González, que ha trabajado el campo hasta que se lo impidieron problemas de salud, y Bonifacia Ramos -"excelente café de una gran señora"-. La vendimia se afronta "como antaño y sin herbicidas. Somos unos 18 entre familia y amigos y nos ayudamos unos a otros. Somos cuatro hermanos y con los cuñados nos ocupamos de mantenerlo. Eso sí, hay que proteger la viña, de los guiris y d e los que no son guiris, para que no roben la uva".

De un solo viticultor en 2011, ya son unos quince en e l proyecto tres cosechas después. El vino del conjunto se comercializa como "village" con unos 14.000 kilos de uva este año. "Me llamaban loco, pero ahora el 70% de la producción del pueblo depende de esto".

"Legal, pero un engaño". Así calificaron ambos lo ocurrido con el vino comprado por Bodegas Insulares en Castilla-La Mancha. Coincidieron en que la clave está en fomentar "la calidad y la excelencia de un producto exclusivo".